Árboles

Hay algo en este lugar que hace que quieras enamorarte, tal vez sea el fresco que se siente al cruzar tus pulmones, o la brisa suave que toca tu rostro. Pero pienso que en realidad es la simplicidad que sientes a través de los árboles, y el hecho de que pocas personas se preocupan por ellos. Es aquí en donde besé por primera vez al amor de mi vida, y es aquí donde mi primer retoño aprendió a caminar. Es también aquí, donde vi pasar los mejores años de mi vida, a la par con que miraba el horizonte lleno de esperanza, cada año que volví para observar el atardecer en otoño.

 

Queridos árboles, ustedes siempre han estado a mi lado, y al lado de el resto del mundo. Gracias por su compañía silenciosa, por sus mensajes en las hojas, por sus colores adecuados y por protegernos de nosotros mismos.

 

Nos vemos el año que viene.

 

~ Alfred ~

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Adiós, Ojos verdes.

La noche pintaba perfecta para sonreír. La noche era idónea para conversar. La noche se prestaba completa para la sinceridad, para trazar nuevos caminos y para realizar trazos novedosos. La noche misma, estaba guiando todo. Y la noche misma, se encargó de cambiar el rumbo de las cosas. Mil asuntos pendientes  y otros tantos por venir. Ciclos cerrando y ciclos iniciando, todos presentes. Un montón de decisiones por tomar, responsabilidades por atender y hobbys por realizar.

 Y la noche, con sus artimañas, se encargó de cambiar el rumbo de las cosas. Un suspiro del pasado, un trozo de tela suelto, un asunto pendiente. Algo que sólo la noche conocía. Algo que nadie esperaba. Una indirecta, una pregunta que no debía hacerse, pero que era necesario conocer la respuesta. El dulce trino de una guitarra y la suave voz de alguien más. Una situación secreta, algo que sólo dos vivieron y que nadie más conoce. Algo que jamás sabrá el mundo, pero que la noche fue testigo silencioso. Algo. “Un adiós, un te quiero y un porqué. Y nada”.

Un par de lágrimas bajando por las mejillas de alguien. Unos ojos verdes que lloran en silencio por algo que duele en donde no debería doler. Una puñalada en la espalda, un coraje inexistente, las ganas de apretar los puños hasta que los nudillos sangren. Esa sensación de impotencia ante algo que no existe. Algo nuevamente. Algo. Y nada.

Un abdomen que se dobla por la mitad, un dolor ya casi extraño en un costado. Un hilillo de sangre escurriendo por la boca. La necesidad de correr al baño y quitarse ese sabor a óxido que corroe los dientes.

Y lo único que queda, son 10 dedos escribiendo frenéticamente, tratando de liberar eso, tratando de sacar el dolor a través de las yemas. Porque duele. Aunque estos mismos dedos y esa misma boca juraron que jamás volverían a sentir dolor por esa causa, esta noche su molestia es a causa de ello.

Al final, la noche pasará. La noche que trajo ese sentimiento será sólo una y no volverá.

A la noche sólo le quedan unos minutos. Y la lluvia se llevará todo. Incluso esos ojos verdes que tanto te gustaban. Para siempre.

~ Alfred ~

Vísperas de ilusión.

«Apunta a la luna. Si no aciertas, de todos modos habrás llegado al cielo.»

 

Un día te sentirás triste, porque tus nuevas ilusiones se habrán roto antes de florear, como un pequeño retoño recién plantado sin crecer sobre la tierra. Me preguntarás porqué la vida es así, limpiarás tus lágrimas al sentirte triste y buscarás un poco de consuelo. Abrirás un poco tu corazón, compartiendo un fragmento de tu vida. Te sentirás infantil al decirme tus deseos, aún sabiendo que son nobles. Aún cuando son lo más bello que he escuchado en mucho tiempo, aún cuando…

¿Cuándo sabré que ya es el momento? me dirás, y responderé con palabras que sólo te harán llorar más.

 

¿Crees estar emocionalmente estable como para embarcarte en los mares de la locura?

Si miras a la luna, y tu corazón llora, aún no lo estás.

Si ves las estrellas, y tu aliento se pierde en la obscuridad, aún no es tiempo.

 Si el sol no saca una sonrisa en tu rostro cada que tus ojos se abren de nuevo, aún debes esperar.
 

Pero si la luna te hace sonreír y sentir paz cada que se asoma, entonces ya es hora.

 Si al mirar las estrellas, escuchas sus dulces melodías nuevamente, y quieres viajar con ellas, entonces ¡ve! haz tuya la galaxia.

 Y si el sol no logra calentar más tu corazón, porque la calidez que irradias es suficiente como para compartir, entonces sólo resta complementar tu felicidad.
Piénsalo muy bien, todo vale la pena, sólo necesitas intentarlo otra vez, hasta tener éxito. Estando en vísperas de ilusión, únicamente hay que  esperar al día siguiente.
~ Alfred ~