[UAF]Un Accidente Fortuito… [Capítulo 3]

Idea original: Ilse

Desarrollo: Ilse, Alfredo

Edición: Alfredo

Ella: Morado. Él: Verde.

~

– ¿Los tienes? – pregunté ansioso.
– ¿Qué dices? ¡Que si los tengo! Jojojo. – dijo burlonamente, pero de inmediato me miró serio – ¿Cuándo te he fallado eh? Dime. –
– Lo siento Ed, llevo algo de prisa. Sabes que no dudo de tí –
– ¡PEG! – gritó mientras hacía una seña victoriosa con el brazo levantado.
– ¿Cuánto te debo? – pregunté.
– Lo de siempre, nada. – respondió.
– Quédate con el cambio – contesté.

Una sonrisa invadió mi rostro y el de él. No se cuantos años llevábamos con esa rutina de diálogo, pero seguía dándome mucha risa cada que volvíamos a hacerla.

Miré un momento a mi amigo y él asintió. No tenía la menor idea de lo que estaba por hacer, pero como siempre me dió su aprobación.

Salí de su imprenta. Enrollé los volantes, metiendo la mitad en uno de mis bolsillos y la otra mitad en el otro bolsillo. Observé hacia arriba y tomé aire.

Dí vuelta en la primera calle y entré a un local. Se trataba de la óptica.

Me atendió una señorita bastante amable y me dijo que los lentes tardarían una semana en estar listos. Me advirtió que no era correcto mandar repararlos tal cual con la misma graduación y que era preferente que me hicieran una revisión antes para certificar que la graduación era correcta.

Lo primero que me vino a la mente fue decirle que no hacía falta, que mi abuelita había usado la misma graduación desde hace muchos años y que para mí era ya rutinario ir a repararle los lentes.

Firmé una hoja responsiva en la cual la óptica se deslindaba de cualquier responsabilidad de molestia en el usuario en caso de que hubiese que realizar una variación de la graduación.

Salí de la óptica y observé la funda que aun estaba en mi poder. Un impuslo me hizo correr.

Comenzó una carrera hacia la biblioteca. En realidad no debía correr, pero algo me incitaba a hacerlo… algo me decía que se acababa el tiempo.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Caminaba sin rumbo, otra vez, miraba a la gente haciendo sus rutinas de ejercicio; yo ya había ganado algunos kilos de más en estas vacaciones pero lo cierto es que no pensaba hacer ejercicio para “verme bien”.
La música me mantenía en un humor tan aleatorio como el reproductor lo permitía, yo solo seguía caminando y “bailando” al compás de lo que escuchaba, cerré los ojos para imaginar distintos escenarios hasta que – fíjese por dónde va señorita- me interrumpió una voz grave, ni siquiera volteé… simplemente dije – lo siento.


¿Qué más podría hacer?, me habían quitado “mi” columpio, en mi casa no había nadie y no planeaba volver para simplemente hacer “quehaceres”. Una idea atacó mi mente “estás enfrente de una biblioteca, ¿por qué demonios no sacas un libro?”

Regresé sobre mis pasos para llegar a la biblioteca, tenía ganas de leer una novela que nada tuviera que ver con la psicolgía; mi libro favorito de todos los tiempos es “El Vagabundo de las estrellas” de Jack London, me pregunto si lo tendran.


Fui a las computadoras, donde tienen el registro de libros, tecleé J-A-C-K-L-O-N-D-O-N. ¡Perfecto! tenían solo un ejemplar del libro que yo buscaba y no estaba a préstamo, seguro lo encontraría; traté de memorizar la clave para poder buscarlo.


Llegué a los estantes, en mi camino ya había visualizado el perfecto lugar donde me sentaría a leer, por un minuto me sentí intimidada ante tantos libros pero instantes después comencé mi búsqueda…

No había nada


En el lugar donde debía estar el libro, solamente había un libro sin título que no quise ver; tomé un tomo de “El llamado de la Selva” del mismo autor como “premio de consolación” y regresé al lugar que ya había seleccionado.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Sentí que el aire dejaba mi pecho, así que paré un instante a respirar.
Levanté la mirada: tenía la biblioteca enfrente de mí. El mismo instinto que me había hecho correr me decía ahora que ya podía caminar.
Revisé mis bolsillos y noté que los volantes aun estaban en buenas condiciones… un poco arrugados pero leibles.
En el pequeño parque, un niño encima del único columpio utilizable que quedaba cantaba algo que parecía una burla más que una canción.

No le dí mucha importancia y entré a la biblioteca. No sabía por donde comenzar, así que dejé un volante en el mostrador de la recepción. Me arrepentí y lo tomé: si de casualidad la señorita que atendía recordaba que me había llevado los lentes y ahora avisaba que los había encontrado, tendría problemas nuevamente.
Decidí entonces repartir los pocos volantes en las mesas de la biblioteca. En la primera mesa había solamente niños pequeños así que omití dejar volante ahí.
-¿Tú eres el que te caistes ayer verdad? – dijo un niño que reconocí de inmediato.
– No, vistes mal ayer y también escuchastes mal que lo que dijistes está mal dicho. ¿Oistes? – le dije burlonamente.
El pequeño se me quedó mirando con una expresión que no pude decifrar pero que seguramente fue un “tú estás tonto”.
No recuerdo mucho de las siguientes 3 mesas, pero dejé volantes en ellas.
Después, una mesa vacía. Sorprendente que no hubiera una sola persona ahí. Voltée y ví a una chica entre los estantes. Seguramente ella ocupaba esa mesa, así que me dirigí a ella.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

– ¡Hola! – le dije.

