[EMT]En las calderas de Ignis.

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Después de aquella noche, en la misma noche. [Fuego]

Recuerdo # 90022111

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¿Seguís despiertos? Veo que sí. Proseguiré entonces con mi relato pequeñines:

Abrí los ojos y observé mi entorno. Una potente luz me cegó por varios minutos. ¿En dónde estoy?. En realidad no lo se, y ni siquiera tengo conciencia de mi razón. Probé abrir nuevamente los ojos para poder apreciar mi posición.

Todo era rojo… bueno, en realidad no era rojo, sino que tenía matices del mismo. Pude observar naranjas, amarillos, distintas variaciones de la misma tonalidad… pero en general solo había una palabra que podría definir el lugar “Ignis”.  Miré con detalle todo lo que me rodeaba, había fuentes de fuego, calderas gigantes, más y más fuego en distintos estados, líquido, sólido… sí, fuego sólido, fuego líquido.

– Así que has descubierto el nombre del lugar ¿eh?- dijo una voz que me sonó familiar.

Mors geminata parit, sua nulli vis quoque parcit. – respondí

– Conmigo no necesitas presumir tus habilidades hablando la lengua muerta de los humanos – dijo ella.

Mors geminata parit, sua nulli vis quoque parcit. – repetí

– Ahora que si en realidad pretendes asustarme creyendo que no se lo que dices, estás errando más de lo que debes – dijo con serenidad – ¿Qué pretendes diciéndome que la muerte cercana  hace iguales a todos y de su poder nadie se apiada? –

Me sorprendió que aquella voz conociera a la perfección el significado de mis palabras; eso significaba no solamente que dominaba a la perfección el latín, sino también que mi presencia no le asustaba en lo más mínimo.

Decidí entonces dejar de buscar intimidarla, me levanté tratando de recordar el motivo de mi estancia en ese lugar.

Como si adivinara mis pensamientos, la voz se elevó nuevamente y dijo:

– Te encuentras en Ignis. Como sabrás, Ignis en latín significa Fuego. El motivo del nombre del lugar sobra, pero si no eres lo bastante inteligente como para notarlo, nos encontramos en el núcleo de la Tierra. Aquí naciste y aquí te instruiré para que seas el próximo Elemental de Fuego… –

Una serie de preguntas arremolinaron mi cabeza, pero no hizo falta decir una sola palabra, pues ella, de un modo u otro leía mi mente.

– No te precipites, todo a su tiempo. Tendrás que esperar. Cuando tenga yo tiempo de resolver tus dudas, las resolveré, cuando tengo tiempo de prestarte atención, te la prestaré. De momento lo único que debes tener claro es que aquí la atención me la pones tú a mi y no hay más. – sentenció crudamente.

Algo en mí me incitaba a impactarla con toda mi fuerza y salir de ahí. Pero ni siquiera tenía claro que era yo, ni siquiera si ese lugar tenía una salida.

– Cuando sea el momento, saldrás. Nadie te detiene y eres libre. Pero si tienes un poco de inteligencia, deducirás que te conviene quedarte a mi lado para aprender todo lo que debes saber, y entonces… sabrás el momento para irte –

Estas últimas palabras me parecieron una daga en el centro de mi energía, como si un vínculo me atara a esa voz. Algo debía mantenerme ahí.

– No hace falta que te repita mi nombre, seguramente tu memoria aun está procesando toda la información que adquiriste de la vasija Elemental. Notarás que día a día eres conciente de más conocimiento sin la necesidad de estudiarlo. –

– ¿Qué soy? – dije yo.

– Buena pregunta – respondió – de momento eres energía Ignis; energía del Fuego mismo. El día de ayer naciste gracias a mi, intentaste atacarme y fuiste detenido. Leiste de mi mente ciertos aspectos que debías conocer y posteriormente vinculaste tu energía a la vasija Elemental, de la cual obteniste toda la información necesaria sobre tí mismo. Deja de hacer más preguntas, solamente estamos perdiendo el tiempo. -finalizó.

¿Cómo puedo ser energía? Suena ilógico, pero de momento no tengo nada más que creer.

De las sombras, emergió algo. Revisé en la información que flotaba en mi y no pude nombrar lo que veia.

Calculé que debía medir unos 50 metros… aunque ciertamente lo que alcanzaba a distinguir en las alturas, no me permitía asegurar que esa “cosa” no midiera más. Un agradable calor emergía de esa cosa.

Conservando mi amorfa posición, trepé por lo que parecía una pierna de esa “cosa”. Me costó bastante, tomando en cuenta que no tenía una forma definida.

Al llegar a la cúspide, noté que esa “cosa” tenía 2 cuernos gigantéscos y una larga fila de colmillos. Desde algún lugar de su cuerpo emitía energía y he de decirlo: bastante poderosa.

– ¿Miedo? – dijo esa cosa con la voz de antes

– ¿Qué es el miedo?, la vasija Elemental no tenía esa información. – contesté  burlonamente.

Un látigo enorme apareció en una de sus manos (que por cierto también eran enormes). Un hilo de fuego subió hasta la punta del látigo dividiéndolo en 3 puntas incandescentes.

– Defiéndete – gruñó una voz que ya no parecía tan amable.

No tuve tiempo de procesar esas palabras, salí disparado contra el muro. Es curioso, apenas toqué el muro, este desapareció, dando paso a un espacio infinito con suelo solamente. No existía un horizonte, ni un “arriba”.

