Mi viejo amigo, el gato Nim.

Más de dos años han pasado desde que una idea se forjó en mi cabeza, dando forma a la historia “Ágatha”. La diferencia de esta historia – en comparación con las otras publicadas en este blog – es que no la escribía directamente en línea, si no que hice borradores a mano, luego pasó por la aprobación de quien entonces era mi editora y de otro par de personas. Tras tener la aprobación de ellos, la capturaba y subía al blog. Por razones personales (problemas, más que nada) dejé de escribir la historia por mucho tiempo. Aunque tenía esbozos de lo que quería que fuese la continuación, e ideas generales, nunca volví a escribir un capítulo completo de esta historia.

Aunque dejé de escribirla, la historia siguió pública en el blog por un tiempo. Después la inscribí a un concurso en la UNAM y debido a las reglas del mismo, tuve que “desaparecerla” del blog. Para bien o para mal, no gané ni mención honorífica en aquel concurso, pero se me olvidó poner públicamente el cuento de nuevo.

¿Por qué les estoy platicando esto?

Si pensaban que es porque volveré a escribir Ágatha, pues están equivocados. Aunque sí está en mis planes, no lo veo factible, al menos no en estos días. Quizá para febrero tenga algo de tiempo libre y pueda hacerlo, pero no aseguro nada.

Antes de terminar de explicarles de qué hablo, les comento que para  “conmemorar” este hecho, a partir de hoy volverán a estar públicos los dos capítulos terminados de Ágatha.

I/X ~ ~ ~ II/X ~

Y como antes, podrán acceder a ellos desde las pestañas de historias, con la etiqueta [AGT] (en la parte superior derecha del blog).

Nuevamente, agradezco el apoyo que dieron en su momento a esta historia.

Ahora sí, pasemos a lo interesante.

Después del rechazo en el concurso, Ágatha quedó en el olvido. Sin embargo, hace algunos meses (en Julio) recibí la invitación por parte de un grupo de escritores que tienen una revista en línea, para publicar un cuento mío que fuese de terror, suspenso, horror, misterio o afines. Primero pensé en escribir uno nuevo, pero recordé a la vieja y bella Ágatha oculta en lo más recóndito de este blog, así que lo edité un poco y se los envié. El resultado, fue la publicación del cuento en la página 33 del número 3 de la revista PENUMBRIA, junto con otros cuentos.

Tras la publicación, se me invitó a publicar nuevamente para esa revista, pero no creí que fuese buena idea entregar el segundo capítulo, ya que no había más después de eso. Les envié la historia que pudieron leer a principios de noviembre (Situación de peligro 32-1) pero no fue posible publicarla debido a la longitud del texto (más del triple de cuartillas límite), así que ahí quedó temporalmente mi participación para esa revista.

Para cuando publico estas líneas (26 de noviembre), la revista tiene 6 números publicados (0,1,2,3,4,5)  y el 6 está en edición.

Si gusta leer estas publicaciones, pueden verlas y descargarlas en este enlace. O pueden visitar directamente el blog de PENUMBRIA.

Y continuando con el tema principal, todo este merequetengue de letras es debido a lo siguiente:

Presentación PENUMBRIA
El día 28 de noviembre (próximo miércoles) en celebración a los 6 meses de la revista, se hará una presentación de la misma.

Habrá lectura de cuentos, comentarios de columnistas e ilustradores, proyección de cortometrajes, chelas de cortesía, venta y rifa de libros y música en vivo a cargo de HOMBRE BESTIA y SUPERSTELAR .

El lugar del evento será en el Foro Cultural “Casa Hilvana” ubicado en la calle Colima, número 378 (Entre Salamanca y Cozumel) en la colonia Condesa (México, Distrito Federal). La entrada es libre, a partir de las 8:30 de la noche. Se pretende que inicie a las 9:00 y que tendrá una duración aproximada de 2 horas.

Y sí, por si se lo preguntan, voy a estar presente en el evento. Y sí, también voy a ser parte de él. Dentro del programa de lectura de cuentos, presentaré el primer capítulo de Ágatha.

Así pues, si gustan asistir al evento, están todos cordialmente invitados.

Sin más que decir, me despido. Hasta la próxima entrada.

Nos vemos en las penumbrias 😉

~ Alfred ~

[AGT]II/X

10/11/2010 – (10/21)

Si alguien pregunta, me gusta mucho ayudar a las personas.

Pero no me gusta resolverles la vida. Y tampoco voy ofreciendo mi ayuda a todos. Pocos saben apreciar las cosas.

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¡Salute!

