[EEC] Capítulo 6: Un trozo de papel.

¡¡¡Chachachannn!!! Después de… no se cuantos meses de nada interesante (o quizá de nada que en verdad quieran leer) aquí está (por fin!!) el capítulo 6 de la historia de El escritor. Si bien no es la primera idea de capítulo 6, ni la segunda, ni la tercera (que siguen incompletas en mi panel de borradores del blog XD), este salió bastante fluido con su idea original y no estorba en la trama que tengo planeada 🙂 .

Ufff, tengo un montón de ganas de dedicar este capítulo a muchas personas. En primera, porque las dedicatorias originales expiraron, y ahorita hasta se van a ver raras…

Pero, ¿saben qué?

¡No importa! Jajaja, así pues:

1) A mi estimadísima Luisa, porque en Febrero fue su cumpleaños y este capítulo debió salir el día de su cumpleaños con dedicatoria de regalo. Si bien te felicité ese día, lo hago nuevamente casi 2 meses después, tan solo por el gusto de poder hacerlo. XDDD

2) A una nueva amiga: Ilse. En primera porque cada que tengo una nueva lectora (es verdad, solo me leen mujeres XD) pues le dedico una entrada, en segunda porque la forma en que la conocí es bastante cómica y curiosa (XD X2). En tercera, porque es una excelente persona, y espero que sigamos siendo amigos mucho tiempo. En cuarta, bueno no hace falta decir mucho, sabes lo que pienso (=^-^=) .

3) A mi madre. Y no es la dedicatoria comun y corriente que hace todo artista a sus padres y a su manager. No, en realidad quiero dedicar este capítulo a mi madre, porque si bien siempre me ha apoyado en todo lo que hago (y hasta en lo que no hago) estos últimos meses de mi vida la he sentido conmigo todo el tiempo, relacionada con muchas de mis decisiones y actividades que han estado marcando mi vida últimamente. ¡Gracias madre!. (y ojo, sin quitarle mérito a papá, ni a mi hermano, ni al Sokiz XD)

4) A quien después de tanto tiempo sin lectura decente, tenga el valor de leer este capítulo y los que sigan, por el simple hecho de ser perseverantes, pacientes y por creer en mí y seguir acompañándome en este proyecto y sueño.

5) A mi novia. Por el simple hecho de que no lee lo que escribo, nunca lo ha leido, ni le interesa en lo más mínimo (y sí, me lo ha dicho de frente). Y porque tampoco tengo esperanzas de que algún día vea lo importante que es esto para mí. (ojo, no estoy ardido ni pretendo que suene a reclamo, solo quería dejar una dedicatoria sarcástica XD). Y porque quizá nunca lea esta dedicatoria.

6) A Fanny. Porque lleva tiempo leyendome y nunca le había dedicado nada, porque hace algunos meses pensó en el camino que quería seguir y tomó una decisión… que ya no está siguiendo. Porque la considero una gran amiga, y de todo corazón espero que piense bien lo que está haciendo y no eche a perder su vida por el “simple” hecho de darle gusto a un par de personas, porque se que eres capaz de salir adelante y mejorar… ánimo.

7) Al Sokiz: Porque cuando ando depre, tristón o cualquier cosa, me da mi patada reglamentaria en la tatema y me dice: ‘orale tío no manxes wei, exale ganas eeee’. Y me alegra el día. 😛

¡Bueno ya, jué muxo ps!

¡Gracias a todos!

¡Tercera llamada, comenzamos!

🙂

~

[El Escritor:  La historia de un tejedor de sueños.]

Capítulo 6: Un trozo de papel.

~

Hora de la comida.

Salí de la oficina rumbo a un puestecillo de huaraches y gorditas que está cruzando la avenida principal. Nada fuera de lo común, pero hoy simplemente tenía ganas de un poco de folklore.

Y ¡vaya!, sí que había folklore. ¿Alguna vez les he dicho lo mucho que me gusta la música en marimba..? pues nada, me encanta, y al parecer corrí con suerte, pues en la esquina había una marimba tocando algo de música. La temperatura era perfecta para estar toda la tarde en ese local comiendo y escuchando música.

