[PPE]Actriz dramática. 15/16

[Actriz dramática.]

 

Pareciera que durante la historia del tiempo, se han suscitado las más extrañas batallas a través del universo. Cada sector tiene sus propias ideas, sus propias metas y sus propios errores. Nunca entenderé la razón de querer establecer ideales distintos, cuando cada ente puede regir su vida sobre sí mismo sin meterse en líos con sus similares. Pero aún así, yo tengo mis propias ambiciones, mis propios métodos, ideas, proyectos, y también logros.

Siempre fui alguien diferente, alguien que quería ir más allá de los demás, pero a nadie le importó jamás. Me di cuenta que no era un caso único, muchos como yo en todo el mundo sufrían lo mismo. ¿Para qué conformarme y querer sobresalir de algún modo? Dejé que la vida transcurriera como debía y me dediqué únicamente a lo mío: la lectura, la absorción del conocimiento.

En algún punto, descubrí que las diferencias con los demás, iban más allá de sólo ideales y deseos. El tiempo parecía no tener el mismo efecto sobre mí que sobre el resto. Para cuando los que suponía tenían la misma edad que yo estaban en etapas maduras, yo seguía pareciendo un infante de preescolar. ¿Qué ocurría? Nadie tenía una explicación. Otra de las diferencias que descubrí, fue la autosuficiencia que había en mí desde que la razón formaba parte en mi cabeza. Nunca tuve padres, nunca tuve que vivir en algún lugar, siempre pude hallar energía y alimento en donde estuviese. Tenía un talento nato para la cacería, para la interpretación de las estrellas y la ubicación terrenal, inclusive, me atrevía a pensar que podía ver más allá de un plano normal de personas.

Nunca olvidaré el día en que ella apareció.

Me encontraba vagando por las calles, buscando una ocasión para hurtar el periódico de alguien más. Una fuerte tormenta comenzó espontáneamente, me refugié debajo de una farola doblada. Todos corrían a sus hogares, todos excepto una mujer que caminaba a lo lejos. Parecía no llevar prisa o tener rumbo, incluso creí en ese momento percibir que la lluvia no la tocaba, como si ella no estuviese ahí.

Pero sí estaba, y a cada instante se acercaba más y más. Durante mi visión de esa mujer caminante, una hoja del diario del día voló y rozó mi cabeza: la agarré al vuelo. Se trataba de la sección de charlatanerías y predicciones, o como dicen por ahí “los horóscopos”.

Leí el encabezado “Según tu signo, el zodiaco tiene algo preparado para ti”. Pensé en lo idiotas que pueden llegar a ser las personas al creer que su día puede verse influenciado por las palabras de alguien más diciéndole cualquier barrabasada.

Levanté la mirada del papel y me asusté. Ahí estaba ella, parada justo enfrente de mí.

– ¿Cuál es tu nombre? – me preguntó. Debido al temor que sentí, mi respuesta fue lo primero que vino a mí mente –Zodiaco- le dije – y tengo algo preparado para ti-. Hice pelota la hoja del periódico y la aventé a su rostro, mientras corría lo más rápido posible para escapar de ella. Por alguna razón, me inspiraba un miedo impresionante. En vano fue mi larga carrera, pues cuando me detuve a reponer un poco del aire perdido, ella continuaba a mi lado… como si nunca hubiese corrido yo.

– No tienes por qué huir. Te he elegido para cuidar el mundo a mi lado, tienes dotes excepcionales que aún no conoces. –

Y así comenzó todo.

Nunca supe qué era ella en realidad, alguna vez creí que era una maga, pues podía manejar cualquier cosa con un movimiento de dedos, o con pronunciar unas palabras. Llegué a creer también, que se trataba de un ángel, pues en más de una ocasión la vi volar y darle vida a lo inmóvil. Lo único que tuve claro, es que yo era su discípulo y que ella tenía una impresionante cantidad de información que yo deseaba absorber.

