[PPE]El lugar en donde crecen las rosas. 16/16

[El lugar en donde crecen las rosas.]

Ella sabía que aún quedaban oportunidades para salvar a Zhegel de los planes de “el Zodiaco”. Si tan sólo lograba entrar al corazón de aquel hombre renovado, si lograba atraerlo hacia sí misma y convencerlo de que el bien era el camino ideal… todo era posible, más ahora que Aeghel estaba de nuevo en el alma de Zhegel, eso facilitaba las cosas.

Con su forma de mujer humana, meditó cuidadosamente lo que debía hacer, cada paso, cada movimiento y cada decisión que pudiese tomarse debía ser pensada mil veces. No había muchas alternativas, debía utilizar el punto débil de todos los hombres mortales: entrar por los ojos, llegar al corazón y dominar la mente. Sin embargo, para lograrlo, debía correr un gran riesgo. Tal como había dicho el Zodiaco, el control de los seres está vinculado al nombre real que tengan. Ella nunca había revelado su nombre a nadie, no estaba dispuesta a que alguien la invocara. Pero esta ocasión, era diferente, debía revelar su nombre para llegar hasta los más profundos pensamientos de quien quería proteger.

Antes de emprender su camino, un pensamiento acudió a su mente: “Es horrible no entender. Y lo peor es cuando no te dan pista de nada, es como pisar el vacío y despertar de un sobresalto”.

¿Sabes tú dónde crecen las rosas?, ¿Sabes acaso qué tan bellas son?

Zhegel caminó sobre el borde del río. La unión con su complemento Aeghel lo hacía sentir lleno de energía y vitalidad. Había olvidado cuán dichoso era al estar completo.

Se detuvo un instante y observó que una generosa cantidad de rosas crecía cerca de ahí. Caminó lentamente, observando su deslumbrante y soberbia belleza.

¿Sabré yo lo que es el amor?, yo, aquel que durante tanto tiempo ha buscado la destrucción y ha sentido los peores encuentros de ira, rencor y repulsión… ¿acaso seré capaz de amar?

Vi lo que iba a suceder, no pude hacer más que echarme a reír. Tal como había planeado, ella estaba a punto de exponerse con tal de salvar a Zhegel. ¿Cómo es posible que no fuese capaz de ver que el corazón de Zhegel me pertenecía ya? Era cuestión de días para que se expusiera y yo terminara con su miserable existencia.

Desde el primer día que la vi, supe que era única. Mientras la miraba a los ojos me sonrió, sus labios eran del color de las rosas que crecían en el río abajo, del mismo color de la sangre y con la misma esencia salvaje y apetitosa.

Cuando él llamó a mi puerta lo vi en realidad. Lo dejé entrar a la habitación y me di cuenta que esto sería más difícil: me enamoré de él. Un temblor recorrió mi cuerpo y un primer acercamiento se llevó a cabo. La pasión me invadió y sentí la necesidad de dejar atrás todo aquello por lo que había luchado, tantos siglos cuidando a la humanidad, todo por él. Desee ser mortal, anhelé estar por siempre a su lado.

Un par de lágrimas bajaron por mis mejillas mientras pensaba esto. Él, con su mano, cuidadosamente limpió la pureza que escurría por mi rostro.

En el segundo día que la vi, le llevé una flor. La miró y decidió ponerla sobre su cabello. ¡Ella era la más bella mujer que jamás había visto!

Le pregunté “¿Sabes dónde crecen estas rosas silvestres tan dulces y libres, teñidas de escarlata?

Para nuestro segundo encuentro, él vino con una sola rosa roja. Nuevamente un par de lágrimas escaparon de mis ojos. Me preguntó si estaba dispuesta a compartir mis penas y tristezas a su lado. Asentí con la cabeza, mientras yacía en mi cama.

“Si te muestro el lugar donde crecen las rosas, ¿me seguirás?” preguntó él.

– Hasta el fin de los tiempos – dije yo.

– ¿Estás segura? – preguntó

-Tan segura, como que me llamo Elisa.-

¡Lo tenía! ¡Por fin lo tenía! Fue más sencillo de lo que pensé, llevó mucho menos tiempo del que creí. Ahí estaba su nombre, y estaba yo seguro de que no mentía. ¡Ah! Qué sencillo era obtener las cosas con un poco de tiempo y bajo las debilidades humanas. Ahora mi trabajo se limitaba a erigir un muro de hechizos, retirar la inmortalidad de su cuerpo y asestarle un simple y ridículo golpe para verla desfallecer.

Al tercer día, me llevó al río, me mostró las rosas y nos besamos. Hubo un instante en que sentí que algo cambió en mi, pero no le presté atención. La sensación del amor me inundaba y no dejé que algo más me distrajera.

Lo último que escuché, fue un ruido sordo en mi cabeza, mientras veía que él golpeaba mi frente con una piedra que tenía en su puño.

El último día, la llevé a donde crecen las rosas silvestres. Le regalé una y la colocó a su lado en un tocón donde se sentó. La luz iluminaba cada hermoso pétalo, tan hermoso como el rostro de Elisa.

