[EEC] Capítulo 2: Un Amor Platónico

Listo está el capítulo #2 de la historia de “El escritor”. Como podrán ver tiene mucho más texto que el primero y hay un cambio notorio en el contexto. Me pareció que la forma en que escribí el primero fue confusa, así que trato de repararlo aquí.

Agradezo como siempre a todas las personas que se toman la molestia de leerme, pero en esta ocasión un agradecimiento especial para mi amiga Viri, porque me dió muchos elementos para crear esta historia [Gracias]

Espero puedan disfrutar leyendo como yo disfruté al escribirla.

~

[El Escritor:  La historia de un tejedor de sueños.]

Capítulo 2: Un Amor Platónico.

~

Ya entrada la noche y hastiado de los deberes laborales, decidí que quizá fuese un buen momento para tomar mi pluma e intentar escribir algo nuevamente. El intento anterior no me había dejado satisfecho, pero estaba seguro que esta vez algo podría salir.

Respiré profundamente y observé el papel fijamente. Creí que de nuevo estaba en blanco, pero no… mi mano comenzó a hacer unas anotaciones y sentí la presencia de una Musa.

Escribí y escribí durante varias horas, tachando y reconstruyendo varias frases, añadiendo otras… parecía el borrador de un dibujante entusiasmado, pero sin ganas de deshacerse de la primera hoja.

Me detuve un instante, revisé mi trabajo y quedé a gusto con lo que ahí se plasmaba. Guardé la hoja, mi pluma y mis demás cosas en mi mochila y salí de la oficina decidido a ir a casa para descanzar un poco.

Mientras caminaba sobre la acera, divisé del otro lado a una chica que se me hizo conocida. Dudé un poco en su identidad, pero para mi fortuna ella también me miró y sonrió mientras cruzaba la calle. Cuando descubrí quien era, me ruborizé… pero afortunadamente la obscuridad de la noche no permitió que ella notase mi estado. Ella me gustaba desde muchos años atrás, cuando la conocí en la universidad, pero nunca se lo había dicho. La amistad entre ella y yo era grande, pero tras finalizar los estudios nos distanciamos un poco y no había vuelto a verla en bastante tiempo.

– ¡Hola! – dijo ella

– Hola, buenas noches – contesté – ¿Cómo has estado? –

– Muy bien gracias, trabajando tú sabes… ¿hacia dónde vas? – me preguntó interesada

– A casa, ¿y tú? – respondí con algo de cansancio dejado en la voz.

– Oh, también. ¿Vas en el camión? – inquirió – Quizá podríamos irnos juntos, voy en esa dirección… – añadió mientras señalaba la avenida, que (afortunadamente) era la misma dirección en que yo debía dirigirme.

Caminamos un par de cuadras, hasta llegar a la parada del camión. Me platicó un poco sobre los últimos años de su vida y me reprochó el no permanecer en contacto con ella después de la carrera.

Llegó nuestro transporte, y afortunadamente pudimos sentarnos. Me comentó que se encontraba desempleada, pero que seguía tocando puertas día a día, soltera y sin novio, vivía aun con su madre. Yo le dije un poco acerca de mi; trabajo en una empresa de sistemas, como encargado del departamento de informática, vivo solo en un pequeño departamento, en mi tiempo libre me gusta leer, escribir, tomar fotografias y de vez en cuando jugar con mis pequeños sobrinos.

Cuando le mencioné que escribía, se mostró interesada y me preguntó si tenía algún texto publicado.

– Oh, en realidad nada importante… tan solo bocetos de esto y de aquello… -le comenté

– Me encantaría poder leer algo tuyo en alguna ocasión – me dijo amablemente

Recordé mi hazaña antes de salir de la oficina, y le extendí mi “trabajo”.

– Te comparto algo que escribí unos minutos antes de encontrarte – le dije

Con sus delicadas manos tomó las sucias hojas de papel y leyó una tras otra. Mientras ella leía, yo la observaba. Su rostro me hizo evocar muchos recuerdos de la universidad, principalmente el porqué me había gustado ella. Cuando era muy pequeño, solía tener un modelo de mujer en mi mente, algo totalmente alejado a los estereotipos que entonces regían, y algo que no se parece en nada a los que existen ahora… “Mi mujer ideal”. Cuando la conocí, mi sorpresa fue demasiada, al ver que parecía haber sido hecha a la medida de mis deseos… desgraciadamente, esto solo logró una cosa… que todo su esplendor me intimidara y me dejara sumiso en mis sentimientos. Afortunadamente, una amistad se dió entre ella y yo permitiéndome el compartir muchos momentos con ella, sin el miedo a estar haciendo algo mal, o a que terminara en lo que yo anhelaba, pero temía…

– Oh… ¡Qué lindo escribes! – me dijo ella, cortando finamente con su voz mis pensamientos – ¿En quién pensabas cuando escribiste esto? – me preguntó mientras me miraba fijamente a los ojos.