Diré que este episodio me costó mucho trabajo. Y no tanto por el episodio en sí… el cual escribí en un par de horas. Cuando acabé de escribirlo a mano, lo leí y quedé insatisfecho. Se lo mostré a mi editora, y se quedó también con la idea de que algo faltaba. La idea de manejar un episodio con lujuria… y saltarme en especial esa parte… es como comer aire. XD

Probé varias combinaciones, pero ninguna satisfizo el deseo de incluir “eso”. Tras varios días, una idea me pasó por la cabeza “No se puede escribir, lo que no se puede describir”. La frase en sí me gustó, y no solo porque describe exactamente el problema de ese momento, sino por que llena muchos espacios huecos a la hora de pensar en escribir. Regresando al punto, yo mismo rebatí esa idea pensando “Has escrito un asesinato sin haber matado a nadie, tiene que haber una forma de escribir otras cosas que no han sucedido en tu vida. Si puedes imaginar que vuelas, ¿por qué no puedes soñar con ahogarte?” Y con esa ideología me dí a la tarea de “empaparme” de ideas (desgraciadamente, nada llegaba a mi mente, así que se me ocurrió bajarme unas películas porno y entonces ahí encontré la solución… ¡Es broma!… aunque hubiera sido un buen pretexto para conseguir cochinadas XD).

Retomando en lo que estaba, me pasé algunas horas leyendo ideas alternativas, incluso hubo un par de señoritas que me ayudaron buscando poesía erótica… pero tampoco ayudó.

Sin embargo, al final y gracias al torrente de ideas erroneas, logré encontrar lo que buscaba. Y es que teniendo 10 reactivos, después de encontrar 9 fallos, es más facil encontrar el acierto restante. Así pues, tras saber “lo que no busco” deduje “lo que sí”. Sin embargo, no llega siquiera a ser una escena erótica. Todo se queda en seducción y deseo… (a menos que tengais la imaginación muuy despierta XD)

Así que no: No logré un capítulo lleno de lujuria (y marranadas). Simplemente, por mi forma de ser no logro plasmar la intensidad que quiero. Sin embargo, espero les guste el trabajo que hice.

Para que se hagan una idea del tiempo que me ha llevado trabajar en esta entrada, les dejo las dedicatorias del borrador original (y abajo anotaré datos curiosos)

Dedicado a:

Tornasol & Meryl: Porque estuvieron ayudándome a encontrar “literatura erótica” que me fuera útil para jugar con la lujuria de este capítulo. No sirvió, pero su ayuda es muy importante 😀 ¡Gracias!

Eritia: Porque fijamente no lleva acento, es palabra grave sin tónica musical. Y porque no es lo mismo “cómete un limón” que “chúpatelo”.

Adryax: Porque quiere que escriba una escena porno. XD

Ed “Fragoletti”: Porque Cen tuvo que explicarme el significado de “I got a boner”. Yo no entendía la idea del paraguas. Ahora lo sé, y quizá al leer esto, necesites una sombrilla! XD  (es broma)

A mi mamá: Porque me trajo pan de muerto en Agosto, y sabe que me encanta n_n (además, tengo juguetitos nuevos gracias a ella jujujuju!!!)

Datos curiosos:

La primera dedicatoria, el día que ellas me ayudaron a buscar la literatura erótica, fue un Domingo. Yo pensaba publicar esto ese mismo día, pero no se pudo.

La segunda dedicatoria es un chiste local que ya no recuerdo… pero seguramente en ese momento fue algo muy gracioso y por eso la incluí.

La tercera dedicatoria: ¿Recuerdan el post de la mezcla de sensaciones? Cuando lo publiqué, una amiga (Adryax) me insistió e insistió en que debo escribir una escena porno (nótese que no erótica). Pero no, no lo haré.

La cuarta dedicatoria… bueno, quien sepa inglés la entenderá.

Y la última, es la más curiosa de todas: Imagínense desde cuando trabajo en esto, que comí pan de muerto en Agosto y venía a presumirles eso… estando en pleno Noviembre.

XD

Bueno ya, demasiada alegría para una historia distinta…. pongámonos a tono.

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Dedicado a esas desgraciadas personas sin remordimientos, a aquellas que entregan su cuerpo sin sentir… sin sentir con el alma, aquellas que únicamente buscan el placer corporal… a costa de la vida de otros.

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Nim el gato deambulaba por la habitación hambriento. La ventana está abierta, sin embargo una fuerza lo invita a quedarse ahí eternamente. Por un momento, se detiene y observa el gran reloj que está pegado a la pared. Él inclina su cabeza tratando de comprender la razón de ese reloj… sin embargo más inquietante es encontrar la razón por la cual su ama se pasa todo el tiempo observándolo, o enfrente de él sentada en una silla con los ojos cerrados.

