Yo no sé de poesía.

Llevo toda la tarde queriéndote escribir un poema, pero yo no sé de poesía, nunca he sabido interpretarla, ni hacerla mi aliada. Siempre he pensado que la poesía es una relación íntima entre lo que uno siente y las palabras que logran externarlo, pero que a su vez, esa relación permanece escondida entre quien lee y siente, no entre más.

Llevo horas queriendo decirte que eres la flor de mis pensamientos, que sueño con que notes que te veo como aquel curador embelesado con la más bella pieza de arte.

No encuentro las letras adecuadas para decir que si fuera una planta yo, desearía morir en tus manos, aún con las hojas marchitas, aún arrancado de la tierra, desearía que mi último instante fuese entre las yemas de tus dedos y bajo el calor de tus ojos.

De alguna manera, desearía hallar que en el color de mis ojos se transmita a los tuyos el significado de tu aliento para mi, del suave roce de tus palmas contra mis mejillas, o del fino filo de tus uñas sobre mi, poder acunarte en mi tallo y rodearte con mis hojas  delicadamente, percibiendo todos los colores de la vida, mismos que el arcoiris no logra captar.

Y es que la única manera de poesía que conozco, son tus besos, que me dicen tantas coas con palabras que no conozco, pero de las cuales entiendo el significado, esos besos que me dan alas para cruzar cualquier mar y volver en un instante, que me susurran al oído tantos gritos que nadie más puede escuchar. Los versos que cruzan mi mente se ven tintados del color de tus ojos, que es el único color que me interesa conocer. El color de la tierra que esta flor necesita para crecer. El color del agua que me da vida, y del Sol que me llena de calor. El mismo color que llena mis noches e ilumina el aire que me da vida.

Siendo tú, mi vida, sin ti, mi alma está vacía. Mis hojas pierden color, mi tallo se dobla y no hay más flor. No hay más intentos de poesía. No hay más luz del sol.

Sin ti, no hay color. Sin ti, no hay yo.

Te quiero.



~ Alfred ~

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Y dile al viento…

¡Hola!

El día de hoy voy a compartir con ustedes un pequeño cuentito que publiqué a través de 5 tweets.

Espero que les guste. 🙂

(¡Gracias por leer y comentar!)

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Las nubes, felices de tener a la Luna entre ellas, llovieron de gusto. Y ahí me quedé, pensándote bajo la lluvia.

Le pregunté al viento si podía soplar un pequeño mensaje hasta ti. Asintió gustoso con una ráfaga que sacudió los árboles.

Tomé en mis manos una pequeña hoja y le dije en voz bajita lo que quiero que escuches. Después dejé que se la llevara el viento.

Así que, si en estos días ves al aire sacudir los árboles, recoge sus hojas y pregúntales si tienen algo para ti.

Tarde o temprano, el susurro del viento te dirá cuánto te quiero.

~ Alfred ~