Durante muchos años, mi aprendizaje fue incrementando, más y más cada día. Llegó un momento en que tenía tantas cosas en la mente, que decidí convertirlas en poder, pero eso a ella no le gustó. Escondí mis deseos y traté de canalizarlos a mis ambiciones, pero siempre ocultándoselo a mi maestra.

Con los avances, llegué a creer que en algún momento, ella dejaría de ser mi maestra y se convertiría en mi mayor obstáculo. Decidí entonces, buscar un alma a la cual corromper, para utilizarla de distractor. Fue cuando conocí a Zhegel.

Él era un joven de mente débil, con muchas dudas y confusión. Pero también era alguien fuerte, con mucha ambición en su mente.

Durante un par de años, lo observé y comprendí su forma de ser. Cabe mencionar que continué con mis estudios al lado de ella. Siempre aprendiendo y mejorando, no había nada que me detuviese, y para ser sincero: nada podía detenerme en realidad.

Hubo días en que sentía que mi maestra sospechaba de mis planes para borrarla del mapa y hacer del mundo mi juguete. Pero mi cautela fue suficiente para mantenerla al margen hasta el momento que no hubo otra opción.

Ella intentó proteger a mi víctima, apareciéndose en un lugar que él frecuentaba, cantando canciones de protección que en realidad eran poderosos artilugios que creaban un campo que lo protegía contra mis planes. Decidí intervenir, aunque con eso mi instrucción se viera terminada; ya habría tiempo para ser autodidacta.

Formé ideas en la mente de Zhegel, lo hice tener pensamientos que nunca había tenido, casi logro que se abalanzase sobre mi tutora, pero no lo conseguí. Decidí transmutarme en un íncubo y atacarla. El pobre muchacho corrió como perro con la cola entre las patas.

Tras ese evento, tuve una fuerte discusión con ella y de cierta forma nos declaramos la guerra, pero no me preocupé: mi poder era suficiente como para derrotarla, aunque primero debía hacer otras cosas, como amaestrar a mi títere nuevo.

Lo sobrecargué de energía y transferí un poco de mis poderes a él. Lo que logré fue impresionante, la división de una persona en dos, separadas por pensamientos y sentimientos, casi como la división perfecta entre el bien y el mal. La parte que más me gustó, fue la que quedó como Zhegel. El otro, Aeghel, me recordaba tanto a ella que decidí no prestarle atención: gran error, en el futuro me causaría problemas.

Desafortunadamente, un poco de la protección permanecía en Zhegel y lo obligaba a buscar a Aeghel para unirse de nuevo. Por su parte, el segundo recorrió el mundo buscando “paz y prosperidad” ¡vaya ridiculez! En un par de ocasiones se encontró con quien fuese mi maestra y ella se encargó de reforzar sus pensamientos. Decidí que era suficiente intervención en mis planes y la confronté.

– Insisto, este esquema celestial hiede a destrucción. – dijo ella.

– A mi me parece que huele a lavanda. – respondí entre las sombras.

Noté que no me esperaba, que ni siquiera había sentido mi presencia. Buen presagio, dicen que el alumno debe superar al maestro.

– ¿Qué estás haciendo aquí? –

– El día en que la conocí, Maestra, leía el diario. Nunca olvidaré la única línea que pude distinguir antes de que usted estuviera enfrente de mi. Esa línea, es la que marcó mi destino y la que todos los mortales deberían tener presente. – dije arrogantemente.

– ¿De qué hablas? –

– De que “El Zodiaco tiene algo preparado para ti” –

– No entiendo. – argumentó ella. Me sorprendía que en verdad no estuviese entendiendo. Era muy sencillo.

– Siempre supe que los hechiceros utilizaban el nombre de los genios y los djinns para controlarlos. Aquel que revela su nombre real a otro ser, cede totalmente el control de sus capacidades. Por eso hice llamarme Zodiaco. Estoy seguro que sabías que no era mi nombre, pero nunca te tomaste la libertad de investigar el real. Eres demasiado confiada y eso va a ser tu declive. –

– Pequeño niño, tu ambición de poder va a ser tu caída, caerás antes de lo que crees. – respondió ella.