Algo cambió en el ambiente y perdí el control sobre mi. Pude sentir que le di un beso de despedida, mientras le decía “Toda la belleza debe morir”. Alcancé a ver a mi puño tomar una roca, cerrarse sobre esta y golpear su frente. Después, abrí un agujero en la tierra, la aventé y planté la rosa entre sus dientes.

Ahí estaba, ¡todo había sido tan sencillo!

En cuanto sentí que el control regresaba a mi cuerpo, profesé una maldición terrible. Sentí correr una energía desconocida a través de todo mi cuerpo. ¿Qué era todo esto?

Por un momento sentí miedo, el poder de Zhegel se estaba incrementando de una manera desmesurada, ¿por qué?, ¿qué estaba sucediendo?

Fuimos presa de una trampa, pero no te preocupes, amado mío. Previne cualquier evento y dejé todo lo necesario para que no fueses víctima de las garras de El Zodiaco. Ahora mi energía te protege. Eres capaz de hacer todo cuanto quieras.

¿Qué acaba de pasar?, ¿quién es el Zodiaco?, ¿dónde estás? ¡Quiero estar contigo!

Lo que aconteció a continuación, no estaba en mis planes. Observé nuevamente como Zhegel y Aeghel se separaban en 2. ¡Eso no debía suceder! Me materialicé a su lado y traté de evitar a toda costa el evento.

Gran error. En cuanto se separaron, una gran energía proveniente del cuerpo de Aeghel me impactó de lleno. Fue mi último segundo en pie.

Hay algo que el Zodiaco nunca entendió, algo que faltó en su formación. La capacidad para permanecer existiendo aún después de la muerte de nuestro cuerpo. Un gran error común en cualquier aprendiz de cualquier rama. Creen que lo saben todo, y en realidad son más ignorantes que aquel que no sabe nada, cegados por la soberbia.

Voy a explicarles lo que sucedió:

El Zodiaco pretendía matarme, quitarme de su camino para hacer de la Tierra su campo de juego. Para eso, utilizó a Zhegel. Pero mis protecciones sobre él, permitieron que únicamente afectase mi cuerpo material y no mi alma.

Después, trató de eliminar físicamente a Zhegel, pero aprovechando la división anterior, volví a separarlos, dándole a Aeghel la oportunidad de destruir al Zodiaco con toda mi energía restante. Un sacrificio que valió la pena…

…o eso creí, pero también cometí un gran error.

Al separar a Aeghel y sacrificarlo para eliminar al Zodiaco, también eliminé cualquier rastro de bondad en Zhegel, pero con todos los poderes que el Zodiaco había cedido para él y el rastro de la protección que yo le había dado.

Mi pérdida le había provocado un gran odio hacia el Zodiaco, pero estando ausente él, ahora descargaría todo contra inocentes.

Nadie es perfecto, ni siquiera los mismos dioses.

Que el cielo nos ampare, se acerca lo peor. Únicamente sobrevivirán aquellos que hubiesen leído los textos antiguos,  la poesía para los envenenados.

~~~~~

Fin.

~~~~~

 

“As I kissed her goodbye, I said, “All beauty must die”.”

 

 

† Alfred †

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7 pensamientos en “[PPE]El lugar en donde crecen las rosas. 16/16

  1. Asiul dice:

    Qué triste!

    Siento que el final de Elisa fue muy simple y se merecia algo más dramatico ): bueno yo y mis dramas XD

    me gustaron los ultimos capítulos!

    (:

  2. […] [PPE]El lugar en donde crecen las rosas. 16/16  abril […]

  3. Ilse dice:

    Hola 🙂
    Pues lo bueno de ser curiosa es que no soy gato así que no me preocupa por eso la muerte y la curiosidad me trajo aquí. No quise comentar hasta no haber leído toda la historia, me gusta el rumbo que le diste, la idea de dos entes completando a uno esa idea de dualidad es hermosa y dificil de manejar (leí que tus lectores te lo hiceron notar), creo que lo haces bien pues si te sientas un día a leer la historia de jalón lo entiendes perfecto. Otra cosa que me encantó fue la interacción del autor (que debo confesar, primero creí que eras tú y no un tú disfrazado) con sus lectores, le da vida e interés al lector, vaya, nos sentimos importantes.
    Por último pero yo creo lo más importante: quiero felicitarte; ya sé que esta historia es de algún tiempo atrás pero aún recuerdo cuando empecé a leerte y he de decirte que en esta historia más que en otros textos, se nota la madurez del escritor, eso está genial 🙂

    Y creo que pos ya, ya dije todo.

    PD Por favor no dejes de escribir, es algo que te gusta y que nos gusta a quienes te leemos.

    • Alfred dice:

      ¡Ah!
      El Zodiaco no soy yo disfrazado, es un personaje más de la historia, e independiente a mi.

      Y sobre tu postdata: No sé, ya no tengo el mismo tiempo que antes, ni las ganas, ni la inspiración. Ni siquiera el motivante de la gente que leía 😉

      Pero gracias por leer y por comentar 😉

  4. […] ambos años, en el top 5 de entradas más leídas y visitadas están ¿Cuál es tu meme? y El lugar donde crecen las rosas. ¿Quién hubiera imaginado que las cosas publicadas desde el año antepasado seguirían vigentes? […]

  5. No matter if some one searches for his essential thing, so
    he/she wishes to be available that in detail, so that thing is
    maintained over here.

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