Me senté en un pequeño tocón de madera que estaba acomodado perfectamente en una esquina del local. Ordené y cerré los ojos mientras tarareaba la melodía que producía la marimba… parecía una tarde perfecta.

Mientras esperaba mi comida, me dí cuenta que en una de las mesas cercanas se encontraba una pareja joven, ninguno de los 2 mayores a 20 años, quizá en edad de bachillerato, o quizá ya universitarios. Él la miraba enamorado mientras trataba de llamar su atención con dulces palabras. Ella se limitaba a escuchar, sin prestarle mucha atención, aunque claramente noté que estaba fingiendo su actitud.

El joven tomó una guitarra (la cual estaba detrás de él, y hasta ahora no me había percatado de su presencia) y comenzó a tocar unos acordes.

No soy un experto en música, pero con seguridad puedo decirles que la voz del joven dejaba bastante que desear. Me recordó a los vagabundos que se suben a los camiones pidiendo una moneda y cantando lo primero que les pasa por la mente… aunque debo reconocer que algunos en verdad cantan bien. En fin, después de tocar y cantar algo que no reconocí – y que por cierto, no me permitía escuchar claramente la marimba – la chica se levantó enfadada y salió del local.

Él dejó unas monedas sobre la mesa, me miró extrañado, como si hubiera visto algo raro. Tomó sus cosas y salió en busca de su amada.

Tras observar esta escena, pude ver que abajo de la mesa que acababan de desocupar, había un pequeño trozo de papel. Llámenme metiche, pero quize tenerlo en mis manos, para poder leerlo.

Dudé un momento, pero escusandome en que no soy un gato y no puedo morir por curioso, me levanté de la silla y tomé el trozo de papel en mis manos. Me llamó bastante la atención, era un manuscrito (y no presisamente antiguo). Por los manchones de lápiz y el rayado irregular pude notar que lo escribió alguien en un momento de inspiración bastante irregular, tratando de escribir y describir sus sentimientos para alguien… quizá una carta incompleta… que nunca sería entregada.

“No pretendo seducirte, enamorarte, ni hacer mal uso de las palabras. No van con ninguna intención oculta, fuera de lo que puedas leer. Solo quiero transmitirte mi sentir y pensar. ¿Estás deacuerdo en eso? Espero que sí…

Necesito que mi nueva Musa esté bien, que sea felíz, que esté alegre… que me transmita felicidad, que me de paz, que me convierta de nuevo en el músico estable que casi fuí…

¿Sabes? Es muy difícil encontrar a la Musa correcta. Realmente no se si sea necesaria en específico una Musa para alimentar mi ser, pero se que para bien o para mal, mi música siempre está hecha para y por mis seres queridos.

Tomo siempre elementos de un lado y de otro para poder componer una canción… en algún momento de mi vida, un amigo mayor que yo me leyó pedazos de una historia, en la que se mencionaba al “tejedor de tinta”. Mi amigo quizo acoplar la idea de esa historia en sí mismo, pues deseaba ser escritor y usar el sobrenombre de “tejedor de sueños”. Aun recuerdo sus palabras -“Hilar e hilar finos y delgados hilos de los cuales penderán las ilusiones y deseos de las personas, tener la capacidad de transportar a un plano paralelo la imaginación de los lectores…” –

Crear algo diferente… eso buscaba él. A diferencia de mi amigo, yo nunca he podido crear nada desde cero, si uso su analogía, tendría que deshacer algunos sueteres para poder tener mis primeros ovillos de lana… Pero nunca pude tejer la primera nota correcta que pudiera endulzar tus oidos. No tengo esa capacidad, siempre he de deshilachar canciones viejas para poder transformar una nueva, absorver felicidad e ilusiones de otros para moldear las mias

Pero se acabó… hoy encontré una Musa, la cual me dió esperanza y un nuevo motivo para creer que todo es posible. Aunque mi Musa me rechaza y se desvanece para dejarme solo en la penumbra sin poder caminar más…”

Me sorprendí bastante. Y no solo por el texto, sino por la historia mencionada… YO era ese amigo, YO conocía la historia del “tejedor de tinta”, YO deseaba ser el tejedor de sueños… El rostro del joven mirándome extrañado fue la pieza del rompecabezas que aumentó mi extrañez. Por eso me había mirado raro, porque mi rostro le resultó conocido… pero… ¿quién era él? ¿cuánto tiempo tendría aquel encuentro?. Yo había leido esa historia en mis últimos meses de preparatoria, casi podría decir que hace un par de siglos.

