[PPE]Hasta luego. 11/16

[Hasta luego.]

Recuerdo cada instante desde que dejé a Zhegel atrás, cada palabra, cada pensamiento, cada vivencia. Lo primero que pensé, fue “Un minuto más, hasta que la luz del día se acueste”, pero no pude soportar un minuto, ni siquiera un segundo… tenía que irme de ahí.

De haber permanecido, habría estallado un sangriento encuentro, la visión de un sueño para el último de nuestros días bajo el sol.

En la luz blanca estoy tranquilo, pero curiosamente frío.

Silencio y sueño despierto. Sé que él siente un profundo dolor después de m partida.

“Señor, ten piedad de mi alma.”

En tanto su dolor se ha ido, Zhegel ha comenzado a mostrar a los demás la forma en cómo siente al estar vivo, lleno de actitudes negativas, de miedo, de hostilidad, de dolor.

Tanto tiempo pasará… vamos a encontrar un lugar donde podamos ocultarnos.

En efecto, pasó mucho tiempo. Yo vagué sin rumbo por el mundo, tratando de esconderme de él. Siempre sobreviviendo con las caridades de otras personas y con la bondadosa naturaleza. Un día, entre mis pensamientos y el camino, una mujer llamó mi atención al pedirme que me acercase a ella. Dijo su nombre y me pidió un poco de ayuda para cargar unos bultos, accedí.

Varias horas duró la empresa, pero nunca me quejé del peso o del esfuerzo que esto requirió. Fui recompensado sin haberlo imaginado: me acogió en su casa, me vistió y alimentó. Fueron varios meses de gloria, tenía un trabajo y un techo dónde dormir. Aprendí que no todos los mortales tenían frío el corazón. Es curioso, pero cada día de todo ese tiempo, recordé en ella a una mujer que existió en mi pasado, cuando aún era uno con Zhegel… a una mujer que nunca pude volver a ver.

Dudé en hablar con ella acerca de su pasado, de sus quehaceres, de su vida y residencia. La amistad y confianza con ella creció tanto, que llegó el punto en que decidí hacerlo.

Sin embargo, quiso el cielo que ese día, ella tuviese que dejar este mundo. Mis últimas palabras para con ella, fueron grabadas en el frío mármol de su lápida por mis propias manos: “Usted me dio de comer mucho, y por Dios que me dio de comer bien. Duerme bien, hermana mía. Tuviste que partir y este es tu día. Este día te pertenece a ti, mi querida amiga y gracias a tus favores, estoy obligado a proteger tu alma desde hoy y hasta la eternidad inalcanzable”.

La Luna estaba más pálida que de costumbre, parecía que me acompañaba en mi pena. La fría madrugada me acompaña, pero estoy bien despierto.

“Señor, ¿hace cuánto que te pedí que tuvieses piedad de mi alma? Hoy te lo vuelvo a pedir.”

Los minutos han de pasar y he de afrontar la pérdida. No hay negación, no más: se ha ido.

Deberé vagar nuevamente por el mundo, en busca de una paz que nunca he tenido. En tanto, mi único trabajo será mostrar todos los esplendores de la hermosa noche, admirar cada luz, cada obscuridad.

Un pequeño dolor recorre mis pensamientos, el pequeño último de su atención. Una inundación tratando de lavar mi mente, tratando de verme: algo en mi imaginación.

Lo siento, se acerca a mí esta noche, está cerca.

 


† Alfred †

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[PPE]El Íncubo. 10/16

[El Íncubo.]

 

Hubo un tiempo, cuando yo era joven, era un chico con ambiciones audaces, sin temores, pero que siempre respetó a todos, personas y naturaleza.

