[AGT]I/X

Dedicado a mi nueva editora, que se toma la molestia de leer, apuntar, corregir y sugerir. XD ¡Mil gracias!

^

Aparte, ya con la trama de la historia:

Dedicado a todas las malditas personas que nos hacen sufrir a propósito, a todos aquellos que juegan con los sentimientos de las personas.

[Ágatha]

La ciudad, presa de una obscura noche, observaba la vida dentro de sí. Todo parecía tan calmado como siempre. Entre los frondosos árboles que saturaban los bosques y parques de la ciudad, corría un fresco y delicioso aire que azotaba cada rincón posible.

Una ventana abierta, en la pared de un sucio y mohoso edificio: la perfecta oportunidad para la entrada de un demonio nocturno… sin embargo; en esa ventana ya no caben más demonios. En esta ventana, en ese mohoso edificio, se encuentra el cuarto de aquella que cada día reinventa la definición de demonio. Un rostro pálido, blanco y engañoso como la pureza de la nieve, un cabello largo y negro, tan negro que la misma noche se siente opacada. El rostro, adornado con una delgada y fina nariz, parece imperfecto… hasta el momento en que los párpados revelan un intrigante par de ojos.

Esos ojos, misteriosos, con un color que no tiene nombre y un fulgor que parece no ser proveniente de este mundo… unos ojos que parece quisieran tomar nuestra alma con una mirada, como si pudiesen leer nuestros más ocultos y obscuros pensamientos y a la vez, retorcerlos aún más.

Nadie ha podido nunca afirmar si ella duerme… o si tan sólo está maquinando sus próximas acciones. Cualquiera que sea el caso, es muy difícil intentar siquiera adivinarlo.

Tras la ventana, ella está ahí… sentada, con los ojos cerrados y tan quieta como un cadáver. El palpitar de su corazón, así como su respiración son inaudibles, sin embargo toda la ciudad, sin saberlo, tiembla aterrada bajo el pulso vital de ella: Ágatha.

Cualquier estereotipo mental figurado por alguno de nosotros, es superado por la vida misma de Ágatha. Su impredecible mente, sólo nos transmite una idea con certeza: “Nada es imposible”. Y cada día, cada noche; Ágatha se demuestra mejor que nadie que es capaz de todo… y de ir más allá.

^

Justo ahora, en esta negra noche… mientras el aire sacude nuestros rostros, ella piensa ya en como disfrutar… en encontrar el gozo en el sufrimiento ajeno, en las penas restantes, pues no son más que esbozos de la vida misma, trazos imperfectos donde los matices son tan obscuros que no todos los ojos son capaces de verlos… ya no digamos apreciarlos.

Los párpados de Ágatha se abren; algo ha interrumpido abruptamente sus pensamientos, su meditación… su aislamiento mental, su ensimismamiento. Un suave susurro del viento lleva hasta los oídos de Ágatha un sonido incómodo. La ventana se abre,  un pálido rostro se asoma. Ahí está la fuente del sonido: un pequeño gato de color miel que rasguña la puerta del vecino mientras quejosamente hace unos ruidos de súplica. Además del gato, la calle está tranquila. Ágatha observa cuidadosamente el cielo y espera unos instantes. Sus ojos adquieren una tonalidad esmeralda y entonces un fuerte sonido rompe el silencio.

El reloj de pie que se encuentra en la habitación de Ágatha suena estrepitosamente: marcando las tres de la mañana.

Como si estuviese potenciado por al menos una decena de altavoces, el sonoro platillo se escucha a través de toda la calle. Un par de luces se encienden al final de la misma, junto con algunas más de las casas contiguas.

– No hay mejor hora, que la hora en que es la hora correcta – susurra Ágatha impaciente.

Luz a luz, todas las habitaciones de la casa del gato comienzan a iluminar el área. Por fin una ventana se abre, y el rostro de un somnoliento, pero molesto señor se asoma. Observa a su gato que continúa arañando la puerta. Cuando sus ojos se acostumbran a la obscuridad del exterior, se percata de la presencia de alguien.

– ¡Hey tú! – dice el hombre, pero no obtiene respuesta. – ¿Qué haces levantada a estas malditas horas? –

Sin siquiera mirarlo, Ágatha responde con una calmada voz:

– ¿Malditas horas? Su ruidoso gato no deja dormir a nadie. Maldito usted desde este instante y hasta la eternidad.  –

– ¿Qué dices?, ¡Si el gato no hace ningún ruido, ha sido tu reloj el que ha despertado a toda la calle! – reclama el vecino.