– Pronto llamará alguien a la puerta, atiéndele como es debido, Nim – dijo Ágatha.

Como si hubiera entendido las palabras de su ama, Nim salió de la habitación y bajó por las extravagantes escaleras. Apenas hubo alcanzado la puerta principal, un par de golpes se escucharon en ella. El gato puso atención a las voces del exterior, mientras miraba un par de siluetas a través del vitral que adornaba el contorno de la puerta.

– Parece abandonada – dijo la primera voz.

– No es posible, el vitral está limpio y la puerta parece recién encerada… además el césped está perfectamente arreglado en las jardineras laterales – contestó una segunda.

– Centro de mando, ¿Seguros que es la dirección correcta? – preguntó la primera voz.

Un poco de estática, seguida de un “Afirmativo, cambio” se escuchó salir del pequeño radio que cargaba cada policía.

Nim maulló y estiró las patas, dió media vuelta y observó como la puerta se abría sola. Los dos uniformados se miraron dudosos al ver la puerta abrirse y a un pequeño gato color miel salir de ahí.

– ¿Hola? – preguntó uno de los policías – ¿Hay alguien?.

– Policía zonal, vamos a entrar a su casa… – advirtió el segundo.

Mientras tanto, en el piso superior, una pálida mujer se levanta de su silla… y tras observar su majestuoso reloj por unos segundos, sale de la habitación en silencio.

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El primero de los policías observó al segundo con una extraña mirada, como si estuviera cuestionándose la idea de entrar sin una orden. Aun así, entraron sigilosamente. Con señas, se indicaron uno al otro el camino a tomar: uno subió las escaleras y el otro inspeccionó la planta baja.

Afuera del edificio, una espectral mujer de cabello largo y negro murmuró: “Aquel que no deba ver lo debido, lo debido no verá… hasta que deba”. Tras esas palabras, caminó sin rumbo conocido, calle abajo.

Extraña y aparentemente, tal cual había sugerido a su compañero, el policía de la planta baja dedujo que ese lugar estaba abandonado; no sólo no tenía muebles, la cantidad de polvo y telarañas acumuladas era fascinante, junto con el olor a humedad. El inspector del piso superior no encontró nada importante, excepto quizá una ventana abierta – la cual cerró – y un precioso reloj sin manecillas.

Sin cruzar palabra, los dos uniformados salen del lugar con la idea de estar perdiendo el tiempo. Del otro lado de la acera, Nim mastica algo lentamente mientras observa como dos hombres salen de la casa de su ama.

El gato levanta la cabeza, trepa por un árbol y hábilmente sube por el tapial de una casa. El felino toma impulso y salta al aire, logrando una entrada perfecta por la ventana abierta.

– ¿Viste eso? – pregunta uno de los policías.

– ¿Al gato volador? – responde el otro.

– Sí. ¡No!, bueno sí, pero… yo mismo cerré esa ventana – replica confundido.

– ¡Bah! Quizá no la atoraste bien – finalizó el otro sin importancia mientras abordaban la patrulla y partían de ahí.

No muy lejos de ese lugar, Ágatha observaba la cartelera teatral que está pegada en un kiosco de la plaza. Aparentemente, nada llama su atención, pero por un par de segundos, unos destellos azules iluminan su mirada.

– Verás lo indebido sin deber y más tarde arrepentido deberás arder – dijo dando media vuelta.

Por unos minutos, Ágatha caminó con calma, hasta llegar a la taquilla del teatro local. Compró un boleto para alguna de las obras y después volvió a caminar. Un par de cuadras adelante, un joven detuvo a Ágatha.

– ¡Hola!, disculpa… no he podido evitar ver cuando compraste tu boleto para la misma función que yo. ¿Te molestaría si te hago compañía? – preguntó él.

– No hay problema – dijo Ágatha.

Las cuadras restantes, las caminaron en silencio. El teatro no estaba lleno… pero tampoco le faltaba poco para estarlo.

– Por favor, espérame aquí – dijo el joven.

Ágatha se quedó quieta por algunos minutos, hasta que él regresó con golosinas y confites de la dulcería del teatro.

– ¿Quieres…? – preguntó él.

– No – respondió ella.

Sin desanimarse, permaneció al lado de ella. Las puertas se abrieron y todos entraron listos para entretenerse.

– Me llam… – intentó decir su nombre, pero ella puso la mano abierta para indicarle que no dijera nada, aparentemente porque la función estaba comenzando.

Ni siquiera el zafiro más puro habría podido tener el color azul que se revelaba en los ojos de Agatha. Lejos de ahí, un gato profirió un gran maullido que aterró a todo aquel que lo pudo escuchar.