Escuché un “hola” lejano. No conocía a nadie por aquí, así que seguí leyendo.

La chica me ignoró y pensé en pasar de ella dejándole el volante en la mesa.
Pero la forma en que forzó sus ojos mientras leía lo que tenía entre manos me obligó a insistir.
– Buenas tardes, disculpe, señorita… –

La voz insitió y volteé; mis ojos me dolían (en verdad extrañaba mis lentes)  así que no distinguí bien al chico que hablaba conmigo.
– Hola- contesté.

Volteó y respondió. ¿Alguna vez han sentido un choque?. Digamos, como si alguien golpeara su cabeza y los desconcertara instantáneamente. Así me sentí cuando me miró.
– Toma, un volante. Encontré algo que alguien perdió y estoy repartiendo volantes – dije (como niño bobo).

Cuando mis ojos pudieron enfocar vi en él algo conocido… pero no estaba segura de qué. Es extraño su mirada me atrapó por breves segundos mientras él hablaba.
– ¡Que coincidencia!, yo perdí algo ayer- dije mientras tomaba el volante que me extendía.

– ¡Ah! – dije. Mi cerebro mandó una señal incitándome a decir algo más inteligente, pero la ignoré – Entonces quizá sea tuyo lo perdido que encontré y no se de quien sea. –

Dicen por ahí que la primera impresión es la más importante. Yo creo que no… pero no sabía ¿qué pensaba esa chica? Y en esos momentos, tampoco tenía idea de ¿por qué estaba reaccionado yo así?.
La poca inteligencia que me respaldó en ese momento dictó más palabras que salieron de mi boca:
– Ojalá encuentres lo que perdiste –

No pude evitar soltar una risita ante su respuesta, me ruboricé un poco, no quería que él pensara que me estaba burlando pero en verdad me parecía un chico gracioso.
Se veía algo nervioso y yo seguía pensando que ya lo había visto en algun lugar antes.
– Gracias- le dije mientras miraba el volante
– lo siento pero… ¿qué dice aqui? no quiero ser grosera pero me dulen mucho los ojos, desde ayer no tengo mis lentes y me hacen falta-

Mi cerebro respondió (¡gracias!).
– Oh pues curiosamente el objeto que encontré son unos lentes –

– ¿Encontraste unos lentes?, ¿En una funda lila?, ¿Dónde estan?, ¿Los tienes? – Paré en seco, eran demasiada preguntas en un muy breve lapso de tiempo y no quería asustarlo.

Definitivamente el choque de mi cerebro había sido por algo.
– Pues, yo veo morada la funda… pero sí es posible que sean tus lentes – respondí – y sí, los tengo. Pero no conmigo.
Saqué de mi bolsillo la funda y se la extendí…

De momento lo vi un poco asustado, pero al ver mi funda en sus manos no le di importancia.
– ¡¡Mi funda!! Sí, son mis lentes- hice una pausa- Si tú tienes la funda,¿dónde estan mis lentes?- dije con una mirada acusadora, no pude evitarlo en verdad extrañaba mis lentes.

– Tus lentes, estan siendo reparados – respondí sin estar muy seguro si en realidad debía responder.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Capítulo Tres.

~ Ilse & Alfred ~

¡Gracias por sus comentarios!

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18 pensamientos en “[UAF]Un Accidente Fortuito… [Capítulo 3]

  1. xiil dice:

    nose q le faltaba al capitulo anterior, pero el caso fue que no paso nada muy interesante, este si paso algo que ya empieza a enlazar a los personajes, algo asi tenia que pasar! jeje les va quedando bien! sigan asii!!

  2. yumita dice:

    Es curioso el interes que ah tenido o le han causado los lentes que hasta mando hacer volantes es raro ya que otro ubiera sido no le ubiera dado importancia y bien los podría haber botado en cualquier lugar. Por otro lado me gustan las cosas que tienen en común y sus impulsos los cuales ya hicieron que se conocieran o por lomenos que ya se transmitieran algunas palabras xD… y deacuerdo con el otro coment ya esta ese algo que faltaba n.n

  3. Edward dice:

    «- ¡PEG! – gritó mientras hacía una seña victoriosa con el brazo levantado.» PEG!! 😀

    :O
    “Amor a visión deteriorada”? xD
    Me gutó, me gutó!
    Espero el siguiente. 🙂

  4. Wendy dice:

    me gustaaaa!!! al fiiiiin el encuentro y los lentes!!!
    haha el niñito roba columpios queee???? me cae mal :S

    • Ilsita!! dice:

      Sí a mi tb ¬¬
      Cómo se atreve a robar columpios!!
      jajajaja
      Gracias por leer!!

    • Alfred dice:

      Wendy, muchas gracias por seguir leyendo 🙂

      Chicas, yo no me enojaría con el niño… déjenlo jugar, nosotros ya tuvimos tiempo de sobra para usar esos columpios.
      Aunque podemos seguir usándolos, no se trata de crearle un trauma a las generaciones que vienen ¿no?
      De por si ya estan dañadas…

      😄

      • Ilsita!! dice:

        Los columpios son sagrados!!
        Pasa que no me gusta que me bajen de mi columpio, siempre se acaba la diversión cuando pones los pies en la tierra.

  5. SnakeSkin dice:

    eh leido los capitulos q llevan chicos y la trama me parece muy buena… sigan asi ojala y pronto escriban el libro eh

  6. […] crítica y visitas. Durante este mes, pudieron leer los Capítulo 0, Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3, Capítulo […]

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