En ese mismo tiempo, me di cuenta de los torcidos pensamientos de otras personas  de lo preocupante de las influencias que había a mi alrededor.
Durante esa época, luché por no ser uno más, por salir adelante, por destacar con mis virtudes.
Por las noches, me gustaba caminar cerca del río, en alguna parte de ahí, una mujer cantaba. Tenía una voz hermosa que nunca olvidaré. Con esa voz bendecida por Dios, cada noche entonaba las más bellas notas, arrastrándome por horas a un paraíso inalcanzable por cualquier otro.
Desde pequeño, había oído cantar a muchas personas, debido a que la taberna del pueblo quedaba a escasos metros de lo que llamaba hogar. Siempre me pareció que en realidad ahí, nadie cantaba. Únicamente transmitían historias acompañadas por unos crudos acordes, cuerdas podridas rasgadas por algún intento de trovador, mientras platicaban lo que suponía una bella historia.
Pero hasta la primera ocasión que recorrí el camino del agua, supe que yo tenía razón: nadie ahí cantaba. El verdadero canto nacía del corazón.
Regresé cada noche, atrapado por aquella voz que no debía ser humana. Alguna vez había escuchado un cuento acerca de las Ninfas del bosque… llegué a preguntarme si no sería una de ellas la dueña de aquel dulce imán.
Durante las diferentes veces que estuve ahí, cada una de ellas era recibida con una melodía distinta.

Era como escuchar un cuento de “Las Mil y una Noches” en cada ocasión.
Aunque fui atrapado una y otra vez por todas las canciones, hubo una en especial que quedó grabada en mi mente:

“Ven conmigo esta noche, dime cómo se siente estar viva.

Ven conmigo esta noche, vamos a encontrar un lugar donde podamos ocultarnos.

Ven a la luz, te voy a enseñar cómo sobrevivir.”



Hubo un tiempo… en el mismo en que sin hablarle, la conocí, en el mismo instante que la conocí lo suficiente, como para saber que no se iría de ahí, que seguiría cantando.

“Dime cómo se siente estar vivo”


Hubo un tiempo en que tuve respeto, en que podía verla sin ser deshonrado. Pero crecí. Me acerqué más  y más a ella, hasta el punto en que sin entablar comunicación, podía tocarla. ¡Eran tan bella como la Lilit pintada por John Collier!. Con el paso de los meses, dejé de ser un joven, para convertirme en un hombre… para verla con otros ojos: para desearla.
“Ven conmigo esta noche”


Una parte de mi, siempre me dijo que debía respetarla, que podía admirarla desde lejos y deleitarme con la hermosa música que los ángeles enviaban para relajar mi alma. Sin embargo, alguien susurraba directamente a mi cabeza “hazlo, tócala, háblale y hazla tuya”.
Entonces, sucedió:

Siempre me dijeron que los íncubos eran seres despreciables y ruines, que estaban formados de mentiras, en busca de mentes débiles listas para ser atacadas en sus pensamientos. Convirtiendo todo aquello que pasase por su mente en imágenes impuras, en pesadillas, en sentimientos de culpa y deseos inmencionables.

Pero esa noche, conocí la realidad: se les llama íncubos por que se acuestan sobre sus víctimas, esos desagradables demonios con forma masculina, encargados de poseer a sus víctimas, violarlas y absorber su energía.

Descubrí que fue un íncubo el que justamente me susurraba al oído esas palabras. Al principio, creí que eran sólo alucinaciones mías, que yo mismo deseaba ir por ella y que estaba únicamente atribuyendo mis deseos a las leyendas.
Tras varias noches, los mismos susurros rondaban mis oídos, los mismos pensamientos acosaban mi mente. Por un momento creí que lo haría.
Justo cuando el momento más débil de mi mente se podía visualizar, frente a mí, se materializó el Íncubo.
Se acercó a ella, sopló algo que no pude distinguir y la durmió. Volteó, me miró y un desagradable sonido emanó en cuanto abrió su boca para lo que me pareció una risa.
Lleno de pánico, corrí lo más rápido que pude de ahí, llevando conmigo sentimientos de culpa y cobardía por no defender a la hermosa mujer.

Nunca más volví a verla, nunca más volví a escucharla. Sólo sé que su alma pura se perdió esa noche bajo las garras del íncubo.
Y yo, extraño sus cantos, recuerdo sus labios y trato de emular sus palabras. Pero no puedo. Porque yo no soy un ángel, soy sólo un alma errante en este mundo de mortales… quisiera ser alguien más.

“Ven conmigo esta noche, dime cómo se siente estar vivo.

Ven conmigo esta noche, vamos a encontrar un lugar donde podamos ocultarnos.