– Uh… disculpa… yo se que sonará muy precipitado… pero… – comenzó a decir el joven.

Ágatha volteó y lo miró fijamente.

– …pero… me gustas mucho – terminó de decir él.

Contraria a cualquier razón, Ágatha tomó el rostro del joven, se acercó a el y sus labios se unieron, privando al joven de la oportunidad de respirar por unos segundos, con una locura desbordada y una incontenible pasión llena de energía como el caudal de un río a punto de perder el cauce. Segundos después, se levantó y llevó consigo al muchacho.

Afuera estaba obscuro ya… durante varias cuadras, un patrón extraño se repitió, dos jóvenes avanzaban velozmente y cada cuadra se detenían en un caluroso beso lleno de lujuria.

– Es aquí – dijo ella.

Él observó la preciosa fachada de un edificio. Al entrar, se sorprendió de la cantidad de pulcros y relucientes objetos y muebles que ahí había… hubiera querido seguir observando, si la desconocida no lo hubiera llevado escaleras arriba.

Entraron a la habitación de ella. Aquel desconocido vió una impresionante silla enfrente de un reloj… pero se olvidó de su existencia en cuanto la hermosa mujer lo empujó cerca de la cama.

– ¿A qué te dedicas? – preguntó él.
– A matar gente – respondió Ágatha sin mucha importancia.
– Yo soy escritor, de cuentos infantiles – añadió él.
– ¿No eres capaz de escribir erotismo y pretendes que continúe esta noche contigo? – inquirió Ágatha.

Definitivamente, él no esperaba esa pregunta… pero tampoco tuvo la oportunidad de responder. Ágatha lo jaló del brazo mientras lo miraba fijamente a los ojos.
Suponiendo lo que iba a suceder, el escritor quiso quitarse la camisa, pero Ágatha no lo dejó… lo aventó a la cama y comenzó a recorrer con la mirada todo su cuerpo.
– Cierra los ojos y no te muevas – dijo ella.
Él obedeció, mientras ella ataba las muñecas de él a los postigos de la cabecera de la cama. La curiosidad que despertó en el individuo lo hizo abrir los ojos.
– Si abres los ojos, la curiosidad va a matarte – dijo Ágatha dándole un codazo en la ingle.
Lentamente, la pálida pero hermosa chica fue retirando la ropa que traía el joven encima. Durante esos minutos, él se sintió tan vulnerable como excitado y la mezcla de esas dos sensaciones le produjo una confusión nada despreciable… sin embargo para evitar daños obedeció y continuó con los ojos cerrados.
– Puedes abrirlos, observa y no digas nada – sentenció Ágatha soltando las muñecas atadas a la cabecera.

Lo que vió a continuación fue más impresionante de lo que cualquiera podría imaginar: Una hermosa mujer enfundada con un deleitante vestido negro de encaje cargando en su mano derecha un cuchillo plateado. No conforme con eso, una larga y hermosa cabellera negra colgaba hasta perderse en sus rodillas. El silencio de la noche permitió al joven imaginar una armoniosa melodía de jazz, seductora y relajante a la vez.
En un compás imaginario, Ágatha comenzó a moverse lentamente mientras trepaba por la cama y recorría con la lengua el cuerpo del joven que estaba ahí. Por su parte, él se resistía a hacer cualquier cosa: ya había recibido un golpe en una zona peligrosa y no quería arriesgarse ahora que ella portaba un cuchillo. Sin embargo, en cierto punto fue imposible no contenerse, y ahogó un grito de placer.
Hábilmente y sin distraerse de su trabajo, Ágatha le hizo un corte en el hombro.
– ¡Gírate o lo hago de nuevo! ¡Tendras uno por cada hombro! – gritó ella.
Sin pensarlo un segundo, él accedió y giró, aunque tenía unas profundas ganas de gritar.
Ágatha se sentó sobre las piernas de él y comenzó a juguetear con los hombros del muchacho. Tocó y apretó la herida recién hecha, lo que provocó que el joven profiriera un quejido. En respuesta, Ágatha arrastró su mano sobre la espalda del muchacho, dejándole un camino rojo de 5 canales, uno por cada uña.

Por la mente del joven pasó la idea de salir inmediatamente de ahí. Giró bruscamente para incorporarse, tirando a Ágatha de la cama.
Antes de que pudiera levantarse, la chica dijo:
– No creo que quieras perderte lo que sigue. –
Cuando los labios de Ágatha se cerraron detrás de esas palabras, se levantó y el vestido de encajes cayó al suelo. Ni siquiera la imaginación más poderosa podría encontrar en realidad la imagen perfecta de ella en ese momento.
Un cuerpo pálido, tan blanco como la Luna… pero a la vez tan hermoso cubierto por un contrastante y largo cabello negro que cubría toda su intimidad.

