[CDM] Capítulo 3: Los hermanos separados.

[Prólogo]
[Capítulo 1]
[Capítulo 2]

 Capítulo 3: Los hermanos separados.

Cargados de esperanza en sus corazones, Víctor y Alfredo se embarcaron al nuevo mundo, surcando el mar hasta la tierra de la libertad, buscando la promesa de una nueva vida.  A medio viaje, una flotilla bucanera interceptó el navío, capturando a los más fuertes guerreros y matando a los débiles. Uno de cada cinco sobrevivió, viviendo una ilusión flotando en hambruna y fiebre. Sin miedo y confiando en que el destino volvería a unirlos, los hermanos se volvieron prisioneros, cada uno tomando un rumbo diferente decidido por sus captores.

“Donde hay pan, nuestro hogar estará ahí” pensaba cada uno. Las manadas de inmigrantes clavaron sus sueños en el nuevo mundo, pensando que ese era el destino que les había mandado su Dios. Uno fue a parar al conjunto de minas, y el otro como campesino a trabajos forzados. Justo ahí donde soñaron con un país de libertad…

El manifiesto del destino fue sólo el principio de un gran número de campos de batalla, donde los hombres eran arrastrados cantando fuertemente, montados sobre sus caballos y cargados de armas, expandiendo sus fronteras hacia el oeste.

Mil ochocientos cuarenta y ocho, la fiebre del oro estalló. Aunque caven, caven, caven el gran agujero, jamás hay un final. Es una historia trágica para los que cavan, y alegre para los que obtienen. Una situación extraña. Por más que tamicen desesperadamente, no hay oro. ¡Ah! es una situación trágica y sin sentido, el mundo feliz está en una era salvaje.

¡Caven todo el día a través de esa mina! ¡Es la fiebre del oro, vamos todos, vamos!

La era del alboroto frenético, personas que jamás detendrán sus pasos, aún cuando viven en la contradicción, ¿a dónde llegará el hombre después de todo esto?

La milicia se va formando de cualquiera que pueda empuñar un arma. Campesinos de brazos fuertes sueltan sus azadones para cargarse de mosquetes y someter cualquier rebelión.

Si mucha gente débil se reúne, atacarán a gente aún más débil. Pero ¿qué sucede cuando los débiles son obligados a atacarse a sí mismos? Aún cuando actúes bajo la idea de dejar fluir las cosas, siempre habrá discriminación e intereses de alguien más. Cada persona es débil, y cierra sus ojos llenos de cobardía. Nadie quiere ver la realidad, afrontar el mundo real.

La revuelta estalla, los mineros quieren libertad.

Los bravos guerreros estaban sobre la montaña, con buena vista, apuntando sus mosquetes hacia la turba que se aproxima. ¿Dónde queda la hermandad entre paisanos?

La milicia decidió elegir un mendrugo de pan, por encima de la sagrada hermandad entre los humanos. Jamás pensaron que estaban peleando contra sí mismos, contra carne de su carne, y sangre venida en los mismos viajes al nuevo continente. Y los mineros olvidaron también, que de aquel lado estaban sus familiares perdidos, corriendo con hambre de venganza sobre quienes no tenían realmente la culpa.

Entonces, fueron muertos por sus hermanos del batallón.

Separados en vida, se volvían a reunir en la muerte, los hermanos que por destino terminaron en bandos opuestos, nuevamente estaban juntos, jurándose que ahí en el más allá, no habría fuerza que volviera a encaminarlos hacia lugares distintos.

 

~ Alfred ~

Anuncios

3 pensamientos en “[CDM] Capítulo 3: Los hermanos separados.

  1. […] [Prólogo] [Capítulo 1] [Capítulo 2] [Capítulo 3] […]

  2. […] [Capítulo 1] [Capítulo 2] [Capítulo 3] [Capítulo […]

  3. […] [Capítulo 1] [Capítulo 2] [Capítulo 3] [Capítulo 4] [Capítulo […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s