Iniciar otra vez.

El problema no es ser ignorado, si no ver cómo uno va siendo reemplazado poco a poco.

Pero uno mismo se lo busca, uno traza su propio camino. Actos y consecuencias, uno tras otro.

La noche se antojaba para todo, menos para estar escondido en el rincón de una obscura habitación.

Afuera, la luna brillaba de una forma espectacular, pero sin poder alumbrar aquel obscuro rincón de su alma…

Obscuridad. ¡Qué bella palabra! Ajustaba perfectamente a esa sensación, a ese vacío, a aquello que lo perseguía desde varias noches atrás.

Sin embargo, aún con ese sentir, tenía él la seguridad de que todo era su culpa. De que estaba siendo desplazado lentamente.

Ya no le importaba pasar días enteros alejado de todos, lo que movía su sentir, era ver que nadie reparaba en su ausencia.

Afuera, los vecinos compartían la luz de las estrellas, en conjunto de una agradable charla. Como amigos que habían sido siempre.

Él, escuchaba la conversación, llenándose de rabia al no saberse parte de ella. Nadie lo extrañaba. No hacía falta ahí.

Había algo en el aire. Algo diferente. Si de alguna forma pudiese explicarse, diría que tenía olor. Olía a eso que lo perseguía. Obscuridad.

Quizá todo era un mal sueño, una vaga idea de aquella necesidad por sentirse querido. Aquella necesidad de ser alguien para alguien más.

Tanto tiempo lejos de todo, una percepción distinta. Un cuento alterado y una historia sin final aparente.

– ¿Qué motivos tiene la gente para ser quien son?, ¿Acaso existe alguien sin una razón para ser? – se preguntó…

La respuesta flotaba en el aire. Brillante, luminosa. Perfecta. Pero él no la veía.

Él, cegado por su egoismo, por querer ser siempre el centro de todo. Él. Él. Él. No había espacio para la verdad. Para los demás.

En su afán de querer ser querido, había olvidado demostrarle a los demás que también era capaz de quererlos. Él también los quería.

Y cada noche, cada obscura noche, se encerraba en el ciclo vicioso de pensamientos. En su obscuridad, sin tratar siquiera de ver la realidad

De haberlo intentado, se habría dicho – ¿Por qué no te había visto, qué me ha cegado este tiempo?, ¿Dónde estabas, realidad? –

Y se habría dado cuenta, que la vida es hermosa, que siempre hay motivos para sonreir… Mientras queramos que así sea.

Que afuera de su mundo, hay quien lo quiere, quien aprecie su compañía y desee su afecto, aún con sus defectos y más por sus virtudes.

Se daría cuenta, que la mujer que quiere en secreto, también lo quiere, pero teme decírselo.

Notaría que puede hacer amigos, que hay que aprecie sus habilidades y quien espera que sea recíproco.

Notaría, que el mundo está esperando a que tome la decisión correcta: ser alguien en la realidad. Y no únicamente en su imaginación.

Todo es cuestión de decidirse. De querer algo, a alguien. De tener una razón para vivir. Empezando por sí mismo.

Y una vez encontrada la primera, vendrán más. Familia, amigos, metas, futuro. Incluso ambiciones mismas.

Llegar a un punto en la vida y poder decirle a alguien “Hoy soy tu realidad. Y tú eres la mía. “

~ ~ ~

~ Alfred ~

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4 pensamientos en “Iniciar otra vez.

  1. Vickyta dice:

    “Hoy soy tu realidad. Y tú eres la mía”. Precioso. No hay más que decir. ❤

  2. Saira dice:

    La obscuridad es cómoda a mi parecer -.-“…. Muy buena entrada–

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