El chico no pudo más que quedarse ahí, como si estuviese atado a la cama por un hechizo de magia.

Sin cruzar más palabras, él regresó a la cama y ella lo besó apasionadamente, como queriendo devorarlo con cada beso.

“Mordida” es poco comparado con la forma en que Ágatha hizo trabajar sus dientes en los labios de él. Si tan sólo hubiese aplicado un poco más de fuerza, habría arrancado de un movimiento la carne que rodeaba la boca del joven. Aún así, la destreza con que Ágatha manejaba la situación, no dejaba que él notara que estaba siendo lastimado… al contrario, cada vez lo excitaba más.

Las manos de la chica, bajaron lentamente hasta las piernas del joven. Lenta y deliciosamente comenzó a masajearlas en el sentido de las manecillas del reloj. Como una suave corriente de aire, Ágatha recorrió todo el cuerpo de él, besándolo, lamiéndolo y mordiéndolo en cada parte blanda de la carne encima de los huesos.

Cada terminal nerviosa del cuerpo de aquel extraño se encendía foco de una serie… destellando en busca de una mirada… parpadeando por atención…

La misma noche, que observaba atenta, fue la que cubrió todo cuanto aconteció ahí en ese momento…

^

Nim abrió los ojos y pudo observar el primer rayo del Sol entrar por la ventana, estiró sus patas y subió a las piernas de Ágatha, la cual observaba su reloj. Mientras tanto, detrás de ellos, un joven se levantaba sigilosamente de la cama, observó un bulto acomodado a su lado y creyó que ella seguía ahí dormida. Con el mismo sigilo, salió del cuarto sin percatarse que un gato y una mujer lo observaban. Bajó las escaleras y justo antes de llegar a la puerta, algo llamó su atención. Entró a la habitación contigua… parecía ser la cocina.

Un líquido rojo escarlata formaba charcos en el suelo. Tratando de no pisarlos, se acercó más para encontrar la fuente del líquido. Tras unos pasos, pudo observar dos cuerpos mutilados de sus extremidades, con uniformes policiacos: el líquido del suelo era la sangre que brotaba de ellos.

El joven profirió un grito ahogado y saltó hacia atrás, al hacerlo pisó uno de los charcos y resbaló.

Al caer, su cabeza golpeó con el filo de la mesa central. Una herida se abrió en su cabeza y comenzó a brotar el mismo líquido que había provocado su caida: sangre… la misma fresca sangre que ahora se unía al rojo río de muerte que atravesaba la cocina. Aquel extraño no necesitó darse cuenta que estaba sangrando, pues no pasó un segundo siquiera cuando él ya estaba muerto.

Por las escaleras, una hermosa joven y su gato decendían con calma. El felino maulló y ella asintió.

Entraron a la cocina, Ágatha abrió el refrigerador, sacó un bote con un líquido blanco. Mientras tanto, hábilmente un tazón es colocado en la mesa central por el gato.

El color zafiro de los ojos de Ágatha se perdió con la luz de la mañana, mientras le servía a Nim un tazón de leche.

– ¿Quién dice que la curiosidad solo mata gatos? – dijo ella mientras bebía del mismo tazón que el gato.

-] Alfred [-

[AGT]I/X

Dedicado a mi nueva editora, que se toma la molestia de leer, apuntar, corregir y sugerir. XD ¡Mil gracias!

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Aparte, ya con la trama de la historia:

Dedicado a todas las malditas personas que nos hacen sufrir a propósito, a todos aquellos que juegan con los sentimientos de las personas.

[Ágatha]

La ciudad, presa de una obscura noche, observaba la vida dentro de sí. Todo parecía tan calmado como siempre. Entre los frondosos árboles que saturaban los bosques y parques de la ciudad, corría un fresco y delicioso aire que azotaba cada rincón posible.

Una ventana abierta, en la pared de un sucio y mohoso edificio: la perfecta oportunidad para la entrada de un demonio nocturno… sin embargo; en esa ventana ya no caben más demonios. En esta ventana, en ese mohoso edificio, se encuentra el cuarto de aquella que cada día reinventa la definición de demonio. Un rostro pálido, blanco y engañoso como la pureza de la nieve, un cabello largo y negro, tan negro que la misma noche se siente opacada. El rostro, adornado con una delgada y fina nariz, parece imperfecto… hasta el momento en que los párpados revelan un intrigante par de ojos.

