Incompatibilidad musical.

El metro avanzaba a una velocidad constante, sin llegar a ser rápido, pero tampoco con la lentitud característica del transporte público. Era un día sin mucha gente y uno podía darse el lujo de elegir lugar para sentarse.

La terminal había quedado atrás y él miraba por la ventana plácidamente. Al arribar a la siguiente estación, un delgado par de piernas cubiertas con mezclilla obscura llamaron su atención. No es que las piernas tuvieran algo especial, o que fueran llamativas. Sólo habían pasado enfrente de él mientras observaba el paisaje, irrumpiendo la vista, sin embargo, no se molestó con ello. Ella se sentó justo en el asiento frente a él. Lo vio por un momento y sus miradas chocaron. La palabra “chispa” se mostraba adecuada para ese momento. Un pequeño brillo se mostró en las pupilas de ambos, como si una conexión eléctrica acabara de formarse. Ella sonrió. Él también. Ambos escuchaban música.

Un pequeño aparato con forma rectangular se asomaba en la mano de cada uno. El de ella tenía un tono lila, el de él era azul metálico.

A ojos de él, ella era muy bonita, con el cabello largo y castaño que caía sobre sus hombros. Unos ojos grandes y una sonrisa linda adornaban su rostro.

A ojos de ella, él era atractivo. Tenía unos ojos café verdoso con un brillo interesante, de esos que dan ganas de mirar para perderse por horas. Cuando volteaba a mirar la ventana, podía notarse que su cabello se le enchinaba de manera graciosa detrás de la nuca.

Una tímida sonrisa cruzó los labios de ambos una vez que sus miradas volvieron a encontrarse.

Mientras el rubor de sus mejillas se desvanecía, los ojos de ella se posaron sobre la pantalla de la cajita azul metálica en las manos de él. Observó fijamente por un instante y pudo saber qué música estaba escuchando aquel de los ojos bonitos.

Por su parte, él hizo lo mismo. La pantalla de ella marcaba un grupo de nombre “Enjambre”. Ciertamente, no lo conocía, pero pensó que quizá, y sólo quizá si se animaba a hablarle, podría escuchar un poco de esa música, para conocerla un poco más. Para agradarle. Para tener algo de qué hablar.

Ella, decepcionada, se puso de pie y salió del vagón apenas pudo. ¿Cómo podría fijarse en alguien que escuchara System Of A Down? Definitivamente no era su tipo de música.

“Adiós” quiso decir él, pero sólo la vio salir por las puertas mecánicas, mientras el tren volvía a avanzar.

Y la vida siguió.

 

 

 

~ Alfred ~

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6 pensamientos en “Incompatibilidad musical.

  1. Edward dice:

    ¿Cómo puede haber alguien a quien no le guste SOAD? ¡¡CÓMO??

    jajajaja

    Buena entrada, te luciste con esa referencia a “La Chispa Adecuada”. No me gusta la canción, sólo cómo jugaste con el título en tu relato. 😀

  2. Ilse dice:

    Justo a esto me refería xD
    Me agradan más este tipo de textos, me divertí mucho leyéndolo e insisto tiene soundtrack 😀
    Bonitas letras 🙂

  3. Eritia dice:

    Jajaja, reí montones al ver lo de “la chispa adecuada” aunque no fuera tu intención, la referencia es muy fuerte, aguas. Ahora, que desapareciera la chica fue lo mejor, que no le guste SOAD la hace una terrible persona, pero que además no tolere que al “chico de ojos bonitos” le guste, la hace peor (º<

    • Alfred dice:

      SOAD es amor.

      Lo bonito de esta entrada, es que está basada en algo totalmente real. Le añadí un poco de sabor, desde luego, pero la esencia es totalmente real.

      Ni modo, la chica se lo perdió, mientras yo disfruto SOAD. 🙂

      Gracias por leer y comentar.

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