El Muro.

¡Hola! :^J ¿Cómo os va? Espero que perfectamente bien.

El día de ayer, llovió mucho (en verdad, mucho). Un servidor está enfermo de la garganta, y aun así tuvo la imperiosa necesidad de cruzar la calle y mojarse un poco. Tras una agradable tarde en la cual mis demonios y yo debatimos sobre “el bien y el mal” hemos llegado a la siguiente conclusión: “No puede molestarte aquello que tú mismo haces” y a otra más interesante: “Una pelea deja de ser tuya, en cuanto has estado en comunión con el enemigo”.

Definitivamente, sería complicado explicar el lugar y motivos para estas loqueras que acabo de escribir. Como diría uno de mis tíos “Básicamente, la cuestión es…” es que aprendí un nuevo término: “Cruda moral”. No supieron explicármelo, pero definitivamente creo que tengo idea de su referencia.

Sucede que las personas, cuando hacen algo que no esperan, o que va en contra de sus ideales, pasan por un lapso (posterior a la acción) en el cual se quedan pensando cosas como ¿por qué hice esto? O ¿por qué sucedió aquello?, digamos que es algo así como una emulación de una gran resaca en la que uno se arrepiente por haber hecho que su hígado nadase en alcohol la noche anterior.

Retomando la idea de esa definición, sumada con el hambre que tengo, un chocolate obscuro que me estoy saboreando, un poco de imaginación y el temblor que aqueja mis piernas desde anoche, me he dado a la tarea de escribir algo. Y hablando de tareas, acabo de recordar que en unas horas debo entregar un proyecto de investigación… que no he hecho y que seguramente no haré. ¡Qué lata! (mi mamá me va a colgar por esto… y justo ahora pienso que sobra este dato porque me estoy acusando… pero bah… me hago responsable… XD)

¡Ah! Creo que estoy deambulando mucho en los parajes de “esto y el otro” y no llego a nada… bueno ya. Como les decía, la suma de esos elementos, más un poco de todo… dan pauta a lo siguiente (espero les guste… aunque cierta parte es algo “triste y deprimente”… pero creo que lo arreglé al final para cerrar perfectamente… a mi modo de ver XD)

Va dedicado a mi “familia disfuncional” : Pau, Vedo, Carito, Ilse, Vicky (y a su terrorista CuaCua).

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Es imposible siquiera definir el estado en que me encuentro. El hambre aprieta más mi cuerpo que cualquier cuerda a la que jamás he estado atado. Todas mis articulaciones me duelen y no por actividad física, sino por debilidad. No recuerdo cuando fue la última vez que probé alimento, es más… ni siquiera puedo recordar que fue lo último que ingerí.

Mi teléfono lleva horas sonando, el incesante “bip” me indica que tengo un sinfín de llamadas perdidas. ¿Quién podrá ser? No me interesa. Repaso con cuidado la serie de fotografías que se amontonan en mi cámara y trato de recordar algo que no ha sucedido. ¿Cómo es posible recordar algo que nunca pasó? Definitivamente imposible. Pero sí es posible imaginar lo que no sucedió, y recordar lo acontecido.

Aunque en esta ocasión, no puedo recordar. Y ni siquiera se trata de problemas de mente, ya no digamos de memoria. Es el recuerdo tormentoso de la caída de un muro, aquel que cae después de detener al mundo entero… aquel que luchó incansablemente contra el viento… ahora está en el suelo tirado, escombros de sí mismo… solo ladrillos trozados de algo que fue y no será más.

¿Cómo puede uno corregir un capítulo de una historia… cuando en realidad se está en otra historia muy distinta? ¿Cómo es posible corregir algo que no está escrito aún?

Demasiadas preguntas para una sola noche, y la verdad no son tan relevantes como aquella que parece tan simple y sin embargo es la peor de todas: ¿Por qué?

No lo sé; es decir… cuando uno cree que tiene hecha la vida, que sus principios son lo máximo, que sus valores son en verdad los más sólidos del mundo y que nada puede cruzar el umbral de su voluntad… es cuando aparece una variante. Un pequeño alfiler contra una armadura sólida forjada a través de los años. Sin embargo, el alfiler no solo tiene filo, sino que también arde en llamas… facilitando el cruce a través de la armadura… que al final resulta no ser tan sólida como creíamos.

¿Luchar contra mí mismo? Eso digo yo. ¿Por qué? Es la misma pregunta que ronda mi cabeza una y mil veces. Pero, ¿por qué porque, por que?. Impulsos eléctricos sobrepasan la velocidad posible dentro de mi mente, y focalizan un solo punto: esa misma pregunta.

Como si no fuera suficiente, un terrible dolor de cabeza se genera espontáneamente en cuanto vuelvo a visualizar la pregunta.

Una serie de eventos continuos, demasiadas suposiciones que acaban siendo correctas. La idea sugerida por todos y nunca (hasta ahora) puesta en práctica: “No pienses tanto las cosas, solo hazlo”. ¿Por qué nadie piensa tanto como yo las cosas? ¿Por qué la gente no puede pensar antes de actuar? ¿Por qué YO no pensé antes de dejar de pensar?

Definitivamente no me arrepiento. Siempre he tenido la frente en alto y el orgullo por delante para poder dar la cara ante mis actos. ¿Responsable? Sí, pero también humano.

Y como humano, busco el pretexto más mezquino para escudarme en todas las cosas que he hecho a través de la vida. Porque como humano he hecho mil y cien millones de cosas erróneas. Pero lo inexplicable, lo incongruente… esto no ha sido un error, pero va en contra de mis principios. Toda una vida… ¡Una vida! Forjando personas, dándoles un aliento de esperanza, iluminando sus caminos y guiando sus maltrechas vidas… ¿ahora quién guiará la mía?