Esos ojos, misteriosos, con un color que no tiene nombre y un fulgor que parece no ser proveniente de este mundo… unos ojos que parece quisieran tomar nuestra alma con una mirada, como si pudiesen leer nuestros más ocultos y obscuros pensamientos y a la vez, retorcerlos aún más.

Nadie ha podido nunca afirmar si ella duerme… o si tan sólo está maquinando sus próximas acciones. Cualquiera que sea el caso, es muy difícil intentar siquiera adivinarlo.

Tras la ventana, ella está ahí… sentada, con los ojos cerrados y tan quieta como un cadáver. El palpitar de su corazón, así como su respiración son inaudibles, sin embargo toda la ciudad, sin saberlo, tiembla aterrada bajo el pulso vital de ella: Ágatha.

Cualquier estereotipo mental figurado por alguno de nosotros, es superado por la vida misma de Ágatha. Su impredecible mente, sólo nos transmite una idea con certeza: “Nada es imposible”. Y cada día, cada noche; Ágatha se demuestra mejor que nadie que es capaz de todo… y de ir más allá.

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Justo ahora, en esta negra noche… mientras el aire sacude nuestros rostros, ella piensa ya en como disfrutar… en encontrar el gozo en el sufrimiento ajeno, en las penas restantes, pues no son más que esbozos de la vida misma, trazos imperfectos donde los matices son tan obscuros que no todos los ojos son capaces de verlos… ya no digamos apreciarlos.

Los párpados de Ágatha se abren; algo ha interrumpido abruptamente sus pensamientos, su meditación… su aislamiento mental, su ensimismamiento. Un suave susurro del viento lleva hasta los oídos de Ágatha un sonido incómodo. La ventana se abre,  un pálido rostro se asoma. Ahí está la fuente del sonido: un pequeño gato de color miel que rasguña la puerta del vecino mientras quejosamente hace unos ruidos de súplica. Además del gato, la calle está tranquila. Ágatha observa cuidadosamente el cielo y espera unos instantes. Sus ojos adquieren una tonalidad esmeralda y entonces un fuerte sonido rompe el silencio.

El reloj de pie que se encuentra en la habitación de Ágatha suena estrepitosamente: marcando las tres de la mañana.

Como si estuviese potenciado por al menos una decena de altavoces, el sonoro platillo se escucha a través de toda la calle. Un par de luces se encienden al final de la misma, junto con algunas más de las casas contiguas.

– No hay mejor hora, que la hora en que es la hora correcta – susurra Ágatha impaciente.

Luz a luz, todas las habitaciones de la casa del gato comienzan a iluminar el área. Por fin una ventana se abre, y el rostro de un somnoliento, pero molesto señor se asoma. Observa a su gato que continúa arañando la puerta. Cuando sus ojos se acostumbran a la obscuridad del exterior, se percata de la presencia de alguien.

– ¡Hey tú! – dice el hombre, pero no obtiene respuesta. – ¿Qué haces levantada a estas malditas horas? –

Sin siquiera mirarlo, Ágatha responde con una calmada voz:

– ¿Malditas horas? Su ruidoso gato no deja dormir a nadie. Maldito usted desde este instante y hasta la eternidad.  –

– ¿Qué dices?, ¡Si el gato no hace ningún ruido, ha sido tu reloj el que ha despertado a toda la calle! – reclama el vecino.

– ¿Cuál reloj?, ¿Cuál calle? – se pregunta Ágatha tras cerrar su ventana y sentarse nuevamente. –

El color esmeralda de sus ojos desaparece justo cuando los cierra nuevamente. La mente de Ágatha comienza a recorrer la “zona de respeto”. Unas vívidas imágenes se muestran: el vecino, su esposa y su hija… junto con el pequeño gato. Posteriormente, una serie de combinaciones numéricas flotan al rededor de ellos, tratando de decir algo. Al final, una de las combinaciones permanece estática y provoca el desvanecimiento del resto. Una mínima curvatura de labios hace parecer que Ágatha está sonriendo. Ahora sólo resta esperar al tiempo…

– Pronto será hora de la hora que es la hora correcta – piensa Ágatha y observa pacíficamente su maravilloso reloj de piso.

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Las manecillas del reloj avanzan ágilmente; pareciera que alguien controla el tiempo y lo hace ir más rápido.

En la casa de junto, una pequeña niña abre los ojos. Voltea y busca algo.

Lo primero que observa, es su reloj: el cual marca una extraña combinación de números… los mismos que aterraron toda la noche a la pequeña… dentro de sus pesadillas. Con calma, la niña baja de su cama, abre la puerta de su cuarto y baja las escaleras deprisa.

Entra a la cocina y se da cuenta que la canasta de su gato está vacía. Sus pequeños ojitos buscan dentro de la cocina, pero no encuentran al minino.

