[EEC] Capítulo 4: Recuerdos.

¡Hola, gracias por leer!.

Primero que nada, creo que es necesario pedir disculpas por el capítulo 3. Es aberrantemente horrible XD. Lo que quizá les parezca interesante, es que el propósito del mismo era ser desastroso e intentar desvincularos de la idea del capítulo 2. Pero nada, ni siquiera eso he podido hacer, así que quedará solo como un capítulo sin chiste. Bueno, en realidad si tiene chiste… y es lo único que tiene, un chiste mal hecho. Jaja.

Después, deciros que este capítulo estaba casi listo a principio de semana, pero un distractor me hizo dejar la escritura de este capítulo. ( Pero ya está 😛 )

Y aun con el fracaso del capítulo anterior, les agradezco mucho el que me pidieran durante estos dias la publicación de algo nuevo, eso es muy valioso para mí, gracias. (en especial a  Tornasol que diario me estuvo picando y hasta hizo berrinche  para que volviera a escribir y dejara los videojuegos. )

Mejor, pasemos pues al capítulo 4, que como siempre, tomó un camino que no tenía planeado cuando comenzé a escribir… y acabó siendo otra cosa. Espero les guste 😉

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[El Escritor:  La historia de un tejedor de sueños.]

Capítulo 4: Recuerdos .

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Aun no es mediodía, pero yo ya me siento mentalmente agobiado.

Sin muchas ganas, decidí salir de casa a refrescar mis ideas. La mañana era propicia para sacar a pasear al perro, o dar una buena caminata por la cuadra. ¿Mi destino? Una cafetería que estaba algunas calles hacia abajo. No es que me guste mucho el café, en realidad siempre he preferido las malteadas y el pastel de chocolate ; afortunadamente es sencillo encontrar esto en casi cualquier cafetería común y corriente.

Bajo mi brazo, un cuaderno y un par de plumas, por si la inspiración me llegaba y decidía escribir algo.

Mientras camino, observo mi entorno, pretendiendo tomar alguna idea del mismo para escribir algo que valga la pena, y ¡por fín! llevarlo a alguna editorial a revisión y ver el sueño de mi vida hecho realidad. Pero es más difícil de lo que pensé alguna vez. Ni siquiera estoy pensando en la editorial, o que podría ser rechazado, No: lo difícil es escribir algo decente.

En muchas ocasiones, recuerdo palabras de amigos, amigas, familiares; sobretodo en este momento me vienen a la mente la voz de mi madre, cuando me dijo: “Tú deberías escribir cuentos infantiles”. Si bien el imaginar colores y dibujos me resultaba sencillo, mi deseo no moraba con la escritura infantil, pues aunque es algo muy bonito, mi deseo es el de atrapar al lector, amarrarlo con las redes de mis palabras, tomarlo con los brazos de mis letras y no dejarlo ir. Y mi ambición es mayor aun, quiero tener atrapados a los mejores lectores del mundo, a los de verdad, a los apasionados. No quiero escribir un libro que se ponga de moda y venda millones con su película, no pretendo que mi libro esté en los estantes iluminado por ser la novedad… no… mi deseo es alimentar la imaginación de cada persona, embelezarlos con mis deseos, con mis miedos, con mi felicidad. Lograr que se identifiquen con lo que leen, y que al final puedan decir: “¡Quiero más!”. Ese, es mi deseo.

Mientras pienso todo esto, un jóven tropieza conmigo. Se disculpa conmigo y me doy cuenta que lleva consigo un libro. Le pido me permita mirar el título: “Diario de una loca”. Le agradezco y sigo caminando. Recuerdo haber leido ese libro hace ya algunos ayeres. También recuerdo muy bien uno de los capítulos, “La Penumbra“, vaya que sí… me pongo a pensar en la posibilidad… um… ¿acaso una daga puede quitarnos el sufrimiento?. Lo dudo, tan solo es una huída de nuestros problemas.

Por cortesía, acepto la carta que me ofrece la señorita que está atendiendo; en realidad ya se que pediré, pero aun así tonteo un poco y pongo cara de indecisión.

– Mmm… difícil, difícil… ¿qué me recomienda usted? – le pregunto

Ella sonríe y me sugiere unas crepas con licor de naranja, con un capuccino natural.

– Suena bien, pero esta vez pediré una malt… – comienzo a decir, pero me interrumpe.

– Una malteada de chocolate, y un pastel de doblechocolate, ¿correcto? –

Pretendo enojarme, pero la cara de travesura que tiene la mesera me hace reir un poco.

– Creo que me estoy volviendo cliente frecuente aquí, ¿verdad? Espero que pronto comienzen a hacerme descuentos especiales – le respondo a la mesera, alzando un poco la voz.

– En seguida señor – me dice ella aun sonriendo, y se retira.

Trato de recordar nuevamente un poco sobre el libro de Eritia, específicamente sobre el pasaje de la daga. Claras como el agua acudieron a mi ciertas frases que escribí alguna vez al leer ese capítulo:

“Una vez que te has alejado, observa mi agonizante partida… y regresa una vez más a mi lado para dejar caer una lágrima tuya, una lágrima pura sobre este impuro ser que soy.