Sin embargo, alcancé a divisar 2 vasijas y un libro a corta distancia de mi.

Como un fogonazo, recordé lo que parecía ser mi “nacimiento”. Algo estalló dentro de mí, encendiendo una fuerte necesidad de expandirse.

Una circunferencia comenzó a crearse en derredor mío. Dirigí nuevamente la atención al par de vasijas y de algún modo estas flotaron en el aire junto con el libro.

– ¿Qué haces? – preguntó sin mucha curiosidad la voz.

– Aprendiendo, Maestra Istar – respondí.

Atraje las vasijas hacia mí, junto con el libro. Una cuarta parte de mi energía se intrudujo en la primera vasija, mientras que otra cuarta parte hacía lo mismo en la otra. Detuve la mitad restante de mí en inspeccionar el libro.

The LOTR” ponía en la portada. Reconocí el idioma del libro como “inglés” y dispuse una parte más de mi energía en leerlo.

Un siseante zumbido atravesó la “nada” en la que nos encontrábamos, noté que el látigo de 3 puntas tomaba un rumbo: el mio.

Sin pensarlo, adopté la primera forma que vino a mi mente: una libélula.

Las 2 vasijas permanecieron en ese lugar intáctas. Canalicé mis fuerzas en evitar que mis alas se chamuscaran a causa del látigo que se acercaba.

Caí al suelo. Mis alas no respondían.

– No podrás hacer lo que no sabes hacer – dijo mi Maestra.

Me costó un poco entender las palabras de mi Maestra, pero deduje que en realidad no quería atacarme y que solamente estaba iniciándome en algo. Solo que no sabía que era.

Busqué una palabra, por alguna razón sentía que las palabras eran lo único que me vinculaba a mis poderes.

¡Volatus! – pensé.

Mis alas comenzaron a moverse, no creerán lo difícil que es controlar 4 alas a la vez… pero lo logré. Escapé justo antes de ser golpeado por una de las puntas del látigo.

Volé lo más alto que pude. Por un momento, sentí que todo mi ser se incendiaba. La ignición espontánea detuvo mi acenso; descubrí que las vasijas contenían aún más información y que esta había sido ya canalizada por mí.

Toqué suelo y adopté una forma humana. Tomé con mis manos el libro que estaba (de algún modo) leyendo.

Encontré entonces en él, el nombre de la bestia que tenía parada frente de mí.

Me tomé la libertad de leer un pasaje del libro en donde se mencionaba a esa gran bestia, y el modo en que era derrotado. “Eso” era un Balrog, y el libro que tenía en mis manos se titulaba “The Lord Of The Rings”. Lo impresionante era que tenía marcada una fecha de publicación, muchos milenios después del año en el que nos encontrabamos. ¿Qué significaba eso? ¿Acaso era una broma?.

Dejé mis últimos pensamientos para después, y tomé (en un intento alocado) el pasaje donde se mencionaba al Balrog, y repetí el texto del mago que lo derrotaba:

– No puedes pasar – dije – Soy un servidor del Fuego Secreto, que es dueño de la llama de Anor. No puedes pasar. El Fuego Oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn. ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar. –

El Balrog desapareció, dando paso a una mujer.

– Muy divertido, te he dado dos vasijas con el conocimiento suficiente para enfrentarte a mí y aun así, has preferido citar un texto del libro insignificante que dejé como distracción – dijo mi Maestra mientras reía – ¿Crees que eso te salvará en la realidad? –

– Sí. – respondí – Ahora tengo el conocimiento… y también, he leido mi primer libro. ¡Gracias –

Me miró consternada. Creo que no esperaba esa respuesta.

– Los Elementos de la vida son los que nos determinan como persona, y son esos hechos los que nos inspiran – me dijo – no dejes que tus hechos te determinen como una burla de Elemental.

No fue hasta años después que entendí sus palabras.

~ Alfred ~

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4 pensamientos en “[EMT]En las calderas de Ignis.

  1. Edward dice:

    Genial, gran capítulo. Me agradna, en especial, las partes en latín. 🙂
    Seguid así y recuerda: “Amicus est tamquam alter idem” 🙂

  2. Eritia dice:

    😄 me encanta que hasta la energía prefiera leer… tal vez lo leì muy rápido pero no comprendì si Istar se convierte en el cornudo gigante o si sólo apareció de otro lado.

    A ese elemental del fuego se le diò el don del “agnitio” (ya que todos dicen algo en latín XD) Whatever…

    Siga con su historia, si pudiera imprimirle màs emociones todavía sería increíble, además de como comentaron en su escrito anterior, más acción!!! aunque bueno, eso de pelear con un mounstruo gigante con un libro esta genial, o mejor dicho, curiosísimo.

    Ya me voy byte

    • Alfred dice:

      El Balrog.. en efecto, es la señorita Istar.
      Ojalá el Elemental me diera clases de latín, por que yo no se y me hace mucha ilusión.
      Justo comentaba con mis aplastatopos que necesito aprender a hacer escenas de acción. No se me dan, termino todo muy velozmente.

      ¿Alguien que me de clases? 😛

  3. […] otro capítulo de Elementalia: En las calderas de Ignis. aparece, teniendo también una buena recepción de parte de sus seguidores. El cumpleaños de mi […]

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