– ¡Mamá!, ¿Dónde está Nim? – grita escaleras arriba.

En el lecho nupcial, los padres despiertan con el grito de su hija. De inmediato, el padre recuerda el evento nocturno y las imágenes de las pesadillas que lo persiguieron esa misma noche. Aterrado, se levanta… corre y salta de las escaleras buscando a su hija, entonces la ve abrir la puerta y salir de la casa.

– ¡¡¡No!!! – grita él, pero la pequeña está ya en el jardín.

Ágatha abre los ojos, pero su largo cabello cubre cualquier rastro de luz en ellos.

– Ya es hora de la hora… justo ahora – murmura.

Mientras Ágatha se levanta lentamente de su silla y se dirige a la puerta, un cuervo sobrevuela el lugar.

En el mismo instante, desde otro edificio, un travieso joven dispara un rifle de salva e impacta al cuervo en un ala. El cuervo cae en picada… el vecino observa y grita:

– ¡Aléjate del gato! – aterrado, observa como Nim corre tras el cuervo herido a media calle. Detrás de Nim, la pequeña niña acude para atrapar a su mascota. Como si fuera una cadena, la madre de la niña sale de la casa y se percata del acercamiento de un automóvil. Un impulso de desesperación mueve a la aterrada madre y sale corriendo en busca de su hija… pero su esposo la detiene.

– ¡¿Qué haces?! – le grita ella a él.

– ¡No! – responde

– ¿¡¡No qué!!?, ¡¡¡Nuestra hija está en peligro!!!, ¿Estás loco? –

– ¡No te acerques o moriremos! – le responde él.

El conductor del automóvil nota que hay una niña a media calle y comienza a frenar, pero salida de la nada, aparece una pálida mujer bloqueando el camino. De inmediato, el conductor gira el volante para no atropellarla. Uno de sus neumáticos falla, provocando que el vehículo derrape y vire hacia un lado.

Viendo que su hija no corre ya peligro, los descuidados padres no prestan atención al automóvil que continúa derrapando. El conductor, presa del pánico golpea la dirección y pisa el acelerador en lugar del freno. El vehículo retrocede a toda velocidad e impacta a los padres, lanzando a la madre un par de metros en el aire y dejando al padre debajo del auto.

La pequeña niña comienza a gritar y llorar…

– ¡Mami, Papi! –

La pálida mujer levanta al gato, le acaricia la cabeza y da media vuelta con él en brazos.

– Vamos Nim, ya no es nuestra hora – dice Ágatha mientras cierra la puerta de su casa.

^

Los curiosos vecinos salen de sus casas sin saber lo que acaba de suceder: hay un automóvil estrellado… debajo de él hay un hombre desangrándose… a bordo del vehículo, un conductor asfixiado por una bolsa de aire. Metros delante, una mujer que parece no tener pulso yace con una pequeña niña encima de ella… la niña llora y grita aterrada.

Mientras tanto, en una de las casas, hay una silla enfrente de un majestuoso reloj. En la silla, está sentada una pálida mujer con los ojos cerrados. Ella acaricia un gato de color miel llamado Nim. Ella está muy calmada, murmurando una canción desconocida.

Ella… es Ágatha.

-] Alfred [-

Una bienvenida a una nueva idea: [AGT]Ágatha

¡Hola!

Espero que os encontreis de la mejor manera posible.

El día de hoy vengo a traerles un nuevo proyecto. Ya se, ya se… están pensando: ¿Otra historia nueva? ¿Qué pasará con las que tiene abandonadas? ¿Dejará de escribir El escritor, Elementalia y Un Accidente….?

Bueno, primero que nada:

Sí, una historia nueva.

Seguiré escribiendo las demás historias.

¿Por qué una historia nueva? Definitivamente, cada historia que llevo requiere cierto tipo distinto de concentración, inspiración e ideas. Los lectores/as que me siguen desde el comienzo, tienen claro que en cada historia pretendo manejar una idea distinta con distintos sentimientos. En este caso, tengo ciertos deseos de escribir algo diferente (eso digo siempre) XD. Aprovecharé esta entrada para comentarles un poco de los hilos de las demás historias.

La historia de Elementalia: Una historia fantástica totalmente, y no en el punto de que sea maravillosa, sino abarcando fantasía, (basada en mitología quizá) elementos de magia, de ficción, y redundantemente de fantasía. Esta historia en particular será muy larga. Si he publicado pocos capítulos es porque está enlazada con varios “tomos” de la misma historia y deseo que exista concordancia entre los mismos.