– En nadie en especial realmente… pero recordaba personas significantes en mi vida… – le dije sin mucha importancia.

Me miró pensativa y fijamente, mientras dijo lo siguiente: “Mmm… que bonito… pero hubiera estado mejor que me dijeras que pensabas en mí…”

En ese momento podría haber esperado casi cualquier comentario, excepto algo como eso. Hacía muchos años que había olvidado el significado de “nerviosismo”, pero el temblor en mis labios, y mis manos tensas no podían ser descritas de otra forma. Aun con todo, me armé de valor y traté de elaborar una improvisada respuesta a su comentario, mientras pensaba en algo halagador que no echara a perder el momento.

– Vaya… y mira que pensé en decirlo… y en realidad es cierto, pero no supe si decirlo, creí que me tomarías a mal –

Ella rió y me dijo: – No, tú no sabes coquetear – mientras volvía a reir.

Este último comentario alimentó mi valor para tantear terreno y dejar libre un poco de todo lo que había sentido durante muchos años. Probando suerte, le respondí:

– Sonaré ególatra, pero… si mi objetivo fuera coquetear contigo para conquistarte, estarías en mis brazos desde hace mucho tiempo.

Su risa se detuvo, y alcanzé a percibir un ligero rubor en sus mejillas mezclado con un brillo hermoso en sus ojos.

– ¡Uooou! ¡Me sorprendes! – dijo ella, pensó un par de segundos y añadió – pero… ¡Me gustaría que me sorprendieras aun más!

Cuando sus labios terminaron de enunciar esas palabras, sentí que dentro de mi cabeza se desempolvaban pensamientos de los cuales había olvidado su existencia. Casi sin pensar, tomé una de las hojas que le había dado, y escribí unas palabras. Cuando terminé de escribir, le regresé la hoja y le dije lo siguiente:

– La Luna es testigo en este momento de que mis intenciones son buenas para contigo, de que te quiero bien y que cada noche desde hace muchos años, delirio con tu rostro, recuerdo tu voz y alrededor de mi flota tu aroma. Tu recuerdo me atormenta a cada instante, por el simple hecho de no tenerte a mi lado… pero aun con eso, tu existencia me hace felíz, llena mi corazón y me vuelve dichoso. –

De uno de sus ojos, brotaron un par de lágrimas, mientras conmovida dijo: “Ojalá todo esto fuera verdad…”

Sin dejar de mirara, continué hablando y le dije lo siguiente:

– Y eso, solamente son palabras… engendradas por mis sentimientos y paridas por mi pluma, para que tú con tus lindos ojos puedas deleitarte… más no terminan de ilustrar mi verdadero sentir, que oculto entre las sombras yace agonizante por un amor platónico que duda de mi realidad… y que se aleja por otro camino… –

El camión se detuvo, habíamos llegado a la última parada. Decendimos en silencio. Me tomó del brazo y caminamos algunas cuadras hasta llegar a su casa.

– Gracias por acompañarme, retiro mis palabras… en realidad que sí sabes coquetear, pero lo dejaremos para otra ocasión si así lo deseas. – me dijo.

– Estaré encantado, que tengas dulces sueños. – respondí mientras ella abría su puerta.

Di un par de pasos de regreso, y entonces giré la cabeza para mirarla por última vez. Ella permanecía en su puerta, observándome… y me permití decir algo más.

– Te contaré un secreto, que espero no cambie tu idea acerca de mi… pero quizá este sea el momento ideal para decírtelo – Esperé unos segundos, hasta que ella asintió, dándome su aprobación para continuar – Nada de lo que has leido o escuchado de mí esta noche es mentira. Cuando te dije que eras mi Amor Platónico era en serio… pero tu corazón siempre caminó en otro sendero y no soy quien para cambiar su ruta. –

Meditó un instante más, para pronunciar lo más hermoso que he escuchado jamás:

– Vaya… ¡Qué hermoso! … y puedes tener por seguro que lo que acabas de decirme jamás cambiaría nada entre nosotros… a menos que fuera para algo bueno. –

Se acercó a mi lentamente, me besó en la mejilla y dijo:

– ¡Hasta pronto! Ojalá tengas una bonita noche… y no se te olvide soñar conmigo. –

Sonreí alegremente y finalizé diciendo:

– Encantadoramente genial… así pues, te agradezco tu atención y te libero… descanza, que las estrellas cuiden tu sueño y acompañen tu camino. –

Una vez más, su respuesta me sorprendió:

– Oki… pero no me liberes por mucho tiempo. – me guiñó el ojo y continuó – Yo siento lo mismo por tí, nada de lo que te he dicho es mentira tampoco.