La misma frente que camión tantos años en alto, pavoneándose de quién era… ahora avanza caída… pues un alfiler ha derrumbado no solo su armadura, sino que ha tirado todo el muro que protegía su castillo. Un castillo ahora vulnerable y con muchas dudas. ¿Con qué cara dirá el Rey del castillo a sus vasallos que no deben jugar a las cartas?, si cada noche él mismo apuesta las ropas de la Reina. Eso sería un descaro.

Y así mismo me siento: como un descarado.

Una pila de botellas de vino me hace compañía… no se cuanto he bebido ya, y tampoco estoy seguro de cuantas más me tomaré antes de dejar de pensar en tonterías y caer muerto por una falla hepática. Sin embargo, el dulce sabor de las uvas me hace sentir más cuerdo y lúcido que en toda la vida. Creo que nunca me he embriagado, por tanto hoy es mi primera vez ¡Viva!, ya puedo morir tranquilo… si bien decía mi abuelo “El que al mundo vino, y no toma vino… ¿a qué chingaos vino? ¡Abuelo: la siguiente va por ti, salud!

¿En qué estaba? ¡Oh! Sí, un descarado. Si bien le doy muchas vueltas al asunto, creo que he hallado la palabra correcta, sí. Descarado, descarado, descarado. Ahora la pregunta “¿por qué?” encaja perfectamente.

Pues porque soy un descarado, sin más. Un descarado que ha derrumbado su pared, y aun así pretende que su hermano no deje filtra luz por su ventana. Mis ojos ven ahora con claridad lo que mi mente no quiso encontrar. ¿Con qué valor podré enojarme cuando briden en casa? Si hoy he tomado más vino que cualquier sacerdote en consagración máxima… No más… ya no puedo dar argumentos de validez, pues aquello que defendí toda mi vida… aquello por lo que pelee, hoy carece de validez alguna.

¿Saben qué es lo peor? Que ni siquiera he podido darme cuenta solo… alguien ha tenido que decírmelo esta noche. Alguien… que no está conmigo, alguien que está lejos de mí, alguien con quien desearía estar en este momento, alguien que no quiere verme llorar… pero que en este momento necesito seque mis lágrimas y me diga “No pasa nada, te advertí que tendrías cruda moral” y entonces yo respondería “Si no es cruda moral, en realidad estoy ebrio… ebrio de amor”. “El amor apendeja” dicen por ahí. La expresión en sí nunca ha sido más acertada… sin embargo, ella me miraría fijamente a los ojos, y en vez de pensar que me quiere, sentiría lástima por mí… pues definitivamente alguien que a la primera provocación deja sus límites de lado, y olvida sus principios… no es alguien digno de atención.

… … … ¿? … … … ¿?

En este punto, todas las vueltas que ha dado mi cabeza parecen repercutir en mis pensamientos… ¡ya estoy diciendo puras tonterías! Aun así, no creo estar equivocado… definitivamente… si sobrevivo a esta sobredosis de alcohol me levantaré y reconstruiré mi muro.

Porque si en realidad siento lo que creo… y a la vez creo lo que siento, entonces vale la pena retomar el camino… levantarme y edificar de nuevo un muro… MI muro…

Un nuevo día me ve vivir. Aun me duele la cabeza y la boca me apesta terriblemente a uva fermentada. Hay botellas tiradas en la habitación. Las cortinas dejan ver unos rayos de luz detrás de ellas.

Ahora recuerdo todo lo que sucedió.

Ella vino a mí, tan radiante y hermosa como siempre… emanando ternura y seducción a la vez. La palabra “noche” fue poco para el tiempo que compartimos. Sus encantadoras palabras sedujeron mi mente y mis ideas. Sin embargo (y definitivamente) no la culpo. En un lugar donde el oscurantismo de la inquisición trabaja, un pequeño rayo de ilustración provoca la revolución total.

Sin embargo, aunque todo apuntaba a una situación comprometedora, nada fue más allá de las palabras, insinuaciones y juegos. Las fotos (parte del mismo juego) me provocan una sonrisa, y ahora todo el tormento de una mala noche termina. Preparo un desayuno para calmar mi gran apetito, y una gota de aceite hirviendo salta a mi espalda. ¡Arde! Sin embargo, el ardor me resulta agradable. Una pequeña marca aparece ahí donde cayó el aceite, recordándome que aquel que juega con fuego puede quemarse… pero que hace falta quemarse para saber la forma en que se siente.

Mientras bebo el chocolate caliente que hay en mi tasa, encuentro por fin la solución a mis problemas: Construiré de nuevo mi muro… esta vez será más fuerte y sólido que nunca. Pero tendrá una ventana, para que la luz del Sol pueda darme ideas frescas. Y quizá, también sea buena idea ponerle una puerta… así puedo dejar pasar a quien yo quiera… pero será una puerta individual… porque ahí solo podrá pasar una persona.

Y yo ya sé quien se ganó ese privilegio… por ser la luz de mi ventana.

–          Alfred –

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7 pensamientos en “El Muro.

  1. Ilsita!! dice:

    Tsss
    Alguien te dejó pensando!!
    Es muy diferente a lo que escribes normalmente pero no deja de gustarme!
    Sigue asi XD

  2. […] algún día a mis abuelos…, una diferenciación entre Modem y Router, un Dèjá Vú, un Muro, ideas de Virtualización. Después, una petición para Una pieza de baile más, una entrada […]

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