La historia del escritor: es una historia de cariño, enfocada en una vida que podríamos tener todos… sin embargo con un toque distinto, una fantasía y “magia” que (pretendo) dará una deliciosa mezcla cual inyección a la imaginación. No les revelaré más datos pues llevo meses trabajando en varios capítulos de esta historia que vincularán la “idea realista” de una persona común que trabaja y pretende escribir, junto con… lo que ustedes todavía no saben que va a suceder :O

Sin embargo, como podreís haberos dado cuenta, en esta misma historia he incluido cameos de varios de ustedes, nadamás por detalle XD

La historia del accidente… bueno ya saben, no es cosa mia escribirla solamente. No diré que por culpa de Ilse no hemos publicado nada, definitivamente no se trata de culpas, sino de posibilidades. No hemos podido coincidir (cada uno está en la universidad, ocupado con los deberes) y está pendiente. Pero tampoco crean que la pensamos dejar, tenemos varias sorpresas para ustedes… solo es cosa de poder coincidir y concretar lo que ya tenemos preparado 😀

Ahora, sobre Ágatha. ¿De dónde salió esta nueva idea?

Hace unos días, fui al cine con mi familia a ver la película de “Mi Villano Favorita”. No haré una reseña de la película… solo les diré que me gustó y que se las recomiendo. El chiste es que una de las pequeñinas protagonistas, se llama Agnes. Cuando escuché ese nombre, vino a mi mente otro “Ágatha”. Sinceramente no recuerdo si alguna vez he conocido a alguien con ese nombre, si lo leí en algun libro, película o qué, la cosa es que ese nombre me gusta… pero también me da miedo. En mi mente ronda una idea de una persona llamada Ágatha, que es una vieja huraña, amargada que vive en una casa donde todo es café o negro (lúgubre) y tiene chorromil gatos y odia la vida. (XD) Definitivamente, no es la idea que leereis en mi historia… el chiste es que el nombre Ágatha me gusta… y me da miedo.

El mismo miedo que trataré de usar para traerles una historia distinta a lo que han leido de mí normalmente.

Ahora, otra cuestión interesante (al menos para mí) es que siempre que escribo, lo hago en la computadora… y no a mano. No me gusta escribir a mano, soy muy lento (XD) además tengo una letra tan fea, pero tan fea que cuando los doctores hacen recetas, la suya parece caligrafía de los dioses comparada con la mia (XD)… em regresando al punto. Hace unos días, debatiendo con mi concienc… digo, con mi amiga Eritia… hemos llegado a la conclusión de que definitivamente un escritor debe (tarde o temprano) escribir algo a mano (es broma XD)… el chiste es que aprovechando que no tengo los “recursos” para estar escribiendo en computadora últimamente (entiéndase, no tengo computadora XD), parece que es un buen momento para “aprender” a escribir en serio. Ventaja porque podré seguir escribiéndola en casi cualquier lugar hasta que recupere mis “recursos”.

Otro detallito, es que normalmente mis historias están escritas en primera persona, o vistas desde el punto del protagonista. Normalmente no escribo en “plan de narrador”.

Así pues, y en resumen: La suma de “aprender” a escribir a mano, junto con el nombre Ágatha, junto con la intención de poner algo opuesto a la línea “cariñosa y alegre” que casi siempre va en mis escritos, y con la prueba de hacerle de narrador descriptivo… nace esta nueva historia.

No daré más detalles (aunque parece que en realidad no los he dado) solo añadiré que esta será la primera historia en la que desde el comienzo sabreis el número de capítulos por los cual está compuesta. Originalmente, serán tan solo 10 capítulos. Si tras esos 10 capítulos, un servidor y vosotros creeis que hacen falta más… pues plantearé la posibilidad de expandir la historia original.

En fin, ya después de todo este chorote informativo, les deseo lo mejor para esta semana.

Me encantaría dejarles también la primera entrega de esta nueva historia pero… aun es demasiado corta como para dar arranque. Pero los dejo advertidos 🙂

Sin más, ya saben que espero sus comentarios…

¡Ah! Eso me recuerda… (hablando de comentarios). Ya tiene mucho rato que la convocatoria de las ciudades quedó cerrada. Penosamente, solo hubo 2 participantes (Wilhelmnov y Edw)[Gracias]. Dado que no hubo mayor participación, será imposible continuar la dinámica y repartir los premios

Y también hace poco en una de las entradas de agradecimiento los invité a formularme preguntas, sugerencias o quejas acerca del blog… pero parece que nadie hubiera leido porque a la fecha nadie me ha dicho nada. Como sea, erm… ¿gracias? supongo que por leer.

XD

Se despide de ustedes el escritor ofendido! (es broma).

Que esteis todos de la mejor manera XD

-] Alfred [-