– ¿Cuál reloj?, ¿Cuál calle? – se pregunta Ágatha tras cerrar su ventana y sentarse nuevamente. –

El color esmeralda de sus ojos desaparece justo cuando los cierra nuevamente. La mente de Ágatha comienza a recorrer la “zona de respeto”. Unas vívidas imágenes se muestran: el vecino, su esposa y su hija… junto con el pequeño gato. Posteriormente, una serie de combinaciones numéricas flotan al rededor de ellos, tratando de decir algo. Al final, una de las combinaciones permanece estática y provoca el desvanecimiento del resto. Una mínima curvatura de labios hace parecer que Ágatha está sonriendo. Ahora sólo resta esperar al tiempo…

– Pronto será hora de la hora que es la hora correcta – piensa Ágatha y observa pacíficamente su maravilloso reloj de piso.

^

Las manecillas del reloj avanzan ágilmente; pareciera que alguien controla el tiempo y lo hace ir más rápido.

En la casa de junto, una pequeña niña abre los ojos. Voltea y busca algo.

Lo primero que observa, es su reloj: el cual marca una extraña combinación de números… los mismos que aterraron toda la noche a la pequeña… dentro de sus pesadillas. Con calma, la niña baja de su cama, abre la puerta de su cuarto y baja las escaleras deprisa.

Entra a la cocina y se da cuenta que la canasta de su gato está vacía. Sus pequeños ojitos buscan dentro de la cocina, pero no encuentran al minino.

– ¡Mamá!, ¿Dónde está Nim? – grita escaleras arriba.

En el lecho nupcial, los padres despiertan con el grito de su hija. De inmediato, el padre recuerda el evento nocturno y las imágenes de las pesadillas que lo persiguieron esa misma noche. Aterrado, se levanta… corre y salta de las escaleras buscando a su hija, entonces la ve abrir la puerta y salir de la casa.

– ¡¡¡No!!! – grita él, pero la pequeña está ya en el jardín.

Ágatha abre los ojos, pero su largo cabello cubre cualquier rastro de luz en ellos.

– Ya es hora de la hora… justo ahora – murmura.

Mientras Ágatha se levanta lentamente de su silla y se dirige a la puerta, un cuervo sobrevuela el lugar.

En el mismo instante, desde otro edificio, un travieso joven dispara un rifle de salva e impacta al cuervo en un ala. El cuervo cae en picada… el vecino observa y grita:

– ¡Aléjate del gato! – aterrado, observa como Nim corre tras el cuervo herido a media calle. Detrás de Nim, la pequeña niña acude para atrapar a su mascota. Como si fuera una cadena, la madre de la niña sale de la casa y se percata del acercamiento de un automóvil. Un impulso de desesperación mueve a la aterrada madre y sale corriendo en busca de su hija… pero su esposo la detiene.

– ¡¿Qué haces?! – le grita ella a él.

– ¡No! – responde

– ¿¡¡No qué!!?, ¡¡¡Nuestra hija está en peligro!!!, ¿Estás loco? –

– ¡No te acerques o moriremos! – le responde él.

El conductor del automóvil nota que hay una niña a media calle y comienza a frenar, pero salida de la nada, aparece una pálida mujer bloqueando el camino. De inmediato, el conductor gira el volante para no atropellarla. Uno de sus neumáticos falla, provocando que el vehículo derrape y vire hacia un lado.

Viendo que su hija no corre ya peligro, los descuidados padres no prestan atención al automóvil que continúa derrapando. El conductor, presa del pánico golpea la dirección y pisa el acelerador en lugar del freno. El vehículo retrocede a toda velocidad e impacta a los padres, lanzando a la madre un par de metros en el aire y dejando al padre debajo del auto.

La pequeña niña comienza a gritar y llorar…

– ¡Mami, Papi! –

La pálida mujer levanta al gato, le acaricia la cabeza y da media vuelta con él en brazos.

– Vamos Nim, ya no es nuestra hora – dice Ágatha mientras cierra la puerta de su casa.

^

Los curiosos vecinos salen de sus casas sin saber lo que acaba de suceder: hay un automóvil estrellado… debajo de él hay un hombre desangrándose… a bordo del vehículo, un conductor asfixiado por una bolsa de aire. Metros delante, una mujer que parece no tener pulso yace con una pequeña niña encima de ella… la niña llora y grita aterrada.

