Galaxia.

El conjunto de estrellas que se asomaban tímidas sobre sus mejillas me hacían ruborizar.

Apenas se notaban, como las pequeñas luces por la noche, superadas por el par de soles que tenía en lugar de ojos, llenos de luz y calidez, con un color brillante que transmitía un torrente de emociones sin explicación aparente.
Más abajo se encontraban sus labios, rojos como marte, resaltando sobre su piel color de luna.
La noche misma se encontraba en su cabello, tan apacible y negro como te puedas imaginar, tan misterioso y bello como el cosmos, tan infinito como el universo.
Toda ella era una galaxia, con mil caminos por recorrer y estrellas por descubrir, con tantos planetas por habitar y constelaciones para admirar.
Y lo único que faltaba, era un valiente tripulante, listo para abordar la nave de sus sueños, preparado para viajar en esa hermosa galaxia y descubrir cada punto posible, para hacer suyas las estrellas y mirarlas una y otra vez, para poder escribir cada día en su bitácora de viaje “siempre encuentro una estrella más brillante que la anterior, todas son hermosas…”
Buen camino, viajero espacial. Que la luz guíe tu aventura y que encuentres eso que buscas en las estrellas.

 

~ Alfred ~

Cielo de frambuesa.

Lleva en tu corazón un par de alas, dile suaves susurros a mi alma. Deja que el viento se lleve todo, pero que también lleve consigo los deseos de mi corazón más allá de los cielos, para que puedan ser concedidos pronto.

El amor es la llave de la voz futura, que llama suavemente a la ventana. Y si observas bien, detrás de la cortina, podrás apreciar una visión del amor que logra aparecer, a pesar de que todavía está muy lejos.

Cree en el mañana, cree en aquella fruta que elegiste, imagina cómo se siente un cielo de frambuesa.

Las alas de tu corazón te llevarán hasta ahí, mostrándote que no existe la soledad, que hay más personas como tú, soñando con cielos dulces, rojos, con ese sabor acidito que te hace retorcer la boca de manera tan graciosa ¡un cielo de frambuesa! . No estaremos solos ahí, te lo prometo.

Deja ya esas dulces lágrimas y sonríe de nuevo en el paraíso que imaginas, buscando reunirte de nuevo en esos apacibles sueños tuyos donde dibujabas, donde la música que te gusta suena en cada esquina, inspirándote para ser tú nuevamente.

Y para cuando las flores del cielo hayan florecido nuevamente, entraré en contacto contigo, para ver lo que tu mano ha trazado, y para que tú leas esas letras que – en secreto – son sólo tuyas.

Vamos a perseguir la luz que ilumina el mapa de la felicidad. Dejemos que esa luz nos muestre la calma. Digamos adiós a las caras tristes y encontremos esa joya oculta en nuestro corazón.

“Acércate a mi” susurra mi corazón para ti.

El aire empuja olas de felicidad sobre un mar que refleja el rojizo color del cielo. Y yo, las veo avanzar en una única dirección: mi camino.

Lánzate conmigo al cielo, sin miedo a necesitar un barco al caer. Abrázame con fuerza y deja que los sueños nos lleven al cielo de frambuesa.

~ Alfred ~