Aroma.

No sé en dónde estás. No sé siquiera si volverás algún día.

Lo único que sé, es que estás presente, sin estar aquí.

Estas últimas palabras, rebotan en mis pensamientos. Son tan ridículas, suenan como un mal intento por hacer un verso, o quizá la rima de una canción simplona que podría tener éxito en las mentes cortas de entendimiento… “estás presente, sin estar aquí”. Sin embargo, son exactamente lo que pienso y siento.

Cada momento que estás conmigo, se vuelve maravilloso por un sinfín de razones que, quizá, para ti sean extrañas, para los demás incoherentes y para algunos otros inútiles. Esas razones, no requieren validez, ni sensatez, lo único que necesitan, es continuar siendo lo que para mi son: mis razones. Tú eres mi felicidad, tú me haces feliz. ¿Por qué? porque así lo he decidido, porque así quiero que sea cada día y porque así debe ser.

No sé si debido a la etapa de enamoramiento que atravieso, o a que simplemente soy alguien que depende de las demás personas, tu ausencia me parece eterna. Sin importar cuán breve sea: una ida al sanitario, que atiendas una llamada telefónica, o que en verdad debas ir a atender algo importante. Cada segundo sin ti, se convierte en letargo, en ausencia, en vacío.

Aún sin estar, te las ingenias para que no te olvide. No puedo pasar un instante sin pensar en ti. ¿Será un hechizo? ¿acaso me embrujaste?

No. Claro que no. Es tu aroma el que me tiene cautivado, porque me acerca a ti, me recuerda la sensación de tus manos, de tus labios. La suavidad de tu piel, el contorno de tu cuerpo, las finas líneas que se forman cuando recorres mi rostro con tus dedos. El aliento que emana de ti cada que me besas, o cuando me dices “te quiero”.

Todo eso, junto con aquello que no me atrevo a mencionar, por ser tan mío, tan privado, tan… secreto, todo ello, eres tú, tu sabor, las sensaciones que me atraviesan cada que estás cerca… y cada que tu aroma se impregna en mi.

Basta con que accidentalmente olvides un guante, tu fina bufanda o que encargues conmigo tu abrigo en un día caluroso. Todo huele a ti, porque mi todo: eres tú.

Parpadeo un segundo. ¿Habrá pasado todo el tiempo que creo? Parece que no. Ahí estás de nuevo, tan hermosa, tan atractiva, tan tú. Al final, resulta que nunca te fuiste. Sólo soy yo, que te extraño con cada respiración.

¡Oh! Me gustas tanto.

Acércate a mi, permíteme el deleite de tu aroma, mientras lentamente nuestros labios se funden de nuevo en una demostración de amor.

Amémonos una vez más, con aquella fórmula que sólo dos conocen, tú y yo.

~ Alfred ~

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7 pensamientos en “Aroma.

  1. Angie Santillana dice:

    No sé cómo se leerá…tampoco sé bien cómo decirlo. Pero tu texto es…casi táctil, casi se siente, se percibe.
    Just sayin’ (:

  2. Pando dice:

    Yo me pregunto casi a diario… ¿Se puede echar de menos a alguien que todavía no has tenido? Bonito escrito 🙂

  3. tio dice:

    como siempre me gusto mucho gracias por compartirlo.

  4. cervantes cervantes dice:

    esta foto!

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