Levanta la daga por última vez, y corta de mi pecho un trozo, toma con tu mano mi corazón ya sin sangre y muéstralo al mundo.

Enseñales el corazón de aquel que sintió lo que no debía, y deseó sentir otras cosas. Enseñales a todos, que estamos hechos de sentimientos , y que no podemos dejarlos nunca atrás. Dales una lección, y conserva mi corazón contigo… pues siempre mi corazón fue tuyo.

Adios.”

Leí y releí esas palabras y me pregunté si aún tenía la capacidad de escribir cosas tristes. No hubo que pensar mucho, escribir cosas tristes es tan sencillo… cuando estás triste. Suena redundante, pero así es. A veces escribimos según el humor en el que nos encontramos, referido a nuestros pensamientos. Pero no, hoy no quiero escribir de nada triste.
Recordé que años atrás, cuando escribí esas líneas, se encontraba conmigo una gran amiga; ella siempre leía todas mis libretas, lo que escribía fuera bueno o malo. Ella, junto con más personas especiales, siempre me alentó a continuar por este camino. Presisamente, en esa ocasión leyó la frase que escribí e hizo una sugerencia de corrección al final de la línea.

Entonces, taché las ultimas palabras y leí nuevamente:  “Dales una lección, y conserva mi corazón contigo… pues mi corazón… Siempre, siempre: fue tuyo…

Sonreí y me pregunté ¿qué habría sido de ella?; mi amiga Gladis… después de que terminó la construcción de su hospital pediátrico, perdí comunicación con ella.

Mis pensamientos se ven interrumpidos por la llegada de mi malteada y mi pastelito, los cuales paladeo gustosamente cual niño chiquito comiendo golosinas… ¡Oh! si me viera mi madre, diría que sigo siendo el mismo de ayer.

Observo a la mesera… en verdad es muy linda, es tan alegre… me agrada. Pago la cuenta y salgo de ahí, listo para regresar, aunque sin nada nuevo escrito. Sin embargo, estoy contento y despejado.

Miro hacia el cielo y lo único que puedo preguntarme es: ¿acaso mi corazón algún día se fijará en una única persona y dejará de enamorarse de todo el entorno?

Como siempre que acude esa pregunta a mi mente, me respondo con lo mismo: “El tiempo lo dirá”… aunque, hasta ahora… no ha sabido decirmelo con certeza.

~ Alfred ~

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11 pensamientos en “[EEC] Capítulo 4: Recuerdos.

  1. JESSY dice:

    hoolap!!

    genial! asi debes de escribir jejejeje!!! en realidad asi escribes, solo que en el capitulo pasado no estabas concentrado!

    ME GUSTO… .. .. JEJE MUUY BUENO !
    SALUDOS BYE BYE

  2. Eritia dice:

    2 cosas:

    1) No tengo palabras, pero gracias.

    2) Creo que les falta más consistencia a tus escritos, por qué no intentas aferrarte a tu idea inicial sin dejar que se transforme a tal grado que te es desconocido. Inténtale y ponle mas harina y menos leche al pastel.

    • Alfred dice:

      A los escritos no les falta consistencia, la consistencia me falta a mi. Jajajajaja (es broma).

      Pero no… si le pongo más harina al pastel, me queda seco.

      Gracias por leer 😉

  3. Tornasol dice:

    wooo, bueno pues es algo corto y creo que esperaba mas, no te voy a decir que también espero el sentimiento del capitulo 2 pero, peeeero, creo que ha sido el mejor, bueno creo que es feo comparar las cosas ya que es la misma historia, así que dejando a un lado el cap. 2 … Se me antojó pastel de chocolate 🙂

    ya dile al escritor que deje de enamorarse de todo, luego no sabra ni que es lo que realmente le gusta de todo.

  4. Gladis.....°-° dice:

    Una malteada de chocolate, y un pastel de doblechocolate, ¿correcto? –
    Correcto, estas en lo cierto es lo que quiero en este momento.

    Levanta la daga por última vez, y corta de mi pecho un trozo, toma con tu mano mi corazón ya sin sangre y muéstralo al mundo.
    Esto me recuerda a una canción, una de mis favoritas debo admitir…

    mi amiga Gladis… después de que terminó la construcción de su hospital pediátrico,…PEDIATRICO…ja ja ja..Deberias ver como me estoy riendo en este momento…jaja enserio eso fue muy gracioso.

    ¿acaso mi corazón algún día se fijará en una única persona y dejará de enamorarse de todo el entorno?
    El tiempo lo dira, sin anunciar eso lo tiene por seguro.

  5. XiL dice:

    El tiempo lo dirá, yo siempre uso esa frase jeje
    oyeee lo q escribes tiene una parte de veridico verdad? xq supongo q tmbn incluyes parte d tu vida de escritor y no solo la del protagonista cierto?

  6. […] el mismo mes, 4 capítulos más de esa historia vieron la luz: Un Amor Platónico, Obscuridad, Recuerdos, e Inocencia. El 2do capítulo tuvo muy buenas críticas, sin embargo el tercero es considerado […]

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