Ven a la luz, te voy a enseñar cómo sobrevivir.”

 

 

 

 

† Alfred †

[PPE]El Sello de los años tejidos. 09/16

[El Sello de los años tejidos.]

Querido lector, nos volvemos a encontrar. Este es, el Zodiaco escribiendo.

Para este punto de la historia tendrás muchas dudas, la confusión te habrá acompañado desde el primer punto en letra que pudiste apreciar. Estoy seguro de que no sabrás de qué se trata esta narración, de que difícilmente habrás entendido el volumen de las cosas. Déjame decirte, que no es mi deber aclarártelo, si no de aquellos quienes cuentan su propio camino, su historia, su vida.

Sin embargo, estos personajes no llegaron al presente como para dejar un legado, para contar sus anécdotas y vivencias. Algunos, como yo, estaremos siempre presentes en la vida de los mortales, y vigilaremos de cerca a aquellos que se acercan a lo más parecido que existe a la inmortalidad.

Hace mucho tiempo, hubo un hombre llamado Zhegel. Él era común y corriente, como muchos de los mortales que conoces. Realizaba actividades normales para personas… normales. Se alimentaba, convivía con sus relativos y dentro de lo posible, buscaba educarse.

En algún punto de su vida, Zhegel sufrió un dolor muy grande, devastador. A partir de ese momento, empezó a sufrir trastornos mentales que lo orillaron a conocer la locura, la demencia y la pérdida de sí mismo. Los doctores de esa época lo dieron por imposible. Un caso difícil de resolver y sin alguien con el fervor necesario para atenderlo.

Dejaron que el pobre Zhegel vagara sin rumbo, dentro de los alrededores del lugar donde habitaba. Con el paso del tiempo, sus propios familiares comenzaron a ignorarlo, limitándose a alimentarlo o asearlo.

Aún en contra de los pronósticos, él comenzó a recobrar la cordura. Sin embargo, no fue una cordura normal, pues en una ocasión, uno de sus pensamientos se materializó, dándole forma a un Zhegel idéntico, una copia de él.

Y ahí estaban, uno enfrente del otro, mirándose, observando cada detalle de sí mismo, reflejado en cada milímetro de quien estaba enfrente de sí.

Zhegel admiraba la fisonomía de su contraparte, mientras que él observaba cada detalle del primero.

Notaron que eran idénticos físicamente, pues no podían ignorar las diferencias mentales que presentaban. Uno podía representar perfectamente al bien y el otro al mal. Sin embargo, este juicio era errado, pues ninguno de los dos era completamente puro en su luz u obscuridad.

Por querer diferenciarse, la otra parte de Zhegel, se bautizó como Aeghel, buscando aparentar ser un opuesto, el principio, para quedar el otro como un final. De A a Z eran un todo.

Siendo tan similares y distintos a la vez, Aeghel decidió huir de Zhegel, pues el último sólo podía sentir dolor, rencor, odio. Aeghel lo último que quería era tener contacto con un ser tan despreciable, no deseaba convertirse en algo tan hostil… así fue como en el siguiente instante, ya no estaba ahí: había partido, lejos, en donde no pudiesen encontralo.

En cuanto Aeghel partió, Zhegel se sintió vacío y se derrumbó. No tardó mucho en darse cuenta que sin Aeghel, estaba incompleto, inservible, inútil.

Decidió entonces buscar por donde fuese necesario a su contraparte. Comprendió entonces que para poder alcanzarlo, pero antes, debía  aprender, cambiar y mejorar.

El problema fue que no lo hizo en el sentido correcto. Zhegel eligió el camino del poder, de la ambición y la destrucción.

Lector, lectora: lo que habéis ido leyendo a través de estos pergaminos, no son más que los pensamientos de Zhegel y Aeghel. No te diré cuál pertenece a cada quién, tú mismo deberás descifrarlo, aunque, claro, es muy sencillo.

Saber debes, que tras muchos años de búsqueda, por fin él se encontró, ellos se encontraron. Ahora, podrás leer lo que sucedió entre ellos.

Para facilitar tu entendimiento, te diré que los diálogos entrecomillados, son los pensamientos o recuerdos de alguna de las partes. Normalmente, son los pensamientos que uno pone dentro de la cabeza del otro, tratando de hacerlo cambiar de parecer.