Tras esas encantadoras y a la vez devastadoras palabras, cerró tras de sí la puerta lentamente.

Caminé calle abajo, el viento movía mi cabello en dirección contraria y me refrescaba la cara. Permanecí tranquilo y alegre hasta que llegué a mi departamento. Abrí la puerta y encendí la luz del recibidor. Recordé su rostro y sus palabras.

La próxima hora pasó sin que me diera cuenta, cené enfrente de televisor, mientras miraba por la ventana. Mi mente estaba con ella; recordando toda esa mezcla de sentimientos y de acciones. Fue cuando me dí cuenta de algo:

Se había quedado mis hojas.

Nuevamente me encontraba sin nada bueno escrito. ¿Así cuándo podría demostrarle a alguna editorial que yo podría ser un buen escritor?. Traté de olvidar ese pensamiento, evocando nuevamente el rostro de ella.

No se cuanto tardé en quedarme dormido. Lo último que recuerdo es que parpadee un instante y ya era de día.

Trabajo, aquí vamos…

~

~ Alfred ~

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12 pensamientos en “[EEC] Capítulo 2: Un Amor Platónico

  1. Eritia dice:

    Muy mono! n.n
    Muy romántico, me encanta.
    Es cursi, pero bonito.

  2. Jesh dice:

    me parece lindo Alfred, aunque creo que esta historia aun continuará…….. jejeje haber si se vuelven a ver, y ¡¿que pasara??!

    gracias x compartir bye!!

  3. Gladis //(°.°)// dice:

    *alzando mi puño en tono de enojo*…..Waa~ quiero saber que sigue..que sigue….

  4. Fanny Roll dice:

    hola alfred!!
    wow que historia
    me quede asi :O
    me recordo a un exnovio
    ya me puse sentimental jaja
    espero que esta historia continue
    xD
    saludos!!!!
    ——–
    me gusto mucho tu historia
    me sorprenden tus historias

  5. Tornasol dice:

    es lindo sin lugar a dudas.

    ja, creo que todos quicieramos encontrarnos con nuestros amores platonicos, decirles lo que sentiamos o sentimos y ser correspondidos ja, si yo si esperaría eso, pero seamos sinceros no siempre pasa… u.u

    ya leere el siguiente (:

  6. Liz dice:

    La verdad, no creí que salieras de las historias ficciosas y raras que alguna vz había leído.
    Me gusta leer despacio porq me imagino todo i me encanta.
    Me gustó mucho, bueno, me gustan ese tipo d historias, aparte que es genial cuando le suceden a uno. Aunq perdió un poco la excitación cuando le habla tan … poéticamente al tratar de conkistarla
    Pero después lo retomó 🙂

  7. Lid dice:

    ps no se m parecio k estabas describiendo a la vez a alguien k conoces x el momento pero t visualizaste en unos años
    ademas
    d k m recordo(como siempre jaja.)
    el libro k t mande para k leyeras
    el de a orillas del rio piedra m sente y llore
    mmm ya hasta viri t inspira eee, eaea
    jaja.

  8. Viri dice:

    ooooooooooo q lindo
    es muy bonito
    (L)
    Sabes es lindo saber q alguien pueda escribir cosas tan bonitas
    pensando en mi
    tqm
    eres super lindo

  9. Xail dice:

    oye me gusto esta frase; “Mmm… que bonito… pero hubiera estado mejor que me dijeras que pensabas en mí…” cmo q m sentí identificada jeje 😛

  10. Xarady dice:

    Solo puedo decir… que me encantaría conocer a un hombre asi, tan lindo!!! y si lo tengo cerca y yo sea su amor platonico que por favor se atreva a decirmelo xq me mata su indecisiion.

  11. […] El Tejedor de Sueños. Durante el mismo mes, 4 capítulos más de esa historia vieron la luz: Un Amor Platónico, Obscuridad, Recuerdos, e Inocencia. El 2do capítulo tuvo muy buenas críticas, sin embargo el […]

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