En la pequeña bolsa de mi camisa colgaban una pluma y un lápiz. Por un instante, habría jurado que ambos me miraban y me decían: -¡Úsanos, tú sabes cómo!- pero quizá no hizo falta haber imaginado esa escena pues la “magia” comenzaba a fluir en mis dedos.

Decidí continuar el texto, a mi modo… opté por usar el lápiz y pensé en una Musa para mí, siguiendo la idea de mi… amigo.

“Alguien me tendió la mano, y me ayudó a salir de ahí… pero solo para dejarme varado en un sendero aun más obscuro. Podía ver, pero me negué a abrir los ojos y mirar la realidad.

Varios espíritus me rodearon y quisieron darme ilusiones, pero ninguno me llenaba… ninguno me satisfacía ni me convencía para abrir los ojos nuevamente. Comenzé a caminar y tropezé en el camino, pero nunca caí…

Me arrastré por muchos kilómetros, tratando de encontrar una bella voz que adormeciera mis pensamientos y mermara mi soledad.


Y ahí estaba. Derrepente la escuché. Pero no era una voz alegre ni llena de vida como esperaba. Era otra voz triste, desilusionada, herida fuertemente.

Quedé prendado de esa voz… una voz que hería, pero a la vez sanaba. Un voz que se lamentaba con alegría.”

Pensé un instante en la contradicción de mi escrito (y también en la redundancia del mismo) y no llegué a nada, así que decidí continuar:

“Me dejé llevar y escuché la letra de ese dulce canto. Era una voz de mujer, una mujer con el corazón roto, con las ilusiones perdidas y con el dolor de un engaño.  Un engaño que emanaba de sus cuerdas vucales.

Le dolía mucho. Por un momento, olvidé mis viejos achaques y quize saber los motivos de ese canto. Aun sin abrir los ojos, me dejé llevar por el corazón. A cada paso, esa voz se hacía más y más audible.

Decidí entonces que era el momento… y abrí los ojos.

Observé, ahí estaba ella. Hermosa, rebosante de luz y energía. La miré fijamente a los ojos mientras ella sin distraerse seguía cantando. Me enamoré de su causa y quize robarle su energía… pero no pude, puse su alma pura e incorrompible estaba sellada. Me sentí felíz, pues no podría tomar elementos de ella, pero sí podía crear nuevamente algo. La Luz venía a mí.

Su canto se detuvo y percibí algo… la Luz no venía hacia mí, la Luz ya estaba en mí… solo tenía que confiar.

Aun así, ella era real, tangible… y hermosa.”

Terminé de escribir y me percaté que el papel tenía algo escrito del otro lado. Le dí la vuelta y leí:

“En realidad, eres una persona desinteresada que me hizo recordar lo bonito de la vida cuando nos está llevando la chingada. Me hizo recordar que no soy el único que recibe patadas en el… corazón. Que los demás también sienten, y que también les duele. Que se puede sonreir y hacer neuvos amigos, resultado de las nuevas experiencias.

Solo para finalizar: Gracias por aparecer en mi vida. Si bien no hemos convivido mucho aun, si bien nuestros encuentros han sido raros, se que eres un persona especial, con deseos, sueños e ilusiones. Una persona que no se derrota fácilmente, y eso para mí tiene un gran valor, porque pocas personas así hay en la vida. Y es para mi un honor conocer a una de ellas.

Por esto y mil razones más, te entrego este día mi canción y mi corazón, deseando que estes a mi lado por el resto de nuestras vidas.”