 

Algo parecido a un arma de fuego apuntaba a mi cabeza, parecía que Zhegel tenía la determinación de matarme, sin embargo yo sabía que no sería así, pues necesitaba de mí para estar completo.

Como vio que eso no causaba ningún cambio en mi, decidió cambiar el objetivo y apuntó a su propia sien.

 

Apretar el gatillo ahora podría, si se le antojase un héroe ser. ¿Acaso cree en la vida después de la muerte? Él era lo que era, lo que yo era y no tenía que fingir ser.

“La aplicación de un corazón solitario, tan cálido y ¡Oh! Tan débil.”

Mis ojos se fracturaron en un molde, queriendo satisfacer mi curiosidad, absorbiendo todo cuanto podía observar.

“Espera a que la mañana se vea diferente un día, lleva contigo el peso de todos. Todos aquellos que nos dicen lo que está mal, nos niegan a ambos, creen que tenemos un destino secreto, un sello tejido a través de los años. Ellos esperan que regresemos a imponer un equilibrio.”

Una comezón incesante en mi cabeza, causada por un muro de reclamos murmurando dentro de mí, aplastando suavemente mis pensamientos, haciéndome ceder.

“Será mejor que me dejes hacerlo.”

Ahora ven a mi alma, tómala y hazla tuya. No tardes, hazlo en este día de lluvia. Después puede ser demasiado tarde para un retiro completo.

 

Déjame leer tus pensamientos, ¿qué hiciste mientras yo no estaba?, ¿cómo fue que nos separamos?

 

 

† Alfred †

[PPE]Tren de pensamientos. 08/16

[Tren de pensamientos.]


¿Cuánto tiempo llevo pensando?, ¿Cuánto más es necesario para tener todo claro?

En la sombra de mis dudas, mi vida es polvo en paredes desnudas.

En las ruinas de la derrota, las luces se perdieron.

Me siento como un payaso sin multitud, con su débil sonrisa que deprime.

Observo el cielo, las tonalidades que adopta cada día, son diferentes. Puedo sentir un frío distinto al viento que soplaba ayer.

“Bienvenido, amargo invierno, adiós otoño triste.”

Todo un tren de pensamientos en mi mente, me hace gritar y aullar, una y otra vez.

Palabras inciertas que emanan de mi garganta, con la fuerza de mis pulmones y el impulso de mi corazón.

Sin embargo, creo que no soy yo en realidad quien piensa así. Nunca he tenido pensamientos y sentimientos de este tipo. Todo en mi vida ha sido alegría, felicidad y bondad. Puede que en realidad esto que me aqueja, sea la señal de que se está acercando, de que mi complemento está más cerca de lo que jamás pensé. ¿Quién soy yo para saberlo?

Fácil de ver por otros, de aquellos cuyas almas aún pueden sangrar. Pero la mía no tiene heridas que sangren, la mía emana vida.

Y sí… ahí está, por fin ha llegado. Puedo sentirlo, sé que Zhegel ha llegado a mí después de tanto tiempo.

Pero sí él tiene esa fuerza de cambiar mis pensamientos, entonces yo también puedo alterar los suyos. No pierdo nada en intentar, no pierdo nada en luchar por un último día.

 

“¿Quién soy yo para imperar sobre los creyentes que rondan el muro de las maravillas?

¿Quién soy yo para acabar con quien se ponga en mi camino?”

¡Soy Zhegel! Aquel que ha caminado cada paso que se puede dar en este planeta, aquel que leyó todo libro aún no escrito. Soy yo, aquel que ha luchado por estar completo y quien merece la redención total de toda raza viviente e inherte.

“¿Por qué hago esto?, ¿Qué estoy buscando?”

Necesito encontrarme a mí mismo, necesito encontrar la mitad que me falta, el complemento de mi mente.

“¿Por qué únicamente puedo pensar en maldad, en luchar y derrotar?”

¡Porque eso soy yo, soy la mitad que lucha, la mitad que destruye, soy Zhegel!