Mientras tanto, en una de las casas, hay una silla enfrente de un majestuoso reloj. En la silla, está sentada una pálida mujer con los ojos cerrados. Ella acaricia un gato de color miel llamado Nim. Ella está muy calmada, murmurando una canción desconocida.

Ella… es Ágatha.

-] Alfred [-

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12 pensamientos en “[AGT]I/X

  1. Ilsita!! dice:

    Poecita niña!!!!
    Si, se parece la escena… salvo porque nadie murió XD
    Insito quiero los manuscritos…
    ME ENCANTA ÁGATHA !!!

    • Alfred dice:

      Juraría que había contestado este comentario hace mucho!! :S
      Bueno, responderé de nuevo:

      En realidad a la niña le fue bien. Originalmente la muerta era ella… pero a este escritor tuyo con corazón de pollo no le gustó matar a una pequeña “inocente”, entonces mató a sus padres. Claro, la niña va a sufrir y tal… pero tiene vida.

      😛

      ¡Cuidado con los carros en reversa!

  2. Eritia dice:

    Desde la primera vez que leí una primera parte (antes de que terminara el primer capítulo), debo decir que me generó muchas espectativas que, siendo franca, pusieron en mi una envidiosa duda de si esta historia las cumpliría.

    Cuando vi la versión final, tuve que calmar mi ímpetu para venir aquí y opinar, creía que mi emoción había sido exagerada cuando leí su primer capítulo finalizado, sin embargo, ahora más calmada y releyendo, creo que es la emosión justa, brinqué del asiento y sigo haciéndolo,
    y pensé (disculpen las palabras) “esa perra tiene estilo” pues me deja una sensación inexplicable leerle en este género.

    Es usted exácto y preciso con su escritura, felicidades y sigo con el ojo puesto en Ágatha y el resto de sus historias.
    Un abrazo.

    Eritia Istar Krol

    • Alfred dice:

      Jajajaja, sape sape sape sape sape!!! Pusiste “emosión”!!!

      XDD

    • Alfred dice:

      Bueno ya. Me mofé, gracias. XD
      Ahora, respecto a lo comentado:
      Me enorgullece crear espectativas, y más aun: Cumplirlas y superarlas.

      Definitivamente me sentí muy halagado cuando usted y el señor Wilhelmnov aceptaron leer los primeros trazos de Ágatha.
      Observar sus expresiones es una gratificante experiencia… nunca (exceptuando a mi madre) había visto a algún lector leyendo lo que escribo.

      No se si el comentario de “la perra” lo hace usted para darme gusto, o en verdad lo logré. El chiste es que me dió mucha risa cuando leí eso.

      Gracias por leer. 🙂

  3. Asiul dice:

    concuerdo con lo de que la perra tiene estilo, me encanta esta mujer! quiero ser como ella de grande!!! perdon por comentar hasta ahorita lo lei en el correo y olvide comentar !!

    +mil ocho mil por esta historiaaa

  4. […] de trabajo, la presentación de una nueva historia: “Ágatha” junto con su capítulo I/X, el Capítulo 8 de Un Accidente Fortuito… , una entrada muy Chingona que me encantaría […]

  5. Mili dice:

    ¡Pobre gatito!
    Realmente el gato es el que menos sufre en esta escalofriante historia, pero lleva el hilo conductor de la misma.
    La historia me parece muy buena, te atrapa, te hace imaginar mucho y hasta sientes el frío de la noche y el viento te da escalofrío. Emocionante manera de describir la escena.
    Finalmente la mujer ni siquiera “hace” nada, pero el miedo apresa a los padres de la pequeña y desencadena los hechos fatales.
    Muy distinto a los otros textos, pero digno de continuarse escribiendo.

    Procederé a leer el capítulo 2.
    Saludos.
    Mamá

  6. Wow! ya he pasado mucho tiempo sin leer un relato así y me ha encantado! Me recuerda mucho a los cuentos de Edgar Allan Poe. No me parece un cuento de horror común, es una historia escalofriante de un personaje, una mujer, que parece ser espectadora y hasta cierto punto participante de la tragedia ajena. Una figura que no muestra emoción o intención, pero con una extraña relación al tiempo y los eventos siniestros. Me gusta mucho kamarada!

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