Mi estómago dió un salto. Creí que el texto me había causado una fuerte impresión, pero no… en realidad mis gorditas acababan de llegar y mi estómago me avisaba que era momento de dejar de leer y empezar a comer.

Mientras masticaba mis deliciosos alimentos, trataba de recordar el nombre de ese joven y el lugar en el que pudimos habernos conocido… pero simplemente me resultaba imposible.

La música de la marimba cesó, para dar paso a un silencio bastante tranquilo. El viento soplaba y movía las copas de los árboles. Después de las gorditas continué con un par de quesadillas y un huarache… quizá parezca demasiado, pero las energías se me fueron totalmente en cruzar la avenida. Pagué y salí de ahí.

En la acera, había una guitarra rota, y el joven llorando. No supe si debía hacer algo, así que me limité a acercarme y tenderle el trozo de papel que habí dejado en el local.

Con los ojos llorosos observó el papel, las anotaciones y me miró.

Se levantó, tomó los restos de su guitarra.

– Gracias – me dijo y caminó hacia la esquina, abordó un camión y se alejó junto con mi último minuto libre.

Regresé a la oficina deseando recordar el nombre de ese muchacho, pero olvidé el incidente apenas observé la pila de pendientes que tenía en mi escritorio.

¡Será en otra ocasión!

~

~ Alfred ~

LOL 嗨, 媽媽,我是學習計算機科學。XD

Anuncios

13 pensamientos en “[EEC] Capítulo 6: Un trozo de papel.

  1. Ilse dice:

    Wiii!!!
    Tiene dedicatoria para mi jajaja
    Sí fué bastante curioso 😄
    Me encanto, la forma en que armaste la historia, es muy ingeniosa y bella.
    Pobre del tipo de la guitarra lo botaron =(
    Aaa hay varias ideas para escribir pero noconsigo hacer de todas una, así que diré que me encantó 😄
    Xoxo
    Lot of love
    Ilse

  2. Eritia dice:

    Oye! que el otro día estaba escuchando a una marimba tocando la de la mesa que mas aplauda y pensé “a donde hemos llegado?” en fin… al leer tu escrito me acordé.

    Gracias por seguir escribiendo y aunque me pierdo algunos de tus escritos, como el anterior a este, el de la esposa 1.0, me gusta leerte. Sígale, saludos señor gruñón.

    Eritia

    • Alfred dice:

      Noooooooo!!!
      Bueno, si algún día vas a Tequisquiapan, en Querétaro… sabrás lo bueno que es escuchar un marimba decente toda una tarde ^^.

      No te preocupes por perderte las cosas, para eso te llegan al correo… y para eso estan fijas en el blog, cuando tengas tiempo libre pásate a leer lo que no conozcas jeje.

      ¿Gruñón? ¿Yo? grrrr!!! Jajajaja

      Gracias por leer 😉

  3. Asiul dice:

    woooo xD
    me hubiera gustado leer algo tuyo en mi cumpleaños! ¬¬ pero bueno, mejor tarde que nunca, gracias por la dedicatoria…
    tal vez es porque ya tiene tiempo del ultimo capitulo y eso pero hoy me perdi un poco con tu historia…

    esperaremos que el 7 este para este año!

    cuidate un beso ciao ^-^

  4. XiL dice:

    aun no leo el capitulo 6, pero me encantaron las dedicatorias ajajajajaja

  5. Steph dice:

    En chiapas,escuchar el sonido d las marimbas,ver la naturaleza,bueno todo a mi alrededor,es duro para mi tener esa sensación de identificarme con la naturaleza cada 2 años u_U,buena historia alfred,me quedo picada voy x la próxima lectura,saludos de nuevo.

  6. Steph dice:

    y Gracias x la dedicatoria,nos vemos pronto.

  7. […] escrito que me facilitó un amigo (Eduardo M.) también, el Capítulo 6 de la historia del escritor “Un trozo de papel” llega a ustedes y es bien recibida (afortunadamente ). Antes de cerrar Abril, una entrada más […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s