Ahora entiendo, este cambio repentino de pensar, esas preguntas nuevas… no puede ser otra cosa que el resultado de mi camino. Por fin he llegado a donde el resto de mis pensamientos moran. Ahí debe estar mi otra mitad, la mitad que busca la vida, que trae la prosperidad y que encuentra la luz en cualquier rincón.

“Sí, lo has entendido. Aquí estoy, y no voy a dejarte ganar.”

Entiende algo, no necesito ganar, porque ya lo he hecho. Lo único que necesito, es que estés conmigo de nuevo.

Algunas ilusiones se vuelven realidad, algunas otras: esperan violentamente su llegada.

Y yo, he llegado hasta a ti. A llevarte conmigo, a no dejar que vuelvas a separarte de mi mente.

 

“Tan lejos cuando todo llega, nunca estarás satisfecho, Zhegel, puedes irte entonces.”

 

No me iré, nos vamos.

 

† Alfred †

[PPE]Necrópolis. 07/16

[Necrópolis.]

Sol, oleaje, vida. Sumergirme en un día es todo lo que necesito, una razón para ir.

Tú y yo, ¿podríamos volar? Una energía que nos sube y nunca volvemos a bajar.

Desde el Cielo nos observan, saben lo que hacemos.

Despiértame, gira en mis heridas. Pon a nuestros enemigos en el altar de engaños refinados. Me odian, estoy ahí por tu causa, necesitas restablecer la armonía al igual que un fuego en la noche.

Empuja más cerca, este silencio nos trae una última advertencia, de este lado. Debemos conocer a todos y volverlos nuestros aliados, todas las naciones, el mismo universo. Tienen que ponerse en nuestros brazos.
Esta fue la guerra para finalizar todas las guerras, esta fue la guerra para salvar a la humanidad… pero la humanidad no quiere estar a salvo, la humanidad goza con el sufrimiento del prójimo.

Esta guerra aún clavada en mi columna vertebral me hace jugar a la tragedia, me hace manipular el fuego de la última tentación.

Todos creen que pierdo el tiempo, es común y por eso me odian… pero no saben que en realidad hago más que ellos, en el nombre del respeto de sí mismo.
No esperaré demasiado tiempo, no puedo cosechar demasiado tarde. Cada uno ha sembrado su propio camino, ha regado la tierra de su universo, ha cuidado la planta de su propia vida.

Desearía que creyeses en tu destino, desearía que creyeses en mí: yo soy tu destino. Somos tan distintos, pero seguimos siendo uno aún en la distancia.

Pon a tus enemigos en mis heridas, vuélvelos mis enemigos y tráemelos aquí. Déjame liberar el poder y volver esta ciudad una necrópolis. Acabaré con todos ellos, con cuanto se ponga en nuestro camino. No quedará una sola alma en pie, ni en vida, ni en muerte. Eliminaré el recuerdo de sus almas y purgaré sus espíritus de cualquier plano.

Si yo puedo hacerlo, unido contigo no habrá un solo imposible. Ni siquiera los mismos demonios podrán interponerse a nosotros.

 

“Necropolis, Sunshine, Tumescant vitae.
Alia die macerentur all egere,
ratio ire, et tu num volant ascendere wed ‘ Et numquam recumbo,
De caelo scitis”

† Alfred †

[PPE]Casa en la Colina. 06/16

[Casa en la Colina.]

A veces siento que me estás buscando, creo que estás ahí y no me has olvidado. Notaste cuando nos separamos y te dejé, notaste cuando dejamos de ser la misma persona, para convertirnos en dos mentes, en dos seres separados, en dos formas distintas de energía.

Llámame mentiroso, un rey o un tonto… pero yo canto una canción de prosperidad, mis tonos, más y más altos cada vez. En cambio tú, sólo buscas el beneficio personal, la destrucción de los obstáculos y la obtención de fuerzas mayores.

Mientras más lejos llegas, menos cerca estamos… difícil de recordar porqué estuvimos unidos.

Aún no conoces a la que se rendirá, a la que voy a esperar siempre, esperar toda la eternidad.

Difícil de recordar y difícil de olvidar, esta sombra que se cierne sobre mí, esa sombra: tú.

Llévame a casa, a una casa en una colina, en el olvido y quita esa sombra sobre mí.

