GatoGatosoGatototote

¡Buenos días!

Justo en este momento estoy en clase de programación, recibiendo consejos de un compañero de semestres superiores. Su consejo se resume a “Tu profesora es buena, pero mientras el resto de tus compañeros no entienda, te quedarás estancado en lo que tú ya entendiste… pero despreocúpate… fue tu mejor elección: El otro profesor sabe programar menos que tú y tus compañeros.” Así pues, fuera de la balconeada que acabo de darle a los pobres mortales (XD) venía a traerles una pequeña historia sin sentido que escribí hace un poco más de un mes.

¿Qué tiene de interesante esta historia? Primero que nada: No tiene sentido. Segundo: No la escribí yo totalmente. Un grupo de jóvenes ilustres me ayudaron. Y es que escribir con la juventud es la onda. Bueno… no es que yo sea un abuelo de 99 años, pero comprenderán que escribir con personitas de entre 10 y 15 años es algo interesante.

Pasemos pues a la drogada… digo, ¡Emocionante! historia del Gatogatosogatototote. (Al cual le gusta comer helados, pasteles, waffles, galletas, pedacitos de Luna, y ratones de 3 ojos con sabor a cebollita limón y sal ¡Inigualable!)

Dedicado (claro) al grupo de escritores que hicieron posible este viaje astral: Pol, Vale, Ilse, Alfred(no yo) . Y desde luego, a sus personajes:

*Polet: Jojo, una cosa pequeña muy pequeña como para ser despreciada por los demás y no es emo XD

*Vale: Athenea, una niña que creía ser la mejor cocinera, estaba buscando retos.

*Alfred: Panchote, un hombre gordo sin nada que hacer en busca de aventuras y  con un sombrero mexicano y un bigote muy ancho.

*Ilse: Fit, un pequeño gnomo que vive dentro de una manzana, en busca de desconocidos a quienes estafar XD

Yo: Gatogatosogatototote: El gato Rey.

Puede que en la historia no se cumplan los requisitos ¡pero no importa!. XD

~

Había una vez, en un reino bastante diferente, un extraordinario gato.

Ese gato, era el rey de ese reino. Todos eran muy felices ahí… excepto el gato.
El gato rey, también tenía poderes mágicos, con los cuales crecía o se hacía pequeño a su voluntad y deseo.
Por lo tanto, en el reino todos lo llamaban: el gato “gatogatosogatototote”.
Un día, se encontraba el gatogatosogatototote sentadito en el patio de su palacio… mirando al cielo sin saber la razón.
Entonces, uno de sus fieles y devotos amigos, se acercó a él y le preguntó.
– ¿Qué tiene, señor gatogatoso? –
El gato ronroneó y contestó:
– Tengo Miaucha haaaaambre prssss –
De inmediato, su amigo corrió con los heraldos del palacio para informar que el rey tenía hambre.
Las trompetas reales sonaron, y en la cocina del palacio comenzaron a preparar los más majestuosos y deliciosos platillos que pudieron.
Pero el gatogatosogatototote no quería comer nada del palacio… así que mientras todos preparaban la comida, él tomó su maleta y salió en busca de algo nuevo.

Con cuidado, el gatogatosogatototote abrió las puertas de su castillo… se asomó sigilosamente y vió que no había nadie.
Justo cuando iba a dar un paso afuera de la puerta, escuchó una voz que venía de la nada y decía:
– Eejeleéééé! pa donde vas??? ehhh!!! –
El gato volteó a todos lados y no vio nada. <<¿Estaré alucinando?>> pensó.
– Heeeeeeeeeeey, te pregunté algooooooooooooo – volvió a decir la voz
El gato pestañeó y nuevamente no vió a nadie.
– Aquí abajo, ciego! – respondió la vocecita, como si leyera la mente del gato
Nuestro amigo el gato volteó y lo que vió fue sorprendente.
Ahí, en el suelo había una cosa pequeña… muy pequeña, pequeña pequeña pequeña pequeña… tan pequeña pequeña como para ser despreciada por los demás (tomando en cuenta que el gato ni siquiera la había visto).
– Oh! Lo siento, no te había visto. – dijo el gato – ¿cómo te llamas?
*- Se llama Kipikokupo – dijo otra voz
– ¡Que no, que yo no me llamo así – dijo la cosita pequeña pequeña
De entre los arbustos, salió un pequeño verde con un sombrero de copa… que también era verde
– Muuuuy rebuenas tardes, soy Fit el gnomo gnomoso, pa servir a … a nadie – dijo el ser verde
– Y yo soy Polet – dijo la voz pequeña pequeñita pequeñita
– Mucho gusto a ambos, yo soy el …. – intentó decir el gato, pero algo los interrumpió
La otra puerta del castillo se abrió, y por ella se asomó una linda carita
– ¿Señor gatoso? – preguntó la dueña de la linda carita – le preparé algo para su hambre – dijo la niña sonrojada
– Uh… vale, gracias – contestó el gato

