#CPMX4 Día 0.

Martes 30 de Julio, 2013.

Ya casi es medio día. Desde la noche anterior, las redes sociales estaban caldeándose respecto al tema. Gente formada desde una noche antes como si fuera el concierto de su banda favorita. Campuseros preparando sus maletas, preguntando dudas de último momento, socializando un poco, haciendo amigos para encontrarse en algún punto de la ciudad y llegar juntos. Aún no estamos juntos y ya se siente la emoción de los próximos días.

Muchos no logramos dormir debido a la emoción. La única opción es terminar de hacer la maleta, o forzarse a pegar el párpado.

Chocolates, ropa, toalla, más chocolates, chamarra, galletas, más chocolates, artículos de limpieza, computadora, chocolates con almendras, mouse, cargadores, gadgets adicionales (tablet, iPod, teléfono, etc), más chocolates por si se acaban todos los demás, barritas de avena con fruta, sleeping bag, me como un chocolate porque ya se me antojó… mejor me llevo la caja entera aparte de los que ya había metido.

Sin haber logrado dormir gran cosa, cargo con la enorme maleta y la pequeña mochila. Ambas pesan lo suficiente como para meditar si a la larga no me causará daño cargar tanta cosa. Ni modo, es uno de los precios para disfrutar de este magno evento.

En el metro, las personas me ven raro y me empujan por traer maletas tan abultadas. Afortunadamente, en el camión que ha de llevarme de Balderas a Santa Fe, van más personas con el mismo destino, sumado a que los camiones expresos RTP son bastante cómodos y baratos (no me pagan por el comercial, pero de verdad me gustan). Conmigo vienen 2 de mis amigos y allá veré a más.

Para cuando por fin llegamos, ya hay una fila considerable. Las lenguas dicen que el tiempo estimado de fila son 4 horas.

Como no hay de otra, nos añadimos a la larga fila y nos armamos de paciencia. El tiempo es excelente para platicar y ponernos al tanto de nuestras vidas en los últimos meses de vacaciones. Avanzamos, avanzamos, avanzamos, avanzamos y la fila sigue siendo enorme. Nos comemos unos sandwiches y continuamos esperando. Para la mitad del trayecto, hay una hoja de papel que preferimos tomar con gracia.

Una media hora después, uno de los patrocinadores pasa regalando latitas de refresco (Coca Cola Zero). El espíritu de convivencia arma una cadena humana en la que todos vamos pasando una lata al siguiente, para refrescarse un poco. En lo personal, no me gusta ese refresco, así que el mío se lo di a alguien más, pero eso no quita que fue un buen detalle que se agradece.

Otra ronda de sandwiches y seguimos avanzando.

Miro el reloj y llevamos ya casi 4 horas en la fila, pero por fin alcanzamos el primer punto de confort.

Una vez dentro, recogemos las acreditaciones, veo la mía y me doy cuenta que no tiene marcada el servicio de catering (alimentos). Aunque el código de barras mostrará que sí adquirí el servicio, estoy casi seguro que un día de estos me va a ocasionar un problema a la hora de la comida. Y no entiendo por qué no viene marcado, si adquirí mis servicios desde hace tiempo. Empezamos con las fallas.

Después de registrar los equipos de cómputo, pasamos al primer filtro de seguridad, donde se SUPONE que revisan el equipaje. Pongo “supone” en mayúsculas, porque en esta ocasión el sistema de seguridad es la cosa más floja que he visto. Quien me revisó lo único que hizo fue preguntarme qué traía en mi maleta: “ropa” – le dije. Y me dejó pasar sin siquiera abrirla. Esto no me agrada, pero afortunadamente ¡ya estoy dentro!

Aunque aún se ve bastante vacío, la vista ya es impresionante. Y eso que nada más alcanzo a ver la mitad.

Al bajar las escaleras, recogemos nuestro “pack de bienvenida”, que es una mochila con contenido aleatorio. Y con aleatorio me refiero a que algunas personas tuvieron la suerte de encontrar memorias USB, almohadas, pelotitas de goma y algún sticker interesante. Incluso hay quien encontró de todo.

Mi mochila traía… dos plumas, revistas inútiles y unos mentos. Voy a preguntar por qué mi mochila no trae las demás cosas y me dicen que algunas traen, otras no y que es al azar. Y claro, como ya la abrí, no pueden cambiármela (no vaya a ser que le haya sacado cosas). Ni modo.

Después, resulta que habíamos cantado victoria demasiado pronto. Aún hacía falta formarse en otra fila para poder confirmar tu puesto en el área de acampado.

Pues ya qué… de todos modos hay que hacerlo, mejor ahora.

Mientras uno espera, las (sexys) edecanes del patrocinador principal intentan convencerte para que te cambies a su compañía telefónica mientras te sonríen y se contonean de manera… llamativa – “orita no gracias”.

Para cuando logramos cruzar las puertas del camping, tengo los hombros con marcas de la mochila, y la espalda bastante lastimada. Definitivamente fue un precio bastante caro cargar con todo ese equipaje. Ahora quiero acostarme y dormir, pero no es buena idea. No aún.

Vuelvo a verme con mis amigos una vez instalados y recorremos las instalaciones. La distribución es muy distinta a la del evento pasado, al principio saca un poco de onda, pero la verdad es que facilita mucho el translado entre las distintas áreas.

En estos momentos ya está abierta el área de alimentos, así que nos disponemos a cenar.

El menú se ve atractivo. Tacos dorados. No soy muy fan de la papa, pero están ricos.

Tras esto, nos dirigimos al área de equipos, a mirar los racks y cores que proveen de red al evento. Están impresionantes. Será que soy un informático que quiere dedicarse a las redes, pero me parecen equipos hermosos y bellos.

El evento de inauguración comienza. ¡¡Bienvenidos!!

Después del evento, un DJ mezcla en vivo (bastante ruidoso para mi gusto) durante varias horas.
Mientras eso sucede, inicia el “mercado” campusero, donde intercambias todo tipo de cosas a cambio de stickers, playeras y algún otro souvenir. ¿Se imaginan cambiar 3 stickers por unos audífonos? ¿No me creen?

Obtuve estas cucharas en el servicio de cena. Y las cambié por stickers y un abrazo. XD Sí, un abrazo. No es que lo necesitara, pero era parte del trueque. Alguien publicó en twitter que requerían cucharas y que a cambio darían stickers y un abrazo. A mi me sobraban cucharas y pues…

Un rato de descargar cosas y después a dormir, por fin, tras un agotador (pero satisfactorio) día. Seguro dormiré como una piedra. El área de camping se ve más o menos así.

Una “mala noticia” me espera al llegar a mi casa de campaña. Las luces en el área cercana a mi casa no están apagadas y pues… puedo ver a través del techo.

Espero lograr dormir. Empieza una semana pesada. Prometedora, pero pesada.

Hasta mañana.

~ Alfred ~

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