Llórame un río, llórame un mar, que nunca se seque y que me dé una razón para saber que estás en lo correcto y debo volver a tu lado. Yo sé la razón, pero si tú la desconoces, entonces no existe. Y nunca existió.

Todo lo que querías, todo lo que has querido siempre: eres tú.

Construye la casa en un lugar donde las almas no mueran solas, donde pueda anhelar el amor y no la simpatía, yo busco amor, pero no quiero tu simpatía.

Así que toma distancia de la sombra que me sigue, bajo la luz de las estrellas que brillan en la soledad, ojos en el océano y más allá del límite de la Luna.

Atráeme a las colinas, a un lugar donde el Sol no exista, donde no se proyecten sombras y donde la tierra sea tan fértil que podamos vivir de ella. Demuéstrame que unirte nuevamente conmigo es lo único que quieres, demuéstrame que soy tu razón para vivir.

No quiero que seas más una sombra, quiero que de nuevo seas yo, que complementes mi existencia y que juntos podamos hacer de este un mundo mejor.

Si no aceptas mis términos, entonces tendré que seguir huyendo de ti. Sé que habrá un momento en que me alcanzarás, eres más fuerte que yo. Pero para entonces será demasiado tarde, me habré prevenido y la prosperidad continuará en dondequiera que yo haya pisado.

“Perséfone parecerá una novata. Yo habré de darle vida a la vida misma”

Es mi propia ambición, mi única meta: mejorar el mundo.

¡Ven por mí!

 

“Cedamus et ego semper exspectant, sine ut ad aeterna.

Facile recordari, ut obliviscatur duraque, huic ergo umbrae imminentes.

Domum me ad domum in colli oblivio, auferre et umbra me.”

† Alfred †

[PPE]Temporada de Cazadores. 05/16

[Temporada de Cazadores.]

Siempre quise tener a alguien a quién proteger y que me protegiese cuando la furia de ciertos llegase. Siempre quise tener a alguien a quién respetar y que me respetase.

Cuando la privación tuvo ese efecto en ti, no tuve más qué defender, no más qué respetar… todo estaba desaparecido.

Porque siempre estábamos solos, nacimos en la temporada del cazador. Todo lo que realmente quería era para ti, te quise únicamente a ti. Si pudiese morir en los brazos de alguien, sería en los tuyos.

Alguien qué recordar, sólo bajo tierra. Cuando la gloria súbita se ha ido, cuando no queda más, una señal de tu Madre indicando la consolidación con su único hijo…

Una vez ido ¡Ya no hay más qué defender, nadie más a quién amar!

Este destino que no entiendes, cae sobre ti. Nada permanece, no para siempre.

Sólo un milagro podría haber matado el dolor, tú y yo vemos, pero ahora tú te vas.

Un detenido silencio, te encuentras con mis ojos… aunque la vida es larga, sé que me esperas, sé que también te esperaré, porque ya nunca más estaremos solos.

Aquel cazador vendrá por nosotros, porque estamos marcados, nacimos en su era y sabe que somos el mismo: en esencia.

Ahora lo sé, nada de esto ha sido en vano. Desde el primer momento en que nos separamos e inicié tu búsqueda sabía que había algo más detrás de todo. Sé que el Zodiaco está detrás de mí, detrás de ti… de ambos. Desconozco la razón por la cual nos persigue, pero sé que somos importantes y no descansará hasta encontrarnos.

Pero estamos listos, tú en donde estés y yo aquí. Seguiré mi camino y haré lo que sea necesario para encontrarte, para volvernos a unir. Ni siquiera el cazador más inteligente y poderoso podrá con nosotros.

Si es necesario, me embarcaré en la búsqueda de fuerza y poder: así tenga que encontrarme con aquella que puede secar los mares y alimentarse del carbón más vivo.

Lo que sea… haré lo que sea.

Si es preciso, me volveré uno de ellos, un cazador, ¡el más grande de todos! Y entonces, nadie podrá conmigo, porque será nuevamente temporada de cazadores, mi temporada.

“Tueretur et defendet, cum quaedam furoris futurum.
Aliquem respectum et venerabilem, cum privatio portorium

sumpsit te ultra defendat, caducum procul.”

† Alfred †