Entonces, el gatoso tomó el plato… y agarró algo que había en él. Cuando lo llevó a su boca, intentó morderlo pero ¡ya no había nada!
Parpadeó y no había nadie al rededor.
– ¡Vaya! Definitivamente estoy alucinando- dijo
– Nones, te timé – dijo una cosa verde con un sombrero verde que salió de los arbustos
– ¿Tú… eres… Fit? – preguntó el gato dudando si en realidad había pasado lo anterior, o estaba alucinando de verdad
– No, soy tiF, el gnomo – dijo Fit mintiendo – mucho gusto.
– Uh… vale, tiF mucho gusto – dijo el gatoso
Un polvo extraño entró en los ojos del gatoso, y nuevamente parpadeó… cuando recobró la vista, de nuevo estaban a su lado la cosa pequeña pequeña pequeña, la niña de carita linda, y el gnomo… que ya no sabemos como se llama.
– Ten cuidado, al gnomo le gusta timar a las personas, a costa de todo con sus ilusiones – dijo la cosa pequeñita pequeñita
– Y por cierto, no me llamo Polet, me llamo Jojo… pero el gnomo te hizo creer otra cosa – añadió.
El gato se sintió mareado por tanta información en tan poco tiempo, así que rápidamente se sentó en el suelo un poco aturdido.
¿Le habrá caido bien lo que le preparé? – preguntó Athenea, la niña de la carita linda.
– Seguramente, le cayó muy mal remal requetemal – dijo Fit el gnomo
– No digas eso, tú siempre engañando a todos!! – dijo Jojo
La guardia real llegó a la puerta y observó la escena. Una niña, una cosa pequeña pequeña pequeña, un gnomo y su alteza el gatogatosogatototote estaban ahí sin una explicación. Los guardias decidieron llevar a todos adentro para comer.

Sentados ya a la mesa, desde la cocina real comenzaron a llegar un sinfín de platillos que fueron colocados uno por uno.
Todos esperaban el momento para comenzar a comer, cuando de la nada, apareció un hombre gordo, con un sombrero mexicano y un bigote muy…pero muy ancho.
– ¿ Tú qué? – preguntó Fit
– ¿Yo? ¿Yo? – dijo el hombre gordo.
– Sí, tú – añadió Jojo
– Pos.. yo namás estoy en busca de aventuras… pero aquí hay comida y esos es más chido carnal – dijo el hombre gordo.
Y al instante se comió de un solo bocado todos los platillos de la mesa.
Después de zamparse todo, se presentó:
– ¡Quihúboles a todos, me llamo Pancho! Pero la banda me dice Panchote –
Todos lo miraron atónitos…
Entonces abrí los ojos y me di cuenta que nada de esto había sucedido… solo que un pequeño gnomo de nombre Fit, me había engañado con una de sus ilusiones.

~ ¿Fin? ~

XD

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9 pensamientos en “GatoGatosoGatototote

  1. jojo dice:

    OwwwwH nuestra historia yei!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    definitivament 5 strellitas saludos
    PrIMO !!!!!!
    (=^>_<^=)

  2. Alondra Rocher dice:

    Hola Alfred!!
    Si que eres raro, pero bueno no entiendo como nos podemos llevar bien.
    El cuento esta padrisimo!
    Gracias por compartirlo conmigo, bye!

  3. Ilsita!! dice:

    Yaaaay
    +1
    Fit es la onda!! jajajaja

  4. Mili dice:

    La historia del gato gatoso es divertida y da risa, pero, como muchas otras cosas que has escrito, se queda uno como que en el arrancón inicial.
    Después de leerla me sentí como si yo fuera el gatogatoso. Explicaré por qué. El pobre gato tenía mucha hambre y estaba a punto de comer algo delicioso cuando sorpresivamente se le fue, supongo que alcanzó a olerlo y se lo empezó a saborerar; y esto pasa dos veces en la historia. Yo me identifiqué con el gato porque empecé a leer una histora que me pareció (desde que pude “oler” de qué se trataría) ingeniosa y divertida, de antemano empecé a soborearla. Degusté un poco y confirmé que estaba “sabrosa”, continué leyendo y me gustó, pero… en un santiamén se terminó… y me quedé con las ganas de degustar un poco más, hasta saciar el apetito lector que me provocó.

    Al leer llegaron a mi mente muchas imágenes divertidas. Supongo que el duende es un personaje al que se le pudo haber sacado mucho jugo, mucho, mucho, muchote, muchotote, pero muchomuchotemuchotototote. Es como cuando uno está a dieta: destapas un bote de deliciosas galletas, doraditas y de sabor chocolate con capuchino y… sólo tienes permitido comerte media galleta porque las calorías… etc, etc. Te quedas con el aroma en la mente, el sabor en la boca y… no puedes disfrutar más que un poquito.

    Pues la “fumada” historia del gato está buena, sabrosa y divertida, pero se acaba apenas uno empieza a saborerla. ¡¡¡Escribe mas!!!

    Saludos maternales.
    Mili.

  5. […] tuvimos el Capítulo 9 de Un Accidente Fortuito…, una entrada bastante rara acerca de un Gatogatosogatototote y luego una entrada un poco “opaca” que relata Tan sólo otro día […]

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