Aire.

“Si yo soy tu cielo, entonces quiero que tú seas la nube que le da alegría y vida a mi existencia.”

[A.C.G./Feb/11]

Entrada dedicada a la nube del cielo.

 

La tarde culminaba y la tranquilidad inundaba el ambiente.
Algo hacía falta en el entorno, algo sencillo, pero que le diera valor a esa tarde sencilla.
La cotidiana caminata de cada Domingo se tornaba más y más aburrida cada vez. Ya no hay nada qué mirar, nada que apreciar, ni siquiera un vago olor en el ambiente indicando que algún puestecillo nocturno comienza sus labores.

Nada… nada.

Como si la misma Tierra quisiese olvidarse de la vida característica de sí misma. Como si no hubiese voluntad por ser diferentes.

Observé al rededor y noté que todos hacíamos lo mismo: caminar hacia algún lado, donde quizá nadie nos espera, donde quizá no hay ni qué cenar, o alguien con quién compartir unos minutos antes de dormir. Los rostros sin sentimientos dibujados en ellos abundan en la calle y no sé qué pensar. ¿Dónde quedó nuestra vida?, ¿Qué nos falta para alegrarnos?, ¿Por qué dejamos que nuestros días se vuelvan una rutina?

El simple pensamiento me provocó miedo. ¿Acaso quiero que mi vida sea una rutina establecida?, ¿Deseo siempre dedicarme a lo mismo? No… no es así, y estoy seguro. Si bien necesito ciertos patrones en mi vida, y cosas cotidianas, así como costumbres, no deseo que todo sea siempre lo mismo.

Es entonces cuando decido hacer algo diferente, pero algo me detiene. ¿Por qué?, ¿Por qué no?, ¿Debería? quizá no.
El recuerdo de las últimas decisiones en mi vida me hace pensar que correr en medio de la nada y sin un destino, no es buena idea.

Pero hoy no, porque esta decisión no tiene consecuencias. Si bien toda acción significa la espera de algo en respuesta, esto no puede dañar a nadie, ni siquiera a mi mismo.

Observo un instante hacia adelante. El camino parece estar despejado totalmente.
Es ahora o nunca.

Sin pensarlo más, comienzo a correr.
La sensación es muy extraña, no tengo razones para correr, no tengo prisa ni un lugar a dónde llegar, ni siquiera me persigue alguien… pero es algo diferente. Al principio me siento ridículo, como si alguien pudiese darse cuenta que empecé a correr sin razón aparente y seguí muchos metros más adelante. Pero conforme más avanzaba, el ritmo de mis pasos fue tomando una pequeña tonada musical… una música que sonaba dentro de mi y que sólo yo conozco: el sonido de mis sentimientos, de los mismos que rara vez logran orquestarse a la par de mis pensamientos.

Pronto, mis pasos veloces, se convirtieron en zancadas y saltos. Nada podría detenerme.
“¡Más rápido! ¡Vamos! ¡No hay límites! ¡Sólo tenemos una oportunidad para llegar hasta donde nadie ha llegado! ”
Estas palabras resonaban en mi mente, a una gran velocidad que sólo se veía superada por las piernas que guiaban mi camino.

Sentí entonces algo nuevo, algo distinto que había omitido. Una brisa golpeaba mi rostro y se partía en dos mientras fluía atravesando mi contorno, mi cuerpo y mi alma en un solo movimiento.

Aire…
Aire…

Sin detener mis pasos, miré el cielo y observé que las nubes seguían mis pasos. Entonces mis propias palabras se agolparon en mi mente.

Un cielo sin nubes, es aburrido, carece de vida. Está lleno de color, pero le falta algo para imaginar, motivos para mirarlo.
El cielo es imperfecto, y las nubes también. Pero juntos, juntos puede lograr una armonía embelesante… llena de sueños, deseos e ilusiones.

Sin embargo, dentro de esos pensamientos, entró el aire. Porque para que las nubes puedan moverse a través del cielo, necesitan aire…

Aire, eres voluntad. Aire que mueves a las nubes para adornar el cielo, para hacer soñar a los demás. Aire, tú que mueves el flujo de mi vida, tú que remueves su hermoso cabello cuando la veo, tú que refrescas mis pensamientos y tú que mueves las nubes de su cielo.

¡Ven a mi! ¡Ven aire! Dame la energía y el deseo de moverme con tu fuerza. Quiero ser fundirme en un solo ente contigo, quiero ser energía, fuerza, poder y agilidad en un sólo movimiento. Quiero cabalgar y cruzar los aires sin que nada me detenga. Quiero ser infinito, quiero poder recorrer el mundo en un santiamén. ¡Quiero ser aire!, ¡Quiero cruzar las más grandes tormentas y formar los más aterradores remolinos! ¡Deseo crear corrientes y hacer volar los sombreros de los señores que caminan por doquier!

Y así como el aire, caprichoso en cuanto quiere, mis piernas, sentimientos y pensamientos se detienen. Contrario a mis pensamientos, en este momento, me falta el aire… me faltas tú…

Sin embargo, el kilómetro que he dejado atrás tiene sus resultados: Todo está claro.

Ya sé lo que quiero.

Lo único que quiero, es ser el aire que pueda flotar en sus pensamientos… el aire que acaricie a la dulce nube que vive en mi cielo. Quiero ser el cielo que cuide a esa nube, única y especial. Quiero poder acariciar su suave contorno, y poder estar ahí siempre, sin importar la hora de la noche o del día. Siempre presente, siempre vivo… esperando el momento para darle vida a esa nube.

Quiero ser el aire que respires a cada instante, quiero llenar tus pulmones de mi, quiero que mi energía corra a través de tu sangre y ventile tus pensamientos… quiero estar en ellos a cada segundo de tu vida. Quiero ser el aire que te da vida.

Aire…

Eso quiero ser.

 

~ Alfred ~

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11 pensamientos en “Aire.

  1. Vicky dice:

    Alfred, esta muy lindo lo ke escribiste, te imaginé a ti llegando y corriendo hacia tu casa y todo lo demas.

  2. Arterma dice:

    Yo tambien quiero ser aire… aunque la peke de mi casa me diria que lo que quiero ser es sonic XD
    La verdad es que es un elemento de lo más impredecible….
    mmmmmmmmmmm
    Lo que pones en el texto, lo hago alguna que otra vez LOL casi siempre que hay corrientes de aire me pongo a correr como una loca como si me fuera la vida en ello, pero hay que decir que es una descarga de adrenalina -_-.

  3. Saira dice:

    Muy buena entrada, saludos ; es u gusto leerte como siempre XD

  4. Arterma dice:

    es que no me paso mucho xq 2ndo de bachillerato me ta costando horrores (sobretodo historia vv’) pero en fin, cosas del mundo real
    pronto semana santa y podre disfrutaaaarrr… o, tal vez no :S!

  5. Angie dice:

    Me sigue recordando a ese poema de Gonzaga Urbina…
    “Y sucedió que un día, aquella mano suave de palidez de cirio, de languidez de lirio, de palpitar de ave, se acercó tanto a la prisión del beso, que ya no pudo más el pobre preso y se escapó;
    mas, con voluble giro, huyó la mano hasta el confín lejano, y el beso que volaba tras la mano, rompiendo el aire, se volvió suspiro.”

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