– No me importa caer, ya he visto cuanto he querido, ya he jugado cuanto la gana me ha dado. Mi único objetivo ahora es destruirte de una forma u otra. –

– ¿No te parece absurdo? Teniendo la posibilidad de ser más poderoso, de aprender más y de cuidar por la humanidad, tu único objetivo aparente es destruir a quien te rescató e instruyó… no tiene sentido –

– ¿Y? – sentencié.

Mientras nosotros hablábamos, Zhegel y Aeghel debatían uno frente al otro. La persecución del primero tras el segundo había rendido frutos por fin y estaban juntos. Cada uno defendía su punto de vista, permanecer separados o volver a unirse, ser buenos o ser malos. Aunque todo inclinaba la balanza a las justas razones de Aeghel, yo sabía que al final se iba a sacrificar por Zhegel y serían uno mismo. Es algo tan aburrido que no conviene contarlo al lector.

Ella me miraba dubitativa, no sé si intentaba adivinar mis planes, o su incierto (para ella) futuro. Dejé que se sugestionara y especulara sobre lo que seguía, pero en el fondo sabía que no sería yo quien le daría muerte. Sólo iba a encargarme de volverla mortal.

– ¿Qué estás buscando?, ¿por qué no dejas en paz a esos pobres mortales? – preguntó.

– El único mortal de ellos, es Aeghel, porque nunca lo protegiste. Por otra parte, mi discípulo Zhegel tiene muchas cosas que seguramente no has notado, es capaz de matar con su puño y almacenar extrayendo la energía de los seres vivos. También es inmortal, con la capacidad de eliminar a sus equivalentes en fuerza o seres inferiores, por ejemplo: tú. –

– ¡Yo nunca seré un ser inferior a Zhegel! – gritó ella enfadada.

– Mírate, por más buena que seas, un dejo de soberbia flota en tu sangre. – dije mientras reía.

– Sabes que no es soberbia, es sólo que los mortales no pueden combatir seres como nosotros. –

– Mírate, sólo eres una actriz dramática, tan tonta. Pensar que te idolatré, que te admiré y que creí que eras la más poderosa de todos. Pero eres tan confiada que ni siquiera fuiste capaz de ver lo que sucedía en tus narices, de ver cómo convertí a un simple mortal en un Dios como nosotros. –

– ¡No somos dioses, no juegues con esas ideas! –

– Lo somos – asentí – pero si te quedan dudas, puedes tú misma conocer a Zhegel y Aeghel. Inclusive, podrás notar que en un par de minutos esos dos van a unirse de nuevo, con más poder del que jamás tendrás tú. Ve, confróntalo, engáñalo como sólo tú podrías, aprovechando tu única ventaja: ser mujer. Sedúcelo, enamóralo, encárgate de que no distribuya todo el mal que hay en su corazón. Te reto. Y si sales viva del encuentro, entonces dejaré mi empresa. –

– ¿Qué hay si pierdo? – preguntó ella.

– Perderás la vida seguramente – respondí – pero por mi parte, poseeré el cuerpo de Zhegel en su totalidad y me encargaré de hacer un infierno en la Tierra, es más: la rebautizaré como “Pandemonium”.

– No estoy de acuerdo. – dijo

– No me interesa. – dije y desaparecí de ahí.

De inmediato, ella se levantó, adoptó la figura de la mujer más hermosa jamás vista y salió corriendo de ahí al encuentro de Zhegel, que para entonces había ya convencido a Aeghel (a base de chantajes sobre volver a ser bueno) que debían unirse y gobernar al mundo.

Todo marchaba de acuerdo a mis planes.

 

 

† Alfred †

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2 pensamientos en “[PPE]Actriz dramática. 15/16

  1. Asiul dice:

    waaaaaa pobreeee!!! me gusta este capitulo!!
    muy bieen!

    por cierto me gustó